"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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viernes, 25 de diciembre de 2009

Un paseo en barco

Para el Grupo de Lectura del Quijote en LA ACEQUIA.

Comienza el capitulo 29 de la segunda parte, el último de D. Quijote y Sancho “al aire libre” antes de la larguisima estancia en el castillo de los Duques. Don Quijote es un caballero enamorado y Cervantes comienza este capitulo en un estilo casi romántico, destacando que la vista del río desató en D. Quijote sus pensamientos más amorosos. Se encuentran con un barco, al parecer era argumento típico en las novelas caballerescas, donde el caballero andante se encontraba por casualidad un barco que llevaría al caballero por arte de magia a un sitio muy lejano, donde acabaría una aventura.

Sancho, que ya está escarmentado de tantas y tantas desventuras, tilda a esta como de “disparate”, pero obedece puntualmente, no sin antes recordarle la realidad a D. Quijote: que es una barca de pescadores. Parece que a Cervantes le apetece ironizar, y dice, esto es delicioso, que Sancho ató a las bestias “dejándolas a la protección y amparo de los encantadores con harto dolor de su ánima”. Que bueno.

Finalmente, ambos se introducen en la barca. Pero Sancho, cobardemente, comienza a llorar apenas desplazado unos metros en el río cuando oye rebuznar a su queridísimo y amadísimo asno, lo cual despierta la cólera de D. Quijote, que le urge a que eche ánimo.

Creo que el breve paseo en barco despierta las añoranzas caballerescas de D. Quijote, y así, vemos que le explica a su escudero diferentes pormenores marineros y detalles técnicos del viaje, habla de astrolabios, de la línea equinoccial, de las leguas que habían caminado, etc. El amo le habla también al escudero de Ptolomeo, y Cervantes vuelve a ironizar moviéndonos a risa, como a D. Quijote, pues Sancho lo llama “puto y gafo”.

Bien, tras este corto paseo, D. Quijote “parece” que vuelve a “equivocarse” de nuevo, pues ve castillos donde solo hay “aceñas”. ¡Que pena que los demás no podamos ver las maravillas que veía D. Quijote con sus ojos! ¿Verdad? Me recuerda a las aventuras de la primera parte, pero aquí veo una enorme y abismal diferencia, pues D. Quijote percibe claramente la realidad (“aunque parecen aceñas, no lo son”). O acaso duda desde el primer momento D. Quijote de lo que ve.

Me explico. Una de dos: o es que en el fondo D. Quijote no está muy convencido de que aquello sea un castillo, o es que inteligentemente, quiere probar a Sancho. Es decir, recuerda a Sancho el encantamiento de Dulcinea y le echa la culpa, no a él sino a los encantadores: claro, lo mismo que transformaron a Dulcinea en rustica labradora, han transformado ahora el castillo en unas aceñas. Apostaría a que D. Quijote quiere probar a Sancho, y se inventa conscientemente lo de la fortaleza: es una prueba, quiere probar a Sancho, pero este, que será patán pero no tonto, guarda silencio.

El final es claro: D. Quijote ve a los molineros enharinados, cree, o dice creer que son fantasmas y malandrines que tienen secuestrada a una princesa, y los amenaza. Los molineros hacen naufragar la barca y rescatan a D. Quijote y Sancho del rio. Fin de la aventura.

Otra diferencia fundamental con las aventuras de la primera parte: cuando los molineros le muestran la verdad a D. Quijote, éste paga los daños causados, y si paga es que acepta la realidad. Y dice algo muy curioso: “Dios lo remedie, que todo este mundo es máquinas y trazas, contrarias unas de otras. Yo no puedo más”. Tenia dudas al principio; pero las dudas se desvanecen al final: triunfa la realidad.

¿Qué no puede más?

¿Qué quiere decir D. Quijote con eso? ¿Está reconociendo que la fuerza de la realidad le vence, por fin? ¿Está reconociendo que su mundo ideal de sueños fantásticos solo es eso, un mundo ideal?

¿Se está dejando D. Quijote vencer por la realidad?

Saludos.


P.D.) Esta entrada es una entrada programada con antelación, el 22/12/2009.
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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Hasta pronto

Estimados todos.

Voy a estar unos dias fuera -nos vamos todos al pueblo de mis suegros, Pozo Alcón, a pasar frio-, y creo que, salvo que los dioses o el tiempo lo impidan, no volveré hasta el dia 27 a última hora. Estaré "sin cobertura", pues no me voy a llevar portátil ni nada.

Por cierto, he dejado programada la entrada del próximo viernes, para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia; espero que salga bien porque es la primera vez que lo hago. De todos modos, como mi pericia con la informatica es -cuando menos- discutible, hombre prevenido vale por dos, de modo que ya le he enviado mi colaboración a nuestro querido Pedro Ojeda, por si las moscas.

¡Sed felices y pasadlo todo lo mejor que podais...! Os echaré de menos.

¡Hasta la vuelta...!

martes, 22 de diciembre de 2009

¿Feliz Navidad? (Grandeza, 2ª Parte)

(Continuación a la entrada de ayer).

Desde que tengo uso de razón al llegar la Navidad me he sentido muy mal. Cornelivs no quería ni oir hablar de estas fechas. Estaba deseando que pasaran; pero luego, cuando Melchor Gaspar y Baltasar se alejaban con sus camellos hasta el próximo año sentía una tristeza y sensación de vacio indescriptibles. Y me ha pasado hasta hace muy poco. Fijaros que hace pocos días publiqué una entrada sobre este tema que destilaba pesimismo por todos sus poros, y es que siempre la Navidad me molestaba mucho. Adoptaba una actitud rebelde hacia estas fechas.

Aclararé algo. Soy hijo de mis circunstancias y de mi historia: sin duda muchos acontecimientos familiares me han marcado. Todos tenemos o podemos tener motivos para odiar la navidad, o al menos para encararla con antipatía. Y yo en concreto tengo más motivos que muchos: se perfectamente de lo que hablo.

Pero este año será distinto.

He comprendido que el problema no estaba en la Navidad, que solo es una fecha en el calendario, nada más. El problema estaba dentro de mí.

El año pasado la frase de Gramsci (“Frente al pesimismo de la inteligencia el optimismo de la voluntad”) fue la responsable última de que naciera en este blog el Manifiesto por la Solidaridad. Los que seguisteis la génesis del Manifiesto sabeis de mis dudas iniciales, que ya plasmé aquí en diversas entradas. Yo sabia a lo que me enfrentaba, a algo espantoso: a la cruda realidad de la vida, a este mundo tan insolidario, tan injusto y tan cruel en el que vivimos. Pero el mundo no es abstractamente asi, “per se”: lo es porque nosotros lo hacemos asi, o consentimos que sea asi con nuestra pasividad; y la culpa es imputable tanto a los que activamente roban la ilusión como los que, pasivamente, consienten dicho robo.

Este año he comprendido algo importante: ser optimista o pesimista, es decir, confiar en que es posible cambiar este mundo, o por el contrario refugiarse en una actitud derrotista y/o catastrofista, es un estilo de vida, o quizás mejor, una decisión personal, un “modus vivendi”. Cada uno se comporta como decide hacerlo.

Amar a los demás. ¿Es posible? Claro que si. ¿Como? Pues haciéndolo. Asi de sencillo. No es necesario ser un héroe: basta con pequeños gestos diarios y cotidianos. ¿Necesitas una aplicación practica? Como decía ayer: preguntémosle a Gandhi, a Teresa de Calcuta, a Jesucristo…y a tantos y tantos héroes anónimos que dieron y siguen hoy día dando su vida por los demás. Ellos son grandes, grandes de espiritu. Dejémonos guiar por ellos, por su luz, por su enseñanza.

¡Si…! Aunque pienses que objetivamente no haya motivo para hacerlo, aunque creas que no valdrá para nada; aunque supongas que los demás te considerarán como un iluso poco practico, o como un “bonachon” sin brujula: HAZLO. Merece la pena. Al menos harás feliz a los demás; y si los haces felices, ya estas cambiando este mundo. Da sonrisa, da amor, da tu tiempo, da una caricia, una sonrisa, un consejo, da algo, lo que sea. Pero da.

Todos tenemos experiencias negativas, pero cuando el dolor te apriete, cuando llores de sufrimiento por tu pasado, o por tu presente, cuando sientas que tu corazón se está partiendo en trozos, enjúgate las lagrimas y haz feliz a un niño, dale paz a ese compañero de trabajo que tiene una duda y no sabe cómo salir; sal a tirarle la basura a tu mujer, que hace mucho frio hombre; haz algo. ¡Cambia el centro de gravedad: no lo situes en tu dolor, sino en la felicidad del que esté a tu lado…! Todos sufrimos en mayor o menor medida, esto no es el paraíso; pero si nos centramos demasiado en nuestro dolor -por muy justificado o duro que sea o haya sido- nos estamos olvidando de que a nuestro alrededor hay gente que nos necesita y no ves que, quizás en esos momentos, están necesitando de tu beso o de tu sonrisa...más que nunca. Espero que hayas aprendido la lección, Cornelivs.

Quizás objetivamente los acontecimientos y la realidad de las cosas se opongan a ello o sean incompatibles con esta idea; pero hay que tener ilusión en dar a los demás, aunque sea muchas veces con las tripas arrastras. Y sobre todo: FE en los demás. Por que los demás, amigo, son como tu y como yo.

Yo creo que es el único combate entre razón y corazón que aquella nunca ganará: el del amor. Y no estoy llamando al heroismo: nada de eso. Estoy apelando a los pequeños detalles diarios. En este mundo hay profesiones y trabajos muy diversos, pero todos podemos hacer mucho en nuestra pequeña órbita, en nuestro entorno más cercano.

Si, es una dura realidad esta de la navidad; que si, que todo es nostalgia y malos rollos, una Navidad en la que unos pocos gozan de abundancia y la mayoría muere de hambre. Que si, una fiesta de contrastes, donde en las grandes ciudades destacan las caras iluminaciones a escasos metros de las chabolas. Que si, que ya lo sabemos. Pero "es lo que hay" y no podemos cambiarlo: aunque si podemos modificar nuestra actitud con nuestro entorno.

Y no se trata ya de cambiar el mundo o no, eso es otro tema: se trata de la gente que queremos. Podemos hacer una de estas dos cosas: o nos amargamos y nos encerramos en nuestro dolor, amargando de paso a todos cuantos hay a nuestro alrededor, lo cual demostrará nuestro egocentrismo, o justo hacemos lo contrario: dedicarnos a intentar hacer un poquito mas felices a los demás, empezando por los que tenemos al lado: por los nuestros. Tu eliges.

Yo ya lo he hecho.

Saludos.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Grandeza

-Hay veces en las que me siento minúsculo.

-¿Que te ha pasado?


-Esta tarde he visto un programa de astronomía, en el que se hablaba del universo y de las galaxias.


-Y por eso te has deprimido?


-No, aguarda que te explique. Me he dado cuenta de que en el espacio somos muy poca cosa, vivimos en un pequeño rincón de una galaxia, de tamaño mediano, una galaxia de entre los miles de millones de galaxias que existen. Y desde el punto de vista temporal la cosa es aún mas acusada, somos aún más minusculos: comparados con los miles de millones de años que tiene el universo, la vida de una persona es como si fuera una fracción infinitesimal de un segundo: apenas nada.


-Bueno, somos muy poquito y sabemos muy poquito, es la verdad. ¿Y que? Einstein ya lo dijo, quizás refiriendose a nosotros: "¿Qué sabe el pez del agua en la que nada toda su vida?" Pero quizás mi concepto de grandeza no coincida con el tuyo: yo si creo que en el fondo podemos ser grandes.


-¿Cómo dices?


-Veamos. ¿Tu tienes capacidad para amar a los demas? Y sobre todo, ¿La usas? Es decir, ¿Haces feliz a tu mujer, hijos, amigos y conocidos, a tu prójimo en definitiva?


-¡Bueno, eso intento!


-¡Entonces eres grande!
Si eso haces...serás feliz porque sentirás el mundo en tus manos. Ese es mi concepto de grandeza.

-Bellas palabras, pero me gustaría saber su posibilidad de materialización real.

-Entonces preguntale a Gandhi, Jesucristo, Buda, Teresa de Calcuta, Hamilton Naki, Irena Sendler, y a todas esas luminarias famosas; pregúntale también a tantas y a tantas personas, heroes anónimos, que dieron y dan lo mejor de su vida por los demás. No me creas a mi: creelos a ellos, porque ellos, dia a dia, lo hacen realidad. Ellos son grandes.

Saludos.


P.D. Colgué esta entrada a las 19,42. La reedito a las 22,16, introduciendo una frase final, ante el comentario de nuestro estimado amigo Jesus Garrido, a quien envio un cordial saludo y agradezco su comentario, ya que me ha dado la idea de lo que yo quería expresar.
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domingo, 20 de diciembre de 2009

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

En en este humilde diario mio -y concretamente en la columna de la izquierda, bajo el epigrafe "Diarios que leo asiduamente", ya lo sabéis- figuran los que yo llamo mis blogs amigos: personas a las que he llegado a apreciar entrañablemente y con las que he ido tejiendo, a lo largo de las semanas y de los meses, unos sólidos lazos de aprecio, camaraderia y en algunos casos, de amistad. Me dirijo a todos vosotros, a mis habituales. Tambien sabeis que arriba figuran mis "seguidores", bloggers que me siguen y leen asiduamente, al dia de hoy son 371, y tambien me dirijo a todos ellos.

No estais todos, pues faltáis muchos: blogs que ocasionalmente me visitan y me comentan, aunque no me sigan a diario. Y otros que me vistan aún más esporadicamente. Tambien va por todos ellos.

Sois tantos que no puedo nombrar expresamente a ninguno, pues TODOS, repito, TODOS estáis en mi corazón. Ya he recibido mensajes navideños vuestros y he contestado a todos los que he podido pero, por favor, perdonadme porque creo que me será imposible hacerlo con todos, la lista es muy larga.

Quisiera en estas fechas transmitiros tanta alegria, paz y felicidad como me fuera posible; pero tendré de nuevo que recurrir al tipico saludo, pues no conozco otro mejor. De modo que para todos y para todas, amigos y amigas, seguidoras y seguidores; todos los que habitual, ocasional e incluso esporádicamente visitais o habéis visitado este blog, y fundamentalmente a mis habituales: a ese puñado de amigos y amigas cuya compañía es para mi un honor, un orgullo y una alegría, que no cesan de darme palabras de ánimo y de consuelo -junto con algún que otro merecido regaño que agradezco profundamente- y que consiguen que cada dia me emocione ante la verdadera riqueza del ser humano: los lazos de amistad, cariño y afecto.

A todos vosotros y vosotras, amigos y amigas, Cornelivs os desea, de todo corazón, una muy feliz Navidad y que el año próximo se cumplan todos vuestros anhelos.

¡Cornelivs os quiere! De modo que, por favor: ¡Sed felices!

Saludos.