"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

02/10/2010

Con el silencio de la noche


Casi siempre se presenta a la misma hora

Cerrada ya la noche, cuando todo esta oscuro,  los mios duermen,  y el silencio estrellado de la madrugada  me cobija bajo su manto, siento el mismo frio en el pecho y su agridulce mordedura: es como la de un áspid. 

Con el tiempo dejas de huir y te sosiegas, incluso  terminas acostumbrándote a su presencia,  pero en el fondo, muy en el fondo, no te gusta nada: hubieras preferido que jamás estuviera allí.

Aunque tambien te consuela el hecho de saber que no te traicionará jamás.

Saludos.

01/10/2010

Frivolidad

Nuestro diccionario define la frivolidad como cualidad de superficial o falta de seriedad; tambien como falta de profundidad o seriedad en lo que se dice o en lo que se hace, ó  actitud que consiste en no tomarse nada excesivamente en serio. De modo que una persona frívola es incapaz de apreciar en su totalidad el verdadero peso y valor de algo, siendo superficial; no profundiza en la esencia de las cosas, se queda en la superficie.  El frívolo opta por la cultura de la representación, diametralmente opuesta a la autenticidad como actitud vital y, desde luego, es todo lo contrario a la profundidad de espíritu y a la seriedad. 

Cada vez hay más frívolos en este mundo. Estamos hartos de verlos en todos los medios, en todos los ámbitos, en todos los sitios: gente que se dedica a vivir sin complicaciones (“a vivir, que son dos días”, utilizando una interpretación muy simplista, sesgada, parcial y  -como no- superficial del carpe diem, que  banalizan y simplifican de modo extraordinario), que no se complican excesivamente la materia gris con lo que ellos llaman monsergas filosóficas o morales.

Pues…¡para qué hablar de la tele-basura, y de los programas del corazón, en los cuales se compra y se vende la intimidad y hasta la mas elemental dignidad de la persona al mejor postor, como quien vende fruta en el mercado! Todo se compra y todo se vende. Famosos que se juran amor eterno que duran lo que dura un corto invierno; y amistades puras, selladas con sangre, que a los quince días se están sacando las tripas en público a golpe de talonario. Eso si: los frívolos suelen presumir de la cantidad de cotilleos que saben (conocen todo de la vida de todos o casi todos los famosos, que para eso no les duele la cabeza) y no dudan en emitir sus profundísimas y salomónicas sentencias sobre estos temas a la más mínima petición de su sabia audiencia. Ademas, estos espectáculos divierten al personal; mientras están viéndolos no tienen que pensar en sus problemas.

Hay quien dice que la frivolidad es buena para no caer en los fanatismos y/o fundamentalismos, al entender que un pensamiento frágil, carente de ideas fuertes y de profundos sentimientos y experiencias es la mejor garantía contra el fundamentalismo. En mi opinión esto es un grave error, porque se combate a un error con otro error: se combate a la fundamentalismo con lo contrario: la frivolidad. O calvos o con dos pelucas. Se olvidan de que “virtus in medius est”: se debe huir de la frivolidad y de los fundamentalismos cultivando los principios éticos y las virtudes, entre ellas, la prudencia, la tolerancia, el respeto, pero, eso si, desde la firme defensa de la idea propia cuando la tenemos clara. El frivolo no tendrá nunca nada claro en su vida. Rozara las superficie de las cosas sin exprimirlas, sin disfrutar de su esencia.

Otros abrazan la frivolidad porque estiman que  "no se puede estar las veinticuatro horas del dia leyendo o meditando a Seneca, Ciceron o Kant..." Es la cultura del todo o nada, o del frivolo perezoso. Estiman que ideas o pensamientos tan profundos son complicados de entender, y no les van esas profundidades filosóficas, pues requieren esfuerzo intelectual por su parte, de modo que se quedan en la superficie, como las moscas en la leche: en su propia frivolidad. ¡O calvos o con dos pelucas otra vez.! Se olvidan de que hay tiempo para todo: tiempo para disfrutar y tiempo para estudiar; tiempo para reirse hasta partirse, y tiempo para la seriedad. Tiempo para lo profundo, y tiempo para lo banal. Larga es la vida si se sabe aprovechar bien. Entiendo que el disfrutar de la vida no está reñido con un mínimo de seriedad en nuestra actitud hacia el mundo, hacia las personas y hacia las ideas; lo cual no significa que tengamos que estar siempre con cara de ajo, o estudiando a todas horas la fundamentación de la metafisica de las costumbres, o leyendo a Zola mientras hacemos el amor con nuestra pareja. ¡Hay tiempo para todo! Pero ellos si pueden estar las veinticuatro horas del dia haciendo el idiota, sin cansarse. Que curioso…

Tambien hay quien abraza la frivolidad como medio de huir de los problemas. Viendo un programa del corazón, o cualquier otro de la tele-basura, no se acuerdan de sus problemas mas acuciantes, utilizando la vida de estos pseudos-famosos como un potente narcótico que no les deje pensar en sus problemas y que, a la larga (y esto es lo triste) termina por hacer que se acostumbren a vivir con ellos en lugar de intentar combatirlos. La frivolidad es para ellos una evasión. Pero sobre todo: no pensar. Faltaba mas. ¡Hasta ahí podemos llegar! ¡Con lo caro que se está poniendo el nolotil…!

Que cada uno viva como quiera, pero yo creo que la frivolidad no es buena. Debemos huir de ella, al ser perniciosa, para las personas y para el Estado. Debemos defendernos de la frivolidad con una actitud decididamente activa, aunque lógicamente sin violencia. ¿Por qué? Quizás porque creo que la frivolidad es  perniciosa para el Estado, para la existencia del cual es básico que cada individuo que lo integra tenga convicciones firmes y fundamentales (algo que no tiene el frivolo) sobre temas fundamentales basicas que afectan a la estructura y a la esencia misma del Estado como tal; como sucede con el respeto a la vida, la libertad, la igualdad, la tolerancia y la solidaridad para con los mas débiles, la forma politica del Estado que desea (monarquia, republica) y la educación en los derechos fundamentales de todo ciudadano. Mi opinión es que sobre estos temas no se puede, ni se debe frivolizar. Eso es la columna vertebral del Estado y de la vida politica del Estado.

Nuestros niños son el futuro. No deberíamos de tolerar la frivolidad, ni que se inculque un pensamiento débil a las futuras generaciones, pues debemos de tener muy claro nuestras convicciones, nuestros principios fundamentales; también tenemos que tener en nuestro bagaje unos valores, si no morales, al menos éticos,  y hoy, lo que echo de menos en esta sociedad es precisamente eso: un minimo ético, porque "todo vale". Y no es así.

Un frívolo, como alguien que no se toma nada en serio, puede ser muy peligroso para la estructura social, porque con individuos de este tipo no se puede ir a ningún lado. Además: creen que saben vivir la vida pero en el fondo no tienen ni idea de lo que es eso, porque nunca profundizan nada: se quedan siempre en la superficie. Y encima también son veleidosos, y como tales, inconstantes, mudables.

Saludos

30/09/2010

Minos y Radamanto


Los jueves, Quijote. Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Describe Cervantes con su costumbrado lujo de detalles lo que es el escenario de la que será la última burla de los duques a nuestros insignes protagonistas. Todo se desarrolla de noche, en un tribunal presidido, nada mas y nada menos, que por los hermanos Minos y Ramadanto, hijos de Zeus y de Europa, que vienen del infierno. Nada de encantadores, esta vez.

Instalan “el escenario” en el centro del patio, con “más de quinientas luminarias; de modo que a pesar de la noche, que se mostraba algo escura, no se echaba de ver la falta del día...”, pero ahí no acaba la cosa, pues sobre el túmulo “…ardían velas de cera blanca sobre más de cien candeleros de plata”. Bien, veamos las "puntuaciones":

En cuanto a presentación, nada que objetar: el diseño artístico, lo que ahora llamaríamos “decorados”, se merece un diez.

Y en cuanto a guión, otro diez. El argumento es sencillo pero memorable: fallecida Altisidora del mal de amores de D. Quijote (inquebrantablemente fiel a Dulcinea, y que no corresponde a la doncella “enamorada”) solo el sufrimiento físico de Sancho resucitará a Altisidora, a base de alfilerazos y mamonas, gestos hechos con la mano a modo de afrenta. Pero ahora no hay encantadores que valgan: vienen, nada mas y nada menos que Minos y Ramadanto, criaturas infernales, a terminar de convencer a D. Quijote de la virtud que tiene este santísimo escudero llamado Sancho Panza para desencantar princesas y resucitar mozas enamoradas.

Se conoce que los duques, después de tanta burla, terminan por aprender el oficio de burladores, vamos, hoy serian guionistas en Hollywood. Desde luego, hay que ver que mala es la ociosidad: si fueran duques con trabajo (o al menos con mas principios éticos), y no tan holgazanes como estos, seguro que no tendrían tiempo para burlarse de nadie. En fin: era un mal de la sociedad española de la época, en la cual, según los ingleses, había demasiados curas y monjas, demasiados nobles y demasiados soldados. Así nos iba.

Cervantes sabe crear, magistralmente, la atmosfera inicial, de modo que el lector inmediatamente se da cuenta de que todo es una burla, cuando insinúa la duda sobre que el cadáver de Altisidora fuera verdaderamente cadáver, y de la risa de D. Quijote cuando visten a Sancho ¡…con el traje de los condenados por la Inquisición…!

Esta claro que la burla va con Sancho Panza, a quien hay que hacer sufrir de lo lindo; e indirectamente con D. Quijote: hay que convencerlo de que la carne de Sancho es mágica para resucitar a doncellas y desencantar a princesas. Y D. Quijote se lo traga enterito. Y encima, atención, ¡viene una procesión de dueñas! Y ya sabemos que Sancho odia a las dueñas mas que al mismo demonio. No solo lo van a hacer sufrir físicamente, sino que encima los duques quieren mortificarlo haciendo que sean las dueñas quienes se mofen del desgraciado escudero.

Pobre Sancho: si hizo mal encantando a Dulcinea…¡que bien que lo va a pagar el pobre...! Y encima lo visten tan ridículamente que hasta D. Quijote se rie. Lo digo sinceramente: hubiera dado cualquier cosa por presenciar aquello, ya lo creo que si.

Cuando Sancho conoce su pena, protesta muy airadamente. Pero Radamanto no se queda atrás, y le dice: “¡Moriras!... ¡Ea, digo, ministros, cumplid mi mandamiento; si no, por la fe de hombre de bien que habéis de ver para lo que nacistes!” Y lo tuvo que decir de tal forma y con tal cólera que hasta Sancho calla. Ea, pues a callar y a sufrir.

Y poco mas que añadir: tras deleitarnos Cervantes relatando como Sancho (inicialmente enojado y luego resignado) sufre los alfilerazos y las mamonas, aún no ha terminado su martirio cuando Altisidora resucita. Lo cual visto por D. Quijote ocasiona que vuelva a pedirle a Sancho que se de unos cuantos azotes para desencantar a Dulcinea, a lo que Sancho contesta, con otras palabras: “hoy no, mañaaaaana”: que ya había tenido bastante por hoy.

Menos mal que Altisidora consuela a Sancho prometiéndole todo un tesoro: seis camisas. Y Sancho, en vez de mandarla a paseo, le da las gracias, se hinca de rodillas, y besa las manos a la resucitada; no sin antes pedirle a los duques que le dejen llevar la ropa de condenado que le han puesto. Como recuerdo.

Ay, Sancho…

Saludos.

29/09/2010

Alejandro Magno y el filósofo

Si se estudia la vida de los grandes personajes de la historia, enseguida nos daremos cuenta de que estos grandes héroes siempre se preocuparon más del ser, que del tener, lo cual es propio de la gente que, con altura de miras, dejaron su impronta en el mundo.

Todo el mundo conoce a Alejandro Magno, cuya vida no hace sino confirmar mis anteriores palabras. Mucho menos glorioso hubiera sido su paso por la historia si solo se hubiera dedicado a conquistar territorios y a acumular riquezas. Pero no, Alejandro hizo mucho mas: cambió el mundo, el cual ya no volvió a ser el mismo después de su muerte.

En la época en que Alejandro Magno había iniciado su gran hazaña, al unificar Grecia a través de grandes proezas militares con el potente ejército pasado por su difunto padre Filipo II, se hablaba de un filósofo radical en su forma de vivir. Despreciaba y criticaba a sus contemporáneos porque vivian sólo para conseguir lo que no tenían: riquezas. Se llamaba: Diógenes de Sinope.

Diógenes era un filósofo que caminaba descalzo durante todas las estaciones del año y que dormía en los pórticos de los templos envuelto únicamente en un su capa. Tenía por vivienda una tinaja. Sus únicas pertenencias eran: un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco para beber. 

Pero hasta el cuenco le duró poco. Un día vio como un niño bebía agua con las manos en una fuente, y dijo: “Este muchacho me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas”. Acto seguido, tiró su cuenco.

En una ocasión apareció en pleno día por las calles de Atenas, con una lámpara en la mano diciendo: “Busco un hombre”. Y es que Diógenes iba apartando a los hombres que se cruzaban en su camino diciendo que solo tropezaba con escombros, lo que verdaderamente pretendía encontrar era un hombre honesto sobre la faz de la tierra. Parece ser que no lo encontró.

Aunque la mayoría de los habitantes de Atenas creían que Diógenes no era más que un pordiosero venido a menos que había perdido la cordura, algunas personas sentían una profunda admiración y respeto por Diógenes, quien se atrevía a vivir de acuerdo a sus ideales.

Fue tal la fama de este personaje que cierto día, hasta el mismisimo Alejandro Magno quiso conocerlo. Acercándose a él, Alejandro Magno, acompañado de su escolta encontró a Diógenes tomando el sol y al acercársele, proyectó su sombra sobre él. Alejandro le saludó y Diógenes rápidamente advirtió que éste estaba acompañado por su escolta, por lo que le preguntó si era un solo hombre o varios a la vez. Posteriormente, Diógenes le dijo a Alejandro que sólo si alguien se considera de más valor que los demás protege su vida utilizando la de otros.

Alejandro respondió que sabía defenderse solo, y le dijo también a Diógenes que él era un hombre muy poderoso y que cualquier cosa que quisiera se la concedería.

La respuesta de Diógenes, digna de ser meditada muy por extenso, fue pedirle a Alejandro que solo quería que se apartara de en medio pues le quitaba el sol. Los soldados, sorprendidos, le preguntaron a Alejandro si debían castigar a Diógenes por su atrevimiento, pero Alejandro no lo permitió, y les dijo:

"Este hombre es fiel a sus principios, os digo que si no fuera Alejandro, ¡me gustaría ser Diógenes!

Saludos.

28/09/2010

Huelga

Nunca he creido en las huelgas, ni en los sindicatos que han convocado la de mañana.  Si hay que ajustarse el cinturón, a ajustárselo todo el mundo. Tambien los sindicatos deberian de ajustárselo.

Personalmente  NO pienso secundar  ni apoyar esta huelga.

Pero, respetando -obviamente- el derecho que cada uno tiene de apoyar o no a esta huelga, lo que me parece eticamente vomitivo es el susto de muchos escolares -hablo de mi  entorno mas cercano- que mañana no acudirán al colegio por el comprensible miedo a los piquetes -perfectamente diseñados y orquestados para la jornada demañana- que ya se han organizado, ante la pasividad de quien deberia de impedirlo, con la ley en la mano.

Señoras y señores: no se trata del derecho a trabajar o no, sino del derecho a la educación de unos niños. No me siento libre. Que asco. Que a estas alturas de la pelicula tengamos que estar reivindicando el derecho a trabajar de quien no desea ir a la huelga, y que ese derecho sea EFECTIVAMENTE tutelado por el Estado, me parece asqueroso. Pero lo peor de todo es que no se garantice el derecho de los niños a ir en paz y seguridad a la escuela, a aprender.

En fin, España: tienes los politicos que te mereces, tanto en el gobierno como en la oposición: tú misma los has elegido.

Saludos.

27/09/2010

Susto de muerte.

Nadie escapa a su destino. Es indudable: el gato no puede caracol: ha de ser gato, y comportarse como tal.

En fin, permitidme que me explique. Sabeis que desde el pasado verano tengo en mi casa un nuevo inquilino, llamado Rocky, lo podeis ver en la fotografia, aunque le he cambiado el nombre: ahora lo llamo "Silvestre".   Que si, muy bonito, muy chiquitito y todo lo que querais, pero el caso es que el gato crece (se está poniendo enorme) y esta tarde ha procurado un pequeño susto a mi colorín -mi jilguero-,  al niño de mis ojos, a mi ojito derecho en cuanto a animales se refiere.

¡Queria comerselo! (¡Oh, incauto Cornelivs! ¿Por qué no lo pensaste antes de traer un gato a tu casa?) Lo he pillado "de milagro", casi con las manos en la masa, (en este caso con la pluma en las fauces)  con el consiguiente pánico del pajarito, que se ha quedado blanco del susto.

Y eso no, por ahi no paso. Con mi ojito derecho no hay quien se meta.  

Pero aqui empiezan mis tribulaciones.  Protesto ante los mios, pero no me vale de nada, estoy en minoria, de modo que mi primer recurso ante la superioridad (esposa e hijas, incondicionales ya de mi nuevo inquilino) ha sido desestimado "in limine litis", y por si fuera poco, con condena en costas.  "Asi no", Cornelivs.

Bueno, pues tomo un atajo, de modo que, taladro en mano,  coloco la jaula bastante mas arriba  (no creo que llegue hasta allí el minino) con la débil esperanza, de que este lindo gatito (¡con lo bien que me caía, maldita sea!) no se desayune una buena mañana a mi pequeño colorin, cuyos trinos me alegran cada despertar. Ya os contaré mis cuitas.

Por cierto: se amiten sugerencias. ;)

Saludos.

26/09/2010

A su imagen y semejanza


 

Dicen que nos creó a su imagen y semejanza.  Y respeto profundamente a quien asi lo crea. De hecho antes de convertirme en escéptico y agnóstico yo asi lo creia tambien. 

Pero despues de leer, estudiar y repasar lo mas pormenorizadamente que se ha podido los textos llamados sagrados,  creo que es inevitable hacerse esta pregunta:  ¿No será al revés? 

¿No será que fuimos nosotros quienes lo creamos a El a nuestra imagen y semejanza?

Saludos.

25/09/2010

En la Pasarela.

Nunca he seguido un desfile de “alta costura” pero de vez en cuando es inevitable presenciar determinadas secuencias de estas "procesiones" que alguna  pasarela organiza, y que que furtivamente nos endosan en algun que otro telediario.

No entiendo de "haute couture", quizás por ello  nunca he comprendido la utilidad práctica de estos desfiles de moda.  Y siempre me han intrigado muchas cosas, entre ellas estas:

Primero. ¿De veras alguien se pone algún vestido de esos por la calle? ¿Si? Decidme donde, por favor.  ¿No? ¿Entonces para que vale todo esto?

Segundo, y para mí lo mas curioso de todo: el rostro de todas estas chicas casi siempre es  grave, circunspecto, meditabundo, en una palabra, muy serio, y en otras otras ocasiones, hasta amenazador. Algunas incluso hacen gestos extraños, como si alguien acabara de insultarlas, o como si sufrieran un episodio de estreñimiento crónico o hemorroides, hasta parecen tener cara de asco, como si estuvieran oliendo a mierda (con perdón). ¡Por todos los dioses, que rostros mas espantosos! ¿Qué trabajo les costará sonreír de vez en cuando?

Saludos.

24/09/2010

"Y D. Quijote tocó fondo..."

Los jueves leemos el Quijote. Para el grupo de lectura del Quijote en La acequia.

En este capitulo 68 de la 2ª Parte sigue D. Quijote muy nervioso, preocupado y acosado por sus pensamientos, que “como moscas a la miel, le acudían y picaban” como se decia en el capitulo anterior, hasta tal punto que no puede conciliar el sueño. Su mayor preocupación por ahora sigue siendo el desencanto de Dulcinea. Esta insistencia en tal desencantamiento de Dulcinea, en mi humilde opinión, me da a entender que D. Quijote no fue consciente –al menos, por ahora, que aún no ha recuperado el juicio- del engaño del “encantador” Sancho, lo mismo que no era consciente de haber sido objeto de burla por parte de los duques, como veremos al final de esta entrada.

Como siempre, D. Quijote vela y Sancho duerme. Ya en otras ocasiones D. Quijote habia ensalzado el sueño profundo de Sancho, que duerme sin cuidado, como el que tiene la conciencia tranquila, sin preocupaciones ni cuidados. Pero la pasividad del escudero, que no termina de darse los salvadores azotes que desencantarán a Dulcinea, enciende la cólera de D. Quijote, el cual no puede aguantar su soledad, despertando finalmente a Sancho de su sueño y echándoselo en cara:

-"Maravillado estoy, Sancho, de la libertad de tu condición: yo imagino que eres hecho de mármol o de duro bronce, en quien no cabe movimiento ni sentimiento alguno. Yo velo cuando tú duermes, yo lloro cuando cantas, yo me desmayo de ayuno cuando tú estás perezoso y desalentado de puro harto. De buenos criados es conllevar las penas de sus señores y sentir sus sentimientos, por el bien parecer siquiera…”

Triste y sin ánimo está D. Quijote. Y yo añadiría  más: lo veo completamente descompuesto. No ordena a su escudero (como amo y señor suyo que es), sino que se rebajo a suplicarle, de una manera dulce, rogándoselo. ¿Qué ha sido de tu orgullo, Alonso Quijano? ¿Qué ha sido de tu dignidad? ¿Desde cuando un caballero le suplica a su escudero? Asi se lo pide D. Quijote a Sancho:

-"Mira la serenidad desta noche, la soledad en que estamos, que nos convida a entremeter alguna vigilia entre nuestro sueño. Levántate, por tu vida, y desvíate algún trecho de aquí, y con buen ánimo y denuedo agradecido date trescientos o cuatrocientos azotes a buena cuenta de los del desencanto de Dulcinea; y esto rogando te lo suplico, que no quiero venir contigo a los brazos como la otra vez…”

La contestación de Sancho es elegantísima, digna de alguien ilustrado, y desarma a D. Quijote, el cual no pudiendo convencer a Sancho, desiste de su propósito y empieza a decir refranes (“no con quien naces sino con quien paces”), con lo cual prosigue el proceso de sanchificación de D. Quijote y de quijotización de Sancho.

Y vienen los cerdos. Pisotean a D. Quijote y a Sancho, y a sus cabalgaduras. Que curioso y que simbólico es esto: un animal que según la tradición judeo-cristiana era impuro pisotea, nada mas y nada menos, que a la “flor y nata de la andante caballería”. ¡Pobre D. Quijote! ¡Quien te ha visto y quien te ve! Su ánimo está tan descompuesto y tan por los suelos, que acepta el cerdoso pisoteo como ordenado por el destino, ni osa defenderse siquiera, bien al revés de lo que antes habia sucedido con las ovejas y con los toros:

—"Déjalos estar, amigo, que esta afrenta es pena de mi pecado, y justo castigo del cielo es que a un caballero andante vencido le coman adivas y le piquen avispas y le hollen puercos".

Y este es el único punto de la novela en el que Cornelivs se enoja con nuestro insigne novelista: creo que podia haberse evitado el episodio de los puercos, en mi humilde opinión no era necesario denigrar a D. Quijote hasta tal punto. Esta vez si que D. Miguel parece “padrastro” y no “padre” de D. Quijote. Aunque me consuela pensar que en este capitulo quizás Cervantes quiso que D. Quijote tocara fondo, topandose con lo peor de lo peor: con cerdos de cuatro patas y cerdos de dos patas, procediendo a la "asimilación" entre ambas especies. De estos últimos hablaré inmediatamente.

Si, porque finalmente, vienen los hombres a caballo con lanzas y adargas y los atrapan. D. Quijote no se atreve a defenderse: su ánimo está  ya muy quebrantado, y tanto que se queda “embelesado”, dice Cervantes, y parece resignado a aceptar su destino, pero muestra su sorpresa cuando comprueba que vuelve a casa de los duques  que tan “bien” nos caen:

-“Sí, que en esta casa todo es cortesía y buen comedimiento; pero para los vencidos el bien se vuelve en mal y el mal en peor.”

Vuelve a demostrarnos Cervantes que D. Quijote no parece ser consciente de que los duques se han burlado de él (“que en esta casa todo es cortesía y buen comedimiento”). Bueno, ya veremos que desean los duques de nuestros protagonistas.

Saludos


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23/09/2010

Otoño

¡Bienvenido, mi viejo y querido amigo! Te echaba de menos. Gracias por traer alivio a mi vista, disipando la excesiva luz del verano. Un año más me mecerás, me acunarás entre tus brazos y me darás consuelo.

Bienvenido. Tenemos...mucho de que hablar.

Saludos.

22/09/2010

Comprar una mirada

Era uno de los hombres más ricos de su país. Poderoso, dueño de una inmensa fortuna, apenas sentia un deseo de algo cuando alguien ya se estaba apresurando a ponerle el objeto de su deseo entre sus manos. Acostumbrado a satisfacer sus más minimos caprichos, gozaba de la compañía de las mujeres mas bellas y famosas de su pais.

En esto que, un buen dia, dirigiendose a su oficina, tuvo que atravesar el barrio pobre de su ciudad: el centro estaba en obras. Y en un momento dado, detuvo su lujosa limusina ante un semáforo, que tuvo la osadia de impedirle el paso, poniendose en rojo.

Estaba lloviendo. A traves del cristal pudo contemplar a una pareja. Ambos se besaban con un beso largo, tierno, profundo. Despues del beso, la mujer le dirigió al hombre una mirada especialmente intensa, penetrante, amorosa, de un sentimiento, fuerza y dulzura indescriptibles.

Aquello era nuevo para nuestro hombre rico. Jamas habia sentido la fuerza de una mirada como esa. Tenia que ser estupendo, pensó entre sí; y obviamente quiso comprar inmediatamente con su dinero aquella mirada, para que a él lo miraran así también. Pero se dió cuenta de que no era posible: todo su dinero no era bastante para comprar algo tan bello.

Y de pronto se sintió solo en medio de su riqueza, porque ninguna de las bellas mujeres que lo habia amado lo habia mirado jamás asi, de esa forma tan especial.

A pesar de su fortuna.

Saludos.

21/09/2010

Saber (2ª Parte).

Viene de la primera parte.

Repaso mi entrada anterior, y veo vuestros comentarios, que os agradezco de todo corazón, amigos y amigas.

Pero no estoy satisfecho con el texto mío, con lo que yo escribí. Por ello, me veo forzado a realizar una segunda parte: quizás hoy tengo la mente mas despierta (el domingo -si, el domingo- y el lunes fueron dias infernales de trabajo) y hoy lo veo más claro.

De modo que, no borro la entrada anterior, pero la complemento con este texto, que me satisface mucho más, y que expresa, aun mejor, lo que siento. Algo asi como "variaciones sobre el mismo tema", que tambien asi podria llamarse este post, en el cual he plasmado un pequeño matiz diferenciador.

Lo teneis aqui.

Quizás alguien pensó que esta vida era tan aburrida y tan insoportablemente anodina que tuvo que inventárselo todo. Al fin y al cabo, el terreno ya estaba abonado por nuestra ancestral ignorancia: el hombre adoraba lo que no comprendía, de modo que poco le costó convencerle de que los verbos ir y venir no solo eran verbos sino que encerraban algo más. Además, usó el orgullo humano en su beneficio: al hombre le cuesta mucho trabajo aceptar que lo que empieza, acaba; que lo que tiene principio, tiene fin.

Tal vez se dio cuenta de que, en el fondo, es una cuestión de sentido practico; si de todos modos hemos de morir, si todos, sin excepción, hemos de cruzar la puerta de la muerte, y si creas o no creas el final sera el mismo y mientras éste llegue, estás condenado a vivir de todos modos, entonces mas vale vivir con ilusión, con fe y con esperanza en el mas alla, pues quizas la realidad golpee demasiado duro.

Muchos dicen que “la fe es un don”. Aunque respeto profundamente toda creencia, siempre me habia hecho gracia esta frase, quizás por mi condición de agnóstico.

Pero ya no. Ahora me hace pensar. Pues tal vez mi espiritu, siempre agnóstico pero tambien siempre inquieto con este tema, muera como nació: buscando respuestas.

Saludos.

20/09/2010

Saber

¿Sabemos? ¿Seguro que sabemos? ¿No será más bien que creeemos que sabemos, y nos aferramos a esa idea intentando apropiarnos de unos microgramos -apenas nada- de saber, para rechazar la verdad: que no sabemos apenas nada?

Por si fuera poco existen los peores y más peligrosos monstruos (y a la postre, los mas ignorantes de todos): los monopolizadores de la verdad, muchos de ellos incluso tienen millones de seguidores.

Pero mal asunto: lo que éste sabe puede que sea algo radicalmente opuesto o incompatible con lo que el otro sabe, de modo que, entonces, ¿Quién sabe la verdad?

Pero bueno, ¡no me digas! ¿es que existe la verdad?

Saludos.

19/09/2010

Dudas


-Al final, todos saldremos de dudas.

-Pero mientras salimos de dudas, ¿como vivimos?

-No nos vendría mal que esa vieja conocida nuestra, la esperanza, nos acompañase en este largo viaje.

-¿Por qué?

-¡De todos modos tenemos que vivir! Y nadie sabe el final, de modo que quizás fuera mejor hacerlo con actitud positiva.

-Explicate mejor.

-Creo que, sea cual sea el resultado, habrá ganado la partida el hombre que ha vivido con esperanza, aunque ésta haya sido en vano: ha sido feliz mientras ha vivido. Suponiendo que no haya nada después, nada verá, y nada pierde; pero al menos ha vivido con esperanza.

-Y si hay algo?

-Si hay algo, tampoco pierde nada, al contrario: tendrá la confirmación de su anhelo. Pero recuerda: se trata de como vivir, no de quien gana la apuesta o el pronóstico de lo que vendrá o no vendrá después.

Saludos.

16/09/2010

Quijotiz y Pancino

Los jueves, Quijote.

Grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Vemos a D. Quijote un poco nervioso al principio de este capitulo, pues “como moscas a la miel, le acudían y picaban pensamientos…”. De modo magistral, Cervantes prosigue con el hilo argumental de la novela. D. Quijote vuelve a la aldea y vemos que esto se acaba, pero no por ello se olvida nuestro insigne novelista de los asuntos pendientes, no quiere dejar flecos: ¿Como conseguiremos desencantar a Dulcinea? y ¿Como pasará D. Quijote el año de su penitencia?

En medio de estos pensamientos, D. Quijote recuerda los amores de Altisidora, y ello parece adobar y avivar su orgullo masculino. Aunque D. Quijote es inquebrantablemente fiel a Dulcinea, me lo imagino sonriendo al recordar que Altisidora se “enamoró” de él. Al fin y al cabo a todo hombre le gusta que una mujer se enamore de él, lógico... D. Quijote piensa que Altisidora se enamoró real y verdaderamente de él; para nuestro hidalgo manchego ese amor no fue de burlas, sino de veras (“…lloró en mi partida, maldíjome, vituperóme, quejóse, a despecho de la vergüenza, públicamente, señales todas de que me adoraba…”). El pobre hidalgo está completamente convencido de la realidad de ese amor.

Me da muchisima pena de D. Quijote, que es demasiado noble como para comprender que todo fue una burla: una soez, barata y perversa burla perfectamente orquestada por los estúpidos duques.

Bien. Para pasar el año de su forzoso exilio caballeresco, a D. Quijote se le ocurre hacerse pastor. ¡Ay que cosas! En la primera parte hace penitencia en Sierra Morena, imitando a Beltenebros; y en esta segunda decide dedicarse al pastoreo, al menos el tiempo del año durante el cual no puede tomar armas. No olvidemos el auge de la novela pastoril e el S. XVI (La “Galatea”, del propio Cervantes, sin olvidar a Garcilaso y a los demás). No está mal la solución, así D. Quijote se distrae, no está encerrado en casa, y hace algo de provecho.

D. Quijote se muestran encantados con la idea ("¡Válame Dios —dijo don Quijote—, y qué vida nos hemos de dar, Sancho amigo!”) y Sancho muestra el mismo entusiasmo que su amo; incluso se bautizan como los pastores Quijotiz y Pancino, y ponen nombres a los demás protagonistas de la historia.

Y que cosa más curiosa; la plática final sobre los refranes es deliciosa. D. Quijote al principio regañaba sin cesar a Sancho porque éste usaba y abusaba de los refranes. Y ahora es D. Quijote quien los usa, pues se le caen los refranes “de dos en dos”. Se quijotiza Sancho y se sanchifica D. Quijote. Se nota que llevan ya tiempo juntos…

En fin, “no con quien naces, sino con quien paces”. Y es verdad.

Saludos.