"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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lunes, 28 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD



Feliz Navidad para todos, y prospero y venturoso año nuevo.

Con mis mejores deseos.


martes, 17 de noviembre de 2015

MARATON DE VALENCIA. 15/11/2015

Tras completar el maratón de Madrid -el pasado 26 de Abril- estuve tres semanas sin correr absolutamente nada, recuperándome de mis lesiones: piernas muy castigadas, un soberano catarro,  y una inoportuna tendinitis en la muñeca (del extensor del dedo pulgar), que me tuvo preocupado casi 15 días.  Afortunadamente, todo fue mejorando, y a  mediados de Mayo comencé a trotar poco a poco de nuevo.  Junio y Julio pasaron casi sin darme cuenta, mucho trabajo en el despacho y poco tiempo para entrenar.  Y asi llegan las vacaciones de Agosto.  Bueno, Pablo, ¿vas a ir este año a Valencia, o no?  Comienzo a animarme; pero mientras me lo pienso no termino de recuperarme del todo porque   sufro una inoportuna  tendinitis del Aquiles izquierdo (en la inserción con el talón),  que ocasionan que no pueda ponerme las zapatillas en casi todo el mes de Agosto, a finales del cual ya estoy recuperado del todo, al menos eso creo, y del talón bien, solo tengo un puntillo que no me gusta, pero afortunadamente puedo correr, aunque he perdido mucha forma física.

Bueno, ¿vamos a correr este año la Maratón de Valencia o no?  No estoy tan fuerte como el año pasado, ademas soy un año mas viejo, casi 51, pero   cuando quiero hacer algo, tomo la decisión rápidamente, no me gusta pensarlo mucho, porque, en este caso,  si lo hubiera pensado con sensatez (que me conozco) quizás no me hubiera inscrito este año. Hablo con Jose Maria y también se viene conmigo. De modo que comienzo mi preparación, tranquilamente, el día 24 de agosto,  pero desde el primer momento veo que mi talón izquierdo (en la zona de la inserción del tendón de Aquiles)  no termina de ir bien del todo.  Quizás tenia que haber recuperado mas,  y quizás el no hacerlo fue un  error. Pero, bueno, ya lanzado, decido correr, inicialmente con moderación, y luego estar a la expectativa a medida que vayan pasando los dias.  El 1 de Septiembre me reincorporo a mi trabajo en mi Despacho, y sigo con mi entrenamiento en mis ratos perdidos, corriendo cuando mis ocupaciones profesionales me lo permiten.  En la preparación corro cuatro Medias Maratones (carreras de 21 Km.)  donde calibro como va mi forma física: primero corro  la Media de Guadix en tiempo de  2,04. Como entrenamiento de domingo, perfecto, pero me siento flojo, lento, hay que mejorar mucho.   Bueno, hay tiempo. La semana siguiente, Media de Puertollano, 1,54, bueno, esto esta mucho mejor. Me siento fuerte y ni me acuerdo del talon.  Sigo avanzando en la preparación, y el 4 de octubre corro la Media Maratón de Alcazar de San Juan, 1,57, soy reservón, voy ensayando el ritmo de competición que quiero llevar en la Maratón de Valencia, el talon molesta un poquito, apenas nada, todo bien.  Mi sensación de fuerza va creciendo. Y finalmente, el dia 25 de octubre corro la Media maratón de Motril, que quería usar como test definitivo para Valencia, pero un inoportuno episodio de diarrea (con los imponderables nadie puede), hizo que me tuviera que detener dos veces, y perdí mucho tiempo, llegando a meta después de las dos horas. Mal presagio…Solo quedan tres semanas para Valencia.
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Me encuentro con un dilema.   Para correr una Maratón hay que estar fuerte y en buenas condiciones. Mi preparación ha ido bien. ¿voy o no voy? Tomo la decisión de seguir para adelante, y sigo entrenando con precaución.  A todo esto, mucho trabajo en el despacho, y pocas horas de sueño.

El 1 de Noviembre, dia de todos los Santos, entreno con una tirada larga de 24 Km, y termino el entrenamiento con la moral por la nubes: me he sentido fuerte y  no me duele nada. Vaya, parece todo va bien.

Termino el entrenamiento y los preparativos, y asi, me planteo en Valencia, el Viernes 13 pasado, donde llegamos sobre las 9 de la noche. Este año he viajado con mi mujer y mi hijo pequeño (las dos niñas se han quedado en Jódar, con mi suegra) y Jose Maria ha venido solo (pues su mujer,  Manola ha tenido recientemente una niña preciosa, Marina, un beso para las dos desde aquí).  Nos alojamos en el hotel y al dia siguiente recogemos los dorsales en la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. El resto del dia transcurre en tensa calma,  tratando de dominar mis nervios y ansiedades, y el sábado por la noche nos acostamos pronto.

Me siento nervioso y ansioso. Repaso mentalmente mis dos objetivos: el objetivo principal, superar el crono de 4,02,15 del año pasado, y el objetivo secundario por si falla el anterior (¿como responderá mi talón?) es  conseguir terminar la carrera, y hacerlo en el mejor estado posible, físicamente hablando.

Domingo, 15 de noviembre, 7,45. Salimos del Hotel, y nos dirigimos andando por el Carrer D’Antonio Ferrandis en dirección a la Ciudad de las Artes, donde está la Salida. Alli llegamos, vaselina, ajustes,  últimos preparativos,  suerte amigo, besos, abrazos, emociones, y los dos corredores, Jose Maria y yo, nos dirigimos cada uno a nuestro puesto de salida, donde llegamos a las 8,30.  Alli estaríamos media hora, rodeados por otros 25000 corredores mas. En silencio, recogidos, como si estuviéramos meditando, ya no estoy nervioso, estoy aquí, de modo que alea jacta est, que sea lo que Dios quiera.  

Ajusto el GPS, y  los auriculares pues me gusta correr con música,  repaso mentalmente mis dos objetivos, y a las 9.06 de la mañana…¡Pum! Comienzo a correr lo que será mi 7ª Maratón. Inicialmente voy bien, me siento algo pesado (normal después del periodo de descanso de la ultima semana) pero no le doy importancia. Los primeros 5 Km, van fantásticamente, tranquilo, calentando,  noto como la fuerza poco a poco va inundando mi cuerpo, y me siento poderoso. En el km. 5, intensifico el ritmo, y todo marcha bien hasta que en el km. 7 el talón me da un primer aviso, casi imperceptible, fue como una sutil llamada de atención.  Bueno, sigamos.  En el Km. 10, bien, me siento mas fuerte aún, pero compruebo que la ligera molestia del talón no se va.


En el km. 15 ya comienza a molestar más el talón, me duele un poco, si bien me deja correr, pero no puedo ir al ritmo que deseo, y compruebo que mi  objetivo principal (bajar el crono del año pasado) no va a ser posible. Domino mi enojo interior, mantengo a raya los pensamientos negativos, e intensifico mi ritmo, pero  no con el corazón y el alma (como debe ser), sino con toda la prudencia que puedo, intentando no hacer sufrir mucho  a mi  talón,  e intentando que el ritmo sea compatible con el dolor, pero compruebo que en km. 20 el dolor va "in crescendo". Vaya faena.

Quedaban en ese momento 22 Km aun para terminar. Bueno,  ¿y ahora que? Jamás habia corrido una maratón lesionado, y quizás hubiera debido de retirarme, pero dicen que los maratonianos tenemos una fuerza interior y un punto de coraje y determinación  que nos impulsa seguir, a pesar del dolor.  ¿¿¿Dolor??? ¿Cómo que hay dolor? ¿Quien ha dicho eso? ¡¡¡No, no hay dolor!!! Subo el volumen de la música, este año de nuevo los AC-DC han corrido conmigo,  y  sigo adelante.  Llego al km. 25, crono de 2,36,31, muy alejado de mi objetivo, pero puedo seguir corriendo, aunque el talón duele más. Me siento lleno de fuerza y de energía, pero que no puedo desarrollarla porque el pie no me deja.  Sigo dominando mi enojo, y sigo avanzando, hay que llegar al final como sea.  Km. 30, crono de 3:09:30. Se mantiene el dolor, voy lentito, pero al menos puedo correr y el dolor, que no se va, me esta respetando, eso me consuela un poco. Llego al Km. 35, ahí  llevo un crono de 3,42.44, y ahí es donde ante el aumento del dolor,  reduzco aun mas el ritmo,  los últimos 7 km  corro a ritmo lento, poco a poco,  y así, paso a paso, metro a metro,  fui llegando a mi final,  divisando finalmente  la Meta, adonde me voy acercando, con este pensamiento:  ¡¡¡lo he conseguido!!!  A pesar del dolor he  conseguido llegar. 

Y al final tuve mi premio. Crucé la meta en un crono final de 4:22:49 . ¡He llegado a meta...! Has terminado. Por fin. Objetivo cumplido. Gracias a Dios.

Epilogo y datos. A pesar de todo, el balance general que hago de mi participación en esta Maratón es muy positivo. He aprendido una importante lección. Y, por supuesto, ¡ha merecido la pena estos tres meses de preparación...! Claro que si. Completar un maratón ya de por si es un logro. Estoy contento. Otra más en mi casillero, y con ésta van ya siete, aunque es la que más me ha costado por culpa de la lesion.  Que podía haber corrido mas, pues sí,  pero el talón no me ha dejado, de modo que he preferido ser prudente, soy consciente de que tengo 50 años (el 80 % de los corredores de la maratón son mucho mas jóvenes),  y por ello he optado por  avanzar a ritmo algo  mas lento, para que el talón izquierdo sufriera el mínimo daño posible, que desde luego, ha sufrido, y de qué modo. Terminé la maratón, y no me arrepiento de ello. Dos días después, cuando redacto esta entrada, compruebo que estoy mejor. Las piernas aun muy cargadas, naturalmente, y aunque ayer  lunes por la mañana llegué al Juzgado con una ligera y casi imperceptible cojera,  hoy, cuando redacto esta crónica, sigue la recuperación, he experimentado una gran mejoría del talón,  ya no cojeo, y el dolor poco a poco va remitiendo. Creo que si lo hubiera forzado mas, estaría peor. Por ello, como mi objetivo no es otro que disfrutar dia a dia de esta afición del running durante el tiempo que pueda, creo que ha llegado el momento de auto-mimarme un poco,  descansar de entrenos y no correr ni un solo metro  hasta que este seguro de que mi recuperación haya sido completa.
DATOS: 
14065 corredores llegados a meta.

El primero (como siempre, un negro, que fue el que ganó)  hizo un crono de  2 h 06 min 13 segundos.
Jose Maria  entró en el puesto 535 de la general, con un crono de  2 h 56 min  37 seg.
Yo entre en meta en el  puesto 11.171, con un crono final de 4 h, 22 min, 49 seg.
Y finalmente, el  último entró en el puesto 14.065, con un crono de 6 h, 15 min, 01 seg.

Jose María también lo paso mal, sin embargo, con la madera de campeón que tiene, y gracias tambien a sus 36 años, supo sobreponerse, y a pesar de las dificultades consiguió repetir el crono del año pasado, con una diferencia de tan solo unos poquitos segundos. Olé por él.

Saludos.
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lunes, 12 de octubre de 2015

Siempre hay un motivo para sonreir.

Lleva una sonrisa y ten amigos; lleva el ceño fruncido y ten arrugas.-George Eliot.

Usa tu sonrisa para cambiar el mundo y no dejes que el mundo cambie tu sonrisa.-Anónimo.

La vida es como un espejo, tenemos mejores resultados cuando sonreímos.-Anónimo.

No llores porque terminó. Sonríe porque ocurrió.-Dr. Seuss.

A veces tu alegría es la fuente de tu sonrisa, pero a veces tu sonrisa puede ser la fuente de tu alegría.-Thích Nhất Hạnh.

Cada sonrisa te hace un día más joven.-Proverbio chino.

Si solo tienes una sonrisa, dásela a la gente que amas.-Maya Angelou.

Sonríe, es una terapia gratis.-Douglas Horton.

Después de cada tormenta sonríe el sol; para cada problema hay una solución y el deber irrenunciable del alma es estar de buen ánimo.-William R. Alger.

Una sonrisa cálida es el lenguaje universal de la amabilidad.-William Arthur Ward.

Una de las cosas más recompensantes de la vida es poner siempre una sonrisa en tu cara.-Dr T.P.Chia.

Debido a tu sonrisa haces tu vida más hermosa.-Thich Nhat Hanh.

Todos deberíamos saber todo el bien que una simple sonrisa puede hacer.-Madre Teresa.

La paz comienza con una sonrisa.-Madre Teresa.

Las arrugas solo deberían indicar donde las sonrisas han estado.-Mark Twain.

Sonreir es definitivamente una de los mejores y más bellos remedios. Si tienes un buen sentido de humor y un buen enfoque hacia la vida, eso es hermoso.-Rashida Jones.

Recuerda incluso cuando este lloviendo fuera, y si sigues sonriendo, el sol mostrará pronto su cara y te devolverá la sonrisa.-Anna Lee.

La sonrisa es la llave que abre el corazón de todo el mundo.-Anthony J. D’Angelo.

A menudo subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, un oído atento, un cumplido honesto o el acto más pequeño de cariño, todos los cuales tienen el potencial de cambiar una vida.-Leo Buscaglia.

Una sonrisa es la bienvenida universal.-Max Eastman.

Nunca estas completamente vestido sin una sonrisa.-Martin Charnin.

La gente rara vez nota que llevas ropa vieja cuando llevas una sonrisa.-Lee Mildon.

El hombre verdadero sonríe ante los problemas, toma fuerza de la angustia y crece valiente ante la decepción.-Thomas Paine.

Antes de fruncir tu ceño, comprueba que no hay sonrisas disponibles.-Jim Beggs.

La belleza es poder; una sonrisa es su espada.-John Ray.

Deja que mi alma sonría a través de mi corazón y que mi corazón sonría a través de mis ojos, para que pueda esparcir ricas sonrisas en corazones tristes.-Paramahansa Yogananda.

Si sonríes a alguien, podría devolverte la sonrisa.-Anónimo.

Recuerda siempre estar feliz porque nunca sabes quien se puede enamorar con tu sonrisa.-Anónimo.

Lo que el sol es para las flores, la sonrisa es para la humanidad.-Joseph Addison.

Mira hacia atrás y sonríe ante los peligros del pasado.-Walter Scott.

Comienza y termina el día con una sonrisa.-W.C. Fields.

Si sonríes cuando no hay nadie a tu alrededor, lo haces en serio.-Andy Rooney.

Estaba sonriendo ayer, estoy sonriendo hoy y sonreiré mañana. Simplemente porque la vida es muy corta para llorar por cualquier cosa.-Santosh Kalwar.

Andas por la vida mucho más fácilmente con una sonrisa.-Sweet Paul.

Sonreír hace que te sientas mejor contigo mismo, incluso si no tienes ganas. Y siempre hace que los demás piensen bien de ti.-Anónimo.

Una sonrisa es una luz en tu ventana que le dice a la gente que estas en casa.-Anónimo.

Se el rayo de sol de alguien. Se la razón por la que alguien sonríe.-Anónimo.

Sonríe, incluso si es una sonrisa triste, porque más triste que una sonrisa triste es la tristeza de no saber cómo sonreír.-Anónimo.

Una sonrisa es un arma poderosa; siempre puedes romper hielo con ella.-Anónimo.

Una sonrisa puede durar un segundo pero su memoria puede durar una vida entera.-Anónimo.

Si alguien esta demasiado cansado para darte una sonrisa, dale una de las tuyas, porque nadie la necesita tanto como aquellos que no tienen ninguna para dar.-Anónimo.

Las sonrisas son grandes inversiones; cuantas más colectas, mejor te sientes.-Anónimo.

Si no comienzas tu día con una sonrisa, no es tarde para empezar a practicar para mañana.-Anónimo.

Todo el mundo sonríe en el mismo idioma.-Anónimo.

Si ves un amigo sin una sonrisa, dale una de las tuyas.-Proverbio.

No has perdido tu sonrisa, esta justo debajo de tu nariz. Simplemente olvidaste que estaba ahí.-Anónimo.

El mundo siempre parece más brillante tras una sonrisa.-Anónimo.

Una sonrisa es la segunda mejor cosa que puedes hacer con tus labios.-Anónimo.

Nunca he visto una cara sonriente que no sea bella.-Anónimo.

Se requieren 17 músculos para sonreír y 43 para fruncir el ceño.-Anónimo.
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Saludos.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Reflexiones en la madurez (2ª Parte)

Dicen que el primer paso para solucionar un problema es localizarlo, y luego afrontarlo. Yo asi lo creo también. Esbozada la primera parte de la cuestión en mi entrada anterior, en esta estudiaremos por qué nos planteamos determinadas cuestiones en nuestra madurez y algunas de las causas o motivos de nuestro comportamiento, de lo que nos sucede en la vida y de lo que nos ha llevado hasta donde estamos; y en la entrada siguiente veremos como podemos cambiar a mejor.  O por decirlo en otras palabras, ahora estudiaremos cual es el problema y su origen,  ¿Qué me ha hecho ser como soy? y en la entrada siguiente, si puede ser, y espero vuestros comentarios, entre todos trataremos de buscar la medicina, o la solución a dichos problemas, o lo que es lo mismo, ¿Cómo puedo pensar, sentir y actuar a partir de ahora para ser un poco mas feliz?

Estudiemos, pues, hoy,  la primera pregunta. Estoy en el ecuador de mi vida.  ¿Qué me ha hecho ser como soy? 

Muchos factores. Un reflexión serena nos indica que cuando vamos creciendo, algo va cambiando dentro de nosotros. Alejandro Dumas, hijo, escribió: “No llego a comprender por qué siendo los niños tan inteligentes, los adultos son tan tontos. Debe de ser fruto de la educación”. Gran verdad,  y yo añadiría que es fruto de la “mala educación”, y me explico.  Efectivamente, el niño es un ser inteligente, abierto al mundo, libre de prejuicios, todo lo contempla con corazón puro y mirada limpia.  Sin embargo, al avanzar en el crecimiento, algo falla en el proceso. Además de apartarnos de los peligros y cuidar de nuestro bienestar, protegiéndonos,  nuestros padres cometen  un error (quizás con buena fe, pero error al fin y al cabo,) y es que, quizás inconscientemente, nos hacen  “a su imagen y semejanza”, esto es, nos hacen  co-participes de sus propios prejuicios ("esto no se dice, esto no se hace, esto no se toca"),  nos los imbuyen desde pequeñitos, de modo que vamos perdiendo poco a poco la virginidad espiritual con la que nacemos,  y me refiero a nuestra facultad de calibrar las cosas por nosotros mismos y no por los demás;  y la terminamos de perder del todo cuando nos enseñan, no a  hacer lo correcto, sino  a hacer lo conveniente, lo cual es un gran error en mi opinión, pues todo iria a mejor al revés, y estoy firmemente convencido de ello: si en vez de hacer lo conveniente hiciésemos lo correcto. Y luego, el mundo, con su triste carga de desengaños, hace que poco a poco  las personas se vuelvan desconfiadas, inseguras, vacilantes, cuando no agresivos, o mil cosas mas.  Volvemos a los clásicos: “El hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe” (Rousseau).

Y asi,  a medida que vamos cumpliendo años, vemos que el mundo no es como nos habíamos imaginado, se nos va cayendo la venda de los ojos, como vulgarmente suele decirse. Y muchos cometen el error de pensar que, con la experiencia, viene la sabiduría, y no es así. Los años dan experiencia, indudable, pero  a fuerza de  experiencia, y mas experiencia muchas personas llegan a equivocarse y pensar que lo saben todo o casi todo: que ya no pueden aprender más, y dicen con aire de suficiencia aquello de “yo estoy de vuelta de todo”; y lo mas grave del problema viene cuando  llegamos a creernos semejante tontería, que no es sino hija directa de nuestro miedo al mundo, y nieta de nuestro sempiterno y estúpido orgullo. Creemos que lo sabemos todo, que ceguera la nuestra, cuando no sabemos nada, volvemos a la frase de Einstein de la entrada anterior. Y no por ser mas viejo eres mas listo,  recordad lo que dice el clásico dicho, a propósito de aquel que   “tonto se fue  a la guerra, y tonto vino de ella”.  En resumen, como dijo Ciceron: "la vejez no cura los defectos del alma".  Estos se curan de otro modo.

Aunque, dicho sea entre paréntesis, he conocido a algunos viejos estúpidos, de cuya compañía he huido como de la peste,  también  he conocido a muchos viejos y viejas  encantadores/as (uso la palabra viejo con todo mi cariño hacia ellos),  con experiencia de la vida, sí, pero  también lo suficientemente humildes e inteligentes como para no autonegarse su capacidad de aprender,  y morir aprendiendo cosas.  Un signo de sabiduría en un viejo  es este, y creo que es un test que no falla: el viejo que no presume de saber muchas cosas, y que te da consejos solo cuando se los pides tu, ese es sabio. El lo sabe: no necesita demostrárselo a nadie.

Pero sigamos. Por si fuera poco,  con los años nos volvemos cómodos y egoístas (soy muy viejo para empezar este cursillo, o para empezar a hacer deporte, o para aprender tal o cual cosa), y creemos que porque llevamos deambulando por este planeta 40 o 50 años nuestra experiencia nos da derecho, o patente de corso, para dejar de aprender, para “vivir espiritualmente de las rentas”, y para dejarnos dominar por nuestra pereza y por nuestro orgullo, no aceptando consejo ni parecer de nadie.  Que pena: matamos poco a poco al niño/niña que llevamos dentro, y así, perdemos la chispa maravillosa con la que todos nacemos.  Y cuando cometemos un error, no lo queremos reconocer, por orgullo, seguimos aquello de “procurar no errallo; pero si errallo, no enmendallo, sostenello”.  Deberíamos de leer mas a Cicerón: “Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en el”. Asi somos todos, muchas veces.

Venimos aquí para ser felices y comernos al mundo,  y sin embargo, poco a poco el mundo nos come a nosotros. Y la culpa no es del mundo: es nuestra, que al fin y al cabo el mundo está formado por millones de personas como tu y como yo. Este cambio triste, o nefasta evolución  que sufrimos con los años  tiene gran parte de su causa en nuestro egoísmo: creemos que nos lo merecemos todo, pero pocas personas están dispuestas a darse  a los demás.  Además, nuestro orgullo y nuestra falta de humildad hacen que los reveses de la vida los veamos con espíritu negativo, como las banderillas que se le ponen a los toros, y nos duelen y nos quejamos una enormidad de ellas,  cuando lo procedente seria  afrontarlas con espíritu positivo, como magnificas posibilidades para aprender y crecer espiritualmente.  En vez de afrontar los problemas con animo positivo y procurar su resolución, los vemos como fantasmas negros, como los dementores de Harry Potter, y nos encerramos mas y mas en nosotros mismos.

 Obvio es que a todos nos gustan los buenos ratos, y son imprescindibles, claro que si; pero debemos recordar que se aprende mas del dolor que del placer, y huyendo del dolor  nos negamos a nosotros mismos la enseñanza que nos brinda, y su magnífica consecuencia: que nos hacemos fuertes frente a las dificultades. Decia Seneca que el árbol de raíces fuertes no es aquel  que crece apaciblemente a la orilla del rio, sino aquel que esta en la montaña, permanentemente acosado por el viento, lluvia, nieve y granizo, y el que ha sufrido mil inclemencias.

Otro error clamoroso que cometemos es el de querer controlarlo todo. Es como un programa de ordenador: nos fijamos unos objetivos  nos empeñamos que salga todo a la perfección. Los hijos han de estudiar, mi hijo fulanito medicina y mi hija menganita ingeniero; las vacaciones de verano, las pasaremos en la playa; el fin de semana nos vamos a tal sitio, y el jueves por la tarde nos vamos a cenar casa de esos amigos, y son solo ejemplos.  Si, todo tiene que salir a la perfección, y somos enemigos de los imponderables. Tratamos de controlarlo todo. Diseñamos la vida para que funcione a nuestro antojo, o según nuestras previsiones, queremos controlarlo todo,  la familia, amigos, trabajo, el mundo y la vida, y cuando algo no sale conforme a lo previsto nos sentimos mal, frustrados. Pero bueno, ¿en que he fallado?  Que ingenuos: a lo mejor no hemos fallado. Pero nosotros no podemos dominar el mundo, la vida sigue su curso.  No gira el planeta alrededor nuestro, sino nosotros con él. Entiendo que no deberíamos pensar en que nos hemos equivocado: lo que deberíamos de hacer es trabajar lo mejor que podamos, hacer las cosas lo mejor que sepamos, y luego que sea lo que Dios quiera. Dejemos que la Tierra gire y que todo siga su curso. Si sale bien, perfecto; si sale mal, analicemos el por qué ha salido mal, y asi aprenderemos de nuestros errores para la próxima ocasión. Recordad la frase de aquel sabio: “no hay hombres perfectos, sino intenciones perfectas”.

Buscamos seguridad interior. Y está perfecto eso; pero busquemos esa seguridad como hay que buscarla,  por la via adecuada,  no  quedándonos cómodamente sentados en el abismo de la prepotencia y del orgullo.  Nos equivocamos todos, sin excepción,  y todo el mundo comete errores; asumir eso cuesta una enormidad   a muchas personas: piensan que asi se volverán inseguros, cuando justamente el aceptarse uno a si mismo como es es el primer paso del buen camino. El primer paso para crecer en sabiduría es aceptarlo, asumirlo, todos cometemos errores, pero el error es necesario para triunfar y aprender.  Recordemos la frase de los sabios del Himalaya: “Sabeis lo que hay detrás de cada flecha que da en el blanco? Cien flechas erradas”.

En resumen, todos deberíamos de darnos cuenta de que no podemos cambiar el mundo, ni la vida; pero sí podemos cambiar la actitud con la cual nos enfrentamos hacia los problemas.

Asi, con esta perspectiva, mediado ya el ecuador de nuestra vida, es lógico preguntarse si somos de los que piensan que están de vuelta de todo, y si somos  también de los que creen que ya no se puede aprender, o que es tarde para empezar. Insisto en que esta edad nuestra es una magnífica oportunidad,  y os pondré un simil, esto es como un partido de futbol; terminada la primera parte, los primeros 45 minutos,  estamos en el descanso. Solo no quedan 45 minutos: luego, todo acaba. Por eso, se trata de recapitular,  darnos cuenta de los errores que hemos cometido, y procurar que la segunda parte de nuestra vida sea mas rica espiritualmente, mas feliz, y, por supuesto, que no nos llevemos los malos ratos que nuestra juventud o inexperiencia nos provocó antaño.  Analizas, recapitulas, descubres errores y tratas de corregirlos para el futuro: eso es el proceso normal. Y obvio es que tendrás dudas, miedos, incertidumbres, pero eso es muy bueno, porque el camino del autoesclarecimiento  (fijaros que palabreja me ha salido, aunque quizás la haya leido en algún sitio) esta lleno de dificultades y de dudas, y eso es normal   al fin y al cabo y  es muy lógico dudar, pero también es muy bonito dudar, porque demuestras asi que te hallas en pleno camino para buscar la verdad de las cosas, o al menos, tu verdad.  

¿Tienes 50 años? ¿Has vivido? ¿Tienes experiencia? Bien, compártela con los demás, con tus hijos, con tus amigos, con la gente que te quiere, trata de ayudar. Pero no te niegues a ti mismo tu capacidad para seguir aprendiendo, la vida es un continuo aprendizaje, nunca termina uno de aprender.  No pienses que con 50 años ya lo sabes todo; sigue aprendiendo. No te vuelvas cómodo ni egoísta: hay que seguir adelante, recuerda que, aunque maduro, aun te quedan muchos años de vida.

Al fin y al cabo, todos somos “aprendices de todo y maestros de nada”.  Y sobre todo, no pienses que es muy tarde para plantar el árbol que tenias que haber plantado hace 30 o 40 años:  ¡No te rindas tan deprisa! ¡plántalo ahora! Recuerda que te quedan todavía 45 minutos de partido.  ¿O te vas a pasar el resto de tu vida sintiéndote viejo, frustrado y cansado, lamentándote de lo que pudo haber sido y no fue, y viviendo en un pasado que no volverá?  Animo. Que nadie nace enseñado.

Os contaré una anectoda real. En una ocasión, al gran Charlie Chaplin, cuando ya era mayor,  le preguntaron cierta cuestión, acerca de la diferencia entre los  actores  aficionados y  los que, como él, eran actores profesionales. Y él,  un icono perpetuo, y uno de los mas grandes actores que dió y dará el cine, respondió:  “En esta vida todos somos  aficionados.  La vida es tan corta que no da para mas.”

Saludos


sábado, 19 de septiembre de 2015

Reflexiones en la madurez


Tomando un rápido café ayer en el artesano con mi mujer y unas compañeras de trabajo, a quienes envío un cordial saludo desde estas lineas, surgió el tema de este post: las reflexiones que un ser humano puede hacerse cuando ha atravesado el ecuador de su vida. Bueno, ya se supone que tenemos un bagaje vital de experiencias y acontecimientos que nos permiten tomarnos las cosas con mas serenidad, con animo mas tranquilo. Cierto que tenemos mas experiencia,   conocemos mucho mejor lo que es el mundo y la vida y estamos en una edad estupenda (al menos yo lo siento así), que nos permite asumir retos y riesgos mas elevados, incluso, que en nuestra juventud. En una palabra: no le tememos a nada, o al menos tenemos esa sensación.  Pero tambien corremos el riesgo de creer que ya lo sabemos todo, cuando lo cierto y verdad es que no sabemos tanto, o bien nuestro ego nos puede confundir y llevarnos  a pensar que estamos de vuelta de todo, cuando lo cierto y verdad es que no hemos ido a tantos sitios; aunque afortunadamente, en momentos de sinceridad con nosotros mismos, nos damos cuenta de que muchas veces tenemos la sensación de que mientras mas mayores somos, menos sabemos, o por mucho amor que nos rodee en nuestra familia, en algunos momentos sentimos soledad.

Hablemos de ello. 

Cuando me disponía a redactar esta entrada, buscando en internet y en mi base de datos jurisprudencia sobre cierto asunto, me topé por casualidad con la imagen de Einstein,  que podeis ver a la izquierda, y me vino a la memoria una de sus frases:

"¿Que sabe el pez del agua en la que vive durante toda su vida?" 

Viene a colación esta frase por lo que he dicho antes. Apenas sabemos nada. Y en mi opinión, quizás esta frase encierre muchas de las respuestas a las grandes preguntas que el hombre se ha formulado durante toda su vida, si, esas preguntas que grandes sabios de todas las épocas han buscado en su eterna búsqueda e investigación sobre la verdad. Pero ¿Quién la encontró?  Tu también te has cansado en esa búsqueda, ¿verdad? Bueno, el término cansado no es propiamente exacto, de hecho siempre he sido consciente de que no encontraré la verdad, que  siempre se hace esquiva, de modo que se acostumbra uno a vivir así, y eso  aleja toda posible sombra de cansancio.

En todo caso todos tenemos nuestra verdad, nuestra propia verdad, como yo, que también tengo la mía como un lienzo en blanco  que los diferentes acontecimientos y experiencias vitales han ido pintando a lo largo de los años. ¿Y qué colores predominan en ese lienzo? De todo hay aunque la base inicial, pintada en los lejanos tiempos de mi niñez y primera adolescencia,  es oscura con predominancia de pardos y ocres,  parece un cuadro tenebroso de Goya propio de la Quinta del Sordo. No obstante, en los últimos trazos de ese cuadro ya se adivinan colores vivos: amarillos, naranjas, azules intensos como el cielo y verdes primavera profundamente evocadores y bellos. Poco a poco el cuadro se va llenando de color, aunque de vez en cuando alguna sombra ocre vuelta a brindar al lienzo ese aspecto general un poco lúgubre, aunque ya menos.

La verdad... ah si. A veces pienso que nos hubiéramos ahorrado mas de uno bastante dolor si no hubiéramos perseverado en esa búsqueda, tan aparentemente infructuosa. Al menos, eso puede parecer a primera vista,  un  desgaste innecesario, pero con el tiempo aprende uno que es un gasto muy conveniente: al fin y al cabo se trata de ganar libertad. Tu libertad. Libertad de criterio, deseo de caminar por tu propia senda y no por la que otros transitaron,  y sobre todo olvidarte de los prejuicios que te encadenan. Pero no olvidemos que "Es mas fácil desintegrar un atomo que un prejuicio", y eso tambien lo dijo Einstein, desintegrar un prejuicio es un esfuerzo individual que lleva su tiempo, ya lo creo que si, es una lucha a veces agotadora, que puede durar años. Pero cuando uno lo consigue… que calma, que paz se alcanza... alcanzas asi la madurez y en sosiego.

Pero, mientras, sigo buceando en los ojos tristes y caidos del gran Albert Einstein. ¿Por qué esa tristeza? Quien sabe… Acaso  se dio cuenta de que el ser humano es una criatura muy curiosa. Somos capaces de lo peor, pero también de lo mejor. Podemos verter hacia los demás nuestros más oscuros deseos y dar rienda suelta a nuestros más bajos y detestables instintos; pero también somos capaces de derramar infinito amor sobre los demás, estando realmente interesados en el bienestar ajeno. Podemos destruir y construir; matar y sanar. Podemos engendrar a seres como Hitler, Mussolini, Pol Pot o Stalin; pero también la raza humana ha sido capaz de engendrar a criaturas como Gandhi, Buda, Julio Cesar, Confucio, Jesucristo…

Tenemos en nuestras manos el dominio de nuestras acciones; somos dueños de nuestro destino, gozamos de libre albedrío; podemos elegir (no diré ya entre el bien y el mal, esta maniquea distinción cada vez me gusta menos) entre el egoísmo y la generosidad, entre el mirarnos siempre a nuestro propio ombligo  o mirar a los demás. Y hay de todo: gente que quisiera captar para si hasta los rayos del sol no dejando escapar ninguno, y también otros que gozan (realmente gozan) al ver que su luz nos ilumina a todos. ¿Dónde esta la diferencia? ¿En la escala de valores individual? ¿Por que éste elige hacer la vida feliz a los demas, y aquel otro de mas allá opta por hacerse la vida feliz solo a si mismo, incluso aunque sea a costa del bienestar ajeno? ¿Qué es lo que lleva a uno y a otro a elegir tan distintos caminos? Ah, si, el libre albedrío de antes. Pero no es tan sencillo. ¿Qué otro factores influyen en esa decisión? ¿Personalidad? ¿Educación?

Pero que incautos podemos llegar a ser...porque al final de cuentas tendremos que partir de aquí, queramos o no,  recordémoslo; y lo mejor de todo: nada material  podremos llevarnos allá.  "Polvo eres…" pero te empeñas en ignorarlo y en actuar como si fueras eterno. Y lo cierto es que esta vida es como un corto permiso de la mili, que decían los viejos.

Y en nuestra búsqueda no nos ayuda precisamente ésta maldita sociedad en la que vivimos que, al contrario,  nos enseña a ser competitivos, a brillar más que el otro, a ganar más que el otro, a tener más que el otro, a muchos les hace gozar eso: porque piensan que asi son felices: acumulando bienes materiales,  teniendo mejor coche que tu, mejor casa que tu, mejor mujer que tu; mejor reputación social que tu. Hasta cuando llegan a la tumba procuran lo mismo: tener mejor nicho que tú. ¡Menudo banquete para los gusanos…!  Incluso llamamos "tonto" o "desfasado" al que intenta hacer feliz a los demás, y hay que ser malvado -o acaso inconsciente-  para ello: ni comemos ni dejamos comer; ni somos buenos ni dejamos que otros lo sean. Pero también los hay que, ignorando comentarios u opiniones ignominiosas, optan por la caridad con el prójimo. En mi opinión, eso es el amor: dar. Con mayúscula. 

Por lo que a mi respecta, cada vez comprendo mejor a aquel que dijo: hace falta tiempo, mucho tiempo para aprender a vivir. Y asi, vamos madurando, van pasando los años, te vas dando cuenta de las cosas;  los pocos consejos buenos de los amigos y seres queridos,  y las muchas heridas que la vida te deja en el corazón hacen que madures y despiertes a la realidad del mundo. Pero…que pena que cuando medio hemos aprendido el duro oficio de saber vivir  (porque nunca se aprende del todo), ya es demasiado tarde. Pero bueno, seamos positivos;  nunca es tarde para darse cuenta de un error, asumirlo, y cambiar de actitud.  Dicen los sabios orientales que “el mejor momento para plantar un árbol fue hace 30 años, el segundo mejor momento para plantarlo, es ahora”. Plantémoslo, pues.

Y ademas, es el mejor momento: ahora, si bien esa decisión ha de venir precedida de una serena reflexión que quiero hacer en compañía de todos vosotros, amigos y amigas lectores/as.  Si, cuando llega tu primera madurez, décadas de las 40 o 50, es un momento estupendo para plantearte muchas cosas,  recapitular, y preguntarte: ¿He cogido el camino correcto? ¿Ha merecido la pena lo vivido hasta ahora? ¿Qué he hecho bien? ¿Qué es lo que funciona mal y he de cambiar?  ¿Por qué me siento solo a veces? ¿Cómo puede ser que mientras mas años tengo, en ocasiones siento más inseguridad? Todas estas preguntas entiendo que son normales a estas alturas de la vida, y tienen una causa y una explicación muy sencilla, y muy concreta.

Pero ya basta por hoy.  Aqui me he limitado a plantear el problema. Y lo desarrollaremos,  amigos y amigas,  en la próximas entradas.


Saludos.



viernes, 17 de julio de 2015

LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO (ó el deporte, como ayuda para la vida)

Afortunadamente, cada vez son mas las personas que hacen ejercicio, y llevan una alimentación sana, hábitos éstos que van calando en la sociedad, y ya no es infrecuente encontrarnos a las 8 de la mañana a algún corredor, como yo, enfrentándose a su entrenamiento diario antes de incorporarse a su trabajo. Pero hasta hace poco tiempo, nos miraban como bichos raros. El hecho de ser la practica de deporte un elemento muy poco arraigado en la sociedad, hacia que se nos considerara como a criaturas salidas de otro mundo, o bien como a personas a las que le faltaba uno o dos tornillos, como suele decirse. Eran los tiempos en los que correr era cosa de cobardes; claro, lo valiente era irse al bar a beber copas desde primeras horas de la mañana. 

 Se ha avanzado algo, pero aún queda mucho camino por recorrer, y la prueba es que, según he leído en La Vanguardia, España es líder europeo en obesidad en adultos aproximándose a Estados Unidos, mientras que en la infantil España tiene la mayor tasa de obesidad del mundo, igualando o superando a los americanos. Son datos objetivos. Tampoco en la práctica de ejercicio físico destacamos, precisamente. Por falta de tiempo, por pereza o desgana, debido a alguna lesión... los motivos para no realizar ejercicio siempre son muy fáciles de encontrar. Todos sabemos que la alimentación sana y la práctica de ejercicio son dos de los elementos que conforman un forma de vida saludable, pero aquí viene como anillo al dedo la frase de André Gide: “Todo esta dicho, pero como nadie escucha hay que repetirlo”. 

 Sigue habiendo una enorme distancia entre el corredor habitual (la palabra runner la dejo para los ingleses) y la sociedad que lo contempla, precisamente por eso, porque los habitos saludables, por desgracia, no terminan de encajar en la sociedad actual del estrés, de la prisas, de la consola, de las 4-6 horas diarias de TV, y de internet. Por si fuera poco, vivimos en una sociedad eminentemente práctica, y nadie hace nada por nada, sino mediante precio, estipendio o contraprestación, de modo que el hacer cosas “por el simple gusto de hacerlas”, “porque te gusta”, o simplemente, como es mi caso, porque te llena por dentro y te da alegría, es algo de difícil comprensión, por no decir imposible, para muchas personas. Por ello, las personas que practicamos deporte, -la mayoría por afición, como mi caso- nos seguimos sintiendo aún un poco solos y poco comprendidos; ser corredor “amateur”, es decir, aficionado, no profesional, que tiene que compaginar sus 60-70 minutos diarios de afición con sus 8-10 horas diarias de duro trabajo de Despacho –como es mi caso- , y que encima no cobramos ni un céntimo por correr, sino que, al contrario, tenemos que pagar la cuota de inscripción en cada carrera, gastos de desplazamiento y alojamiento aparte, sigue siendo algo extraño, difícil de asumir para el resto, y más si vives en un pueblo pequeño como el mío. Bajo el prisma común de observación de cualquier persona normal, en este entorno,  es comprensible preguntarse: ¿Qué podemos pensar de un sujeto que un dia cualquiera, a las 14,00 horas, lloviendo, corre 12-15 Km, por esos carriles, sin mas compañía que su determinación y sus propios pensamientos? Pues, ¿como entender entonces la satisfacción que sentimos tras entrenar corriendo un domingo cualquiera 15 o 20 kilometros, o tras terminar la Maraton? 

 De ahí proviene la famosa soledad del corredor de fondo, que no es un mito, sino un realidad. El corredor lleva kilómetros y kilómetros a sus espaldas, se ha caído muchas veces, pero se ha levantado y ha seguido corriendo, ha vivido metro a metro esta gran pasión que le mueve, enfrentándose a la incomprensión social, a sus lesiones, a sus propios miedos interiores -como los que tiene cualquier persona-, pero su peor enemigo tiene nombre propio: la soledad, esa soledad cortante que inicialmente te hace daño, pero con el tiempo se convierte en tu inseparable amiga: te acostumbras a vivir con ella, y de hecho te fortalece, te hace resistente, y no hablo ya solo de la resistencia física, que un corredor tiene de sobra (y de la salud que ganas con esta sana costumbre), sino de la resistencia psíquica, o mental. Ir contra corriente no es fácil, recordemos a Nietzsche: el individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la sociedad; si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo”. Y esa resistencia mental es tan importante o más que la física. 

Cuando me planteo preparar una Maratón, tengo un objetivo muy concreto, y ese objetivo es que al acabar la preparación sea una persona mucho más fuerte a nivel mental, y no solo en el deporte, sino en todos los aspectos de la vida.  Por eso, el maratoniano no ha de tener miedo de afrontar largos entrenamientos en solitario, porque nos tenemos que enfrentar a esa soledad; la soledad del corredor de fondo, ese cara a cara con la soledad te hace crecer mentalmente y te da fuerza ante las adversidades. Y no es bueno rehuir ese enfrentamiento, el corredor ha de ser consciente de que es la mente la que mueve el cuerpo, y cuando éste se halla cansado, y hay que echar el resto, como suele decirse, es la fuerza mental la que ha de sacarlo hacia adelante. Donde no llega el cuerpo, ha de llegar la mente, y yo creo que ahí es donde radica ese entendimiento entre maratonianos, que, ojo, somos personas completamente normales con una cualidad: una enorme fuerza de voluntad, y una gran pasión por correr. 

El deporte, os lo puedo jurar, te da determinación y agallas ante la vida, en todos los aspectos. Lo digo por experiencia. Solo soy un corredor aficionado de tantos, pero os aseguro que esa fortaleza es el modus vivendi de todo corredor, y yo suelo utilizarla en cualquier aspecto de mi vida, en el trabajo, en el Juzgado, con la familia, o bien superando los diferentes obstáculos que nos pone la vida. Operibus credite, et non verbis, o por decirlo en román paladino,  mirame a mi: 1,83 de estatura, con 45 años, fumador empedernido de 3 cajetillas de tabaco, sobrepeso (112 Kg), operado de piedras en la vesícula, ulceras de estómago, etc,  que apenas podía andar sin asfixiarse, cinco años después, ahora que tengo 50, peso 82 Kg, y ya llevo a mis espaldas 6 maratones y 17 medias maratones, y tengo asumido otro reto para este año: tras correr la Maraton de Madrid, en la pasada primavera, quiero correr también la Maratón de Valencia, el próximo 15 de Noviembre, si el tiempo y los dioses no lo impiden. 

 ¿Como se consigue eso? Poco a poco, pasito a pasito. Mi peor enemigo he sido yo mismo, mis miedos y mis dudas, como antes decía, pero he vencido enfrentándome a ellos, kilometro a kilometro, dia a dia, zancada a zancada, teniendo fe en mi mismo, como me insinuó mi buen amigo Antonio López. Pero es que, como antes decía, esa fortaleza mental que este bendito deporte me ha dado, luego lo he trasladado a otros terrenos, incluido el trabajo en mi Bufete, pues cada dia he ido asumiendo retos mas difíciles, he ido aceptando casos cada vez mas complicados, y he tenido la osadía y la determinación de ir hacia adelante. El premio ha sido abundante. 

 Por ello, tu, querido lector, o amable ciudadano que observas a un corredor, permíteme darte un consejo, y bueno, un consejo de amigo: aparte de tu trabajo, haz algo de deporte. “No nos mires, únete”. Vente con nosotros a correr un poquito; y si no te gusta correr, otro tipo de deporte, el que tu quieras. Si no te gusta hacer deporte, ok, de acuerdo, como prefieras; pero, por favor, respétanos tu también a nosotros. Vive y deja vivir. Cuando nos veas corriendo por ahí, no nos critiques, pues nosotros no te hacemos daño a ti. Ademas, ¿que sabes tu de nuestras motivaciones, o de lo que pasa por nuestra mente? Correr no es de cobardes, te lo aseguro. Hace falta muchas agallas para correr 15 kilómetros lloviendo, o con calor, o para correr los 21 Km de una media maratón, o los 42 Km de una maratón. Créeme.

Saludos cordiales.

lunes, 29 de junio de 2015

Mitad cigarra...

...y mitad hormiga. Y me explico. La frase en si dice esto: "En esta vida hay que ser mitad cigarra y mitad hormiga”. Esta frase popular de mi pueblo, que de niño oí en boca de mi abuelo y de otros  viejos  para mi siempre ha sido una sabia enseñanza. Parece decirnos que todo exceso es pernicioso: la cigarra se dedica a cantar todo el verano y no trabaja, asi llega el invierno y al no haberse proveido de alimento, muere,  lo cual es malo. Por el contrario, la hormiga es el otro extremo: está siempre trabajando, triste vida la suya, porque no disfruta nada, cosa que tambien es mala. Para mi suerte o desgracia, yo tengo mas de hormiga que de cigarra: es lo que me han enseñado. Aunque poco a poco, sin descuidar mi deber ni olvidar que soy un padre de familia, tambien estoy aprendiendo a pasar algunos ratitos como cigarra.

Que curiosa es la experiencia que dan los años... Por ello  los recuerdo con infinito cariño, como a mi abuelo,  que me decia que los años dan experiencia, pero no sabiduria, "porque nadie nace enseñado, nieto" -me decía-, "...yo ya  tengo 87 años y  aprendo todos los dias cosas nuevas".  Mientras más años cumplo,  más lo admiro y lo comprendo. Tenia sus manias y sus defectos, como todo el mundo, pero era lo suficientemente humilde como para no creérselo, y nunca desterró su voluntad ni sus ganas de aprender, y esto es importantisimo.  Lo cierto es que yo lo adoraba; cuando de pequeño me preguntaban que a quién queria mas, a mi padre o a mi madre, yo siempre respondia: "a mi abuelo".
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Y aunque normalmente las arrugas traen consigo la experiencia y la sabiduria, tambien hay alguna que otra excepcion que confirma la regla,  como la de aquellos viejos/as  que por el mero hecho de serlo ya creen saberlo todo, auto-invistiendose de una autoridad que no se han ganado, o bien presumiendo de que "estan de vuelta de todo" cuando lo cierto y verdad es que nunca han ido a ninguna parte.
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De nuevo me doy cuenta de que vivo en un orden muy viejo. Volviendo al tema de la cigarra y de la hormiga. Cuando pienso que la frase antes expuesta  es un invento del siglo XX, me encuentro con la sorpresa de que hace mas de dos mil años, los viejos griegos decian lo mismo. ¿Que no? Oid a Platón:

“El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio”.

Saludos.

miércoles, 3 de junio de 2015

Brevisima radiografia de la vida.

Lo que es la vida. Un buen dia venimos a este mundo, crecemos y paulatinamente  vamos adquiriendo experiencia en este proceloso mar,  en este “valle de lagrimas”  que es el mundo, aunque yo prefiero llamarlo “magnifica oportunidad de vivir”, porque en mi opinión, la vida es verdaderamente bella  y efímera,   y sinceramente,  porque prefiero creer que estamos aquí para disfrutar y gozar de la vida, y no para sufrir.  No tendremos otra oportunidad. Y tenemos suerte: se nos ha dado gratis, y podemos respirar, sentir, ¡vivir!, contemplar un bello amanecer, una puesta de sol, podemos gozar de la familia y amigos y mil cosas mas sin pagar ni un céntimo. Obviamente,  hay días de vino y de rosas, y días de luto,  sonrisas y lagrimas, de todo; pero si las circunstancias son duras, podemos intentar cambiarlas, y si no podemos, al menos podemos elegir nuestra actitud ante ellas; que, todos somos más, pero mucho más que nuestras circunstancias, y podemos  elevarnos sobre ellas; las vemos pasar a nuestro lado y podemos elegir como sobrellevarlas, y como afrontarlas. Lo importante es no dejarte sepultar por su peso, por duras que estas sean o puedan parecer, y afrontarlas estoicamente.
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Cuando aprendes esta importante lección, tras mas de un dolor de estomago y muchas lágrimas, llega un determinado momento en el que los hijos llegan a tu morada, y con ellos, la vida nos coloca en la tesitura de enseñarles a navegar en esta singladura tan dura, a veces, tan bella, otras, y tan irrepetible siempre. Contemplas sus fallos y sus aciertos, te alarmas con aquellos y te alegras con éstos; les das toda tu sabiduría y tu experiencia, y comprendes que, tal y como dice el viejo aforismo castellano, “nadie escarmenta por cabeza ajena”;  los ves caer y levantarse una y otra vez, pero no puedes hacer otra cosa que estar a su lado, y aconsejar lo mejor que supieres.
Pasa el tiempo; de niños tu eres su ídolo; ahora, en la adolescencia, eres el ídolo caído, te someten a un profundo análisis revisionista,  y parece que un manto de lejanía te aparta de ellos; menos mal que el amor y el cariño siempre esta ahí, la verdadera argamasa del edificio familiar y consolidador de afectos.  Y, por cierto, también tienes la oportunidad de aprender de tus hijos; al menos, los míos me enseñan cosas todos los días. Que nacemos ignorando y morimos aprendiendo. Durante un tiempo  te está permitido disfrutar de ellos y de su compañía, amándolos, sobrellevando sus rabietas y enojos (fruto de la inexperiencia) con paciencia, que ya aprenderán; hasta que un buen dia, ellos dejan el nido, y se van de tu lado, pero no de tu corazón.
Luego viene el trago amargo de tener que decir adiós a las personas que te dieron el ser.
Y vas envejeciendo; el cuerpo empieza a fallar, y un buen dia, que nunca te esperas,  te sucede como a aquel espectador en el Cine: cuando por fin comprendes de que va la película, cuando por fin entiendes casi todos los intríngulis del argumento, y por fin empiezas a pasarlo bien, ¡zas!”, llega el momento de terminar: se baja el telón, el show llega a su fin. Tiempo. Hora de partir.
Antes decía, y lo repito, que la vida es efímera, y en consecuencia, bella, ya lo creo.  Precisamente por eso, creo que es demasiado bella como para atormentarnos con el pasado que no podemos cambiar ni con el futuro que no podemos predecir. Creo firmemente que no deberíamos de  mirar al pasado con ira, ni al futuro con miedo. Pero si podemos hacer una cosa: mirar al presente con atención. El presente es el único instante que nos pertenece. Y un consejo: aparte de tu sacrosanto trabajo, que es el pan tuyo y de tu familia, amigo/a que me lees, buscate un hobby, una actividad placentera a la que dedicar un rato todos los días.  Paddel, tenis, caminar, leer, coleccionar cosas, salir con los amigos/as, oir música, lo que prefieras, pero dedica un tiempo al dia para ti mismo, que  ese instante sea tuyo, solo tuyo. Que es obvio que el cuerpo necesita su alimento, pero también el espíritu lo precisa.
Por si te sirve de algo, te diré que en  mi caso, opté por el running, y me encanta comenzar el día con optimismo; por ejemplo, hoy he corrido 60 minutos justitos, a ritmo tranquilo, con las primeras luces del dia, a solas,  escuchando las sensaciones de tu cuerpo, gozando de los pájaros que cantan por la mañana y de ese bello amanecer de Mayo, viendo nacer al astro rey a las  7,45 de la mañana… lo cual, con mis cincuenta años muy bien cumplidos, es un autentico regalo y un inenarrable placer, que me carga las pilas para el resto del dia. Quieran los dioses que pueda disfrutar de este hobby/ afición muchos años, y que las lesiones me respeten. Pero lo dicho: en esos momentos, solo tu eres dueño de tu presente, y te sientes poderoso, y sobre todo: feliz. Que de eso se trata.
¿Que qué es la vida? Yo pienso que es algo bello y maravilloso. Si, a pesar de sus zarpazos,  aunque yo prefiero denominarlos "lecciones", y oportunidades para aprender. 
 
Saludos. 

domingo, 24 de mayo de 2015

Luces y sombras

Claro que te comprendo, porque a mi me sucede lo mismo, yo creo que a todos nos pasa que en el viaje de la vida conocemos a muchas personas de luz aparentemente cegadora, pareces por fin haber encontrado a alquien auténtico. Sin embargo, bien pronto esas luces  se van apagando, como los destellos de los vehículos que viajan en sentido contrario en plena carretera: te deslumbran por unos instantes,  pero luego desaparecen igual de rápido que han  venido, y la oscuridad de nuevo se cierne sobre ti.  También hay otros cuya luz parece que encandila, pero cuando crees que van a viajar a tu lado te adelantan  y se pierden en el horizonte.  Vuelves a quedarte solo, con tus pocas certezas y tus muchas dudas, y deseas  que aparezca esa verdadera luz que está por llegar o que,  a lo mejor, quien sabe, se esconde entre las sombras  que hay cerca de ti  y que quizás no has sabido ver.  Luego  miras para atras:  tu tambien, con las prisas de tu lejana juventud,   adelantaste y dejaste atrás a otras luces que parecian auténticas,  aunque también puede ser que tu imaginación te haya jugado una mala pasada. Claro, tambien cabe la posibilidad de que le estes pidiendo demasiado a la vida,  o que no hayas perdido aun la capacidad de soñar, que se yo...  pero aun asi,  esa sensación cortante no termina de irse;  y aunque no se trate de nada que no se pueda arreglar con una sonrisa de los tuyos, un  buen vaso de vino y un sueño reparador, de vez en cuando... molesta.

martes, 28 de abril de 2015

Maraton de Madrid 2.015. Crónica de una odisea personal.

El gran dia se acercaba, y mis dudas no se despejaban: el pronóstico meteorológico anunciaba lluvia para el domingo 26 de Abril, en la capital de España.  Dos días antes, el Viernes 24  por la noche,  marcho a Madrid con toda la familia, y nos hospedamos en el mismo Hotel de siempre, de Plaza Castilla (ahora se llama “Via Castellana”).  El viaje lo hacemos bien, bajo un sol espléndido (que ironía), y nos vamos al centro a cenar, a Sol concretamente. Esta vez me dejé de rodeos (calamares y demás), y fui directo al grano, a lo que me interesaba: mis tan ansiados callos,  una racioncita, que para eso estoy en Madrid,  una noche es una noche. Los últimos que me tomé fueron los del año pasado, en el mismo sitio, y en vísperas de la Maratón. Hala, hasta el año que viene.
 
Por la mañana vamos a la Casa de Campo, recojo el dorsal, y entre pitos y flautas llega la hora de comer, almuerzo con unos familiares, y por la tarde, me voy al hotel, donde comienzan los preparativos: colocación escrupulosa de mi indumentaria en la habitación, calzones, camiseta, dorsal, zapatillas, calcetines y gorra negra. Mentalización. Intento relajarme. Todo  va bien.

Mi objetivo este año era muy ambicioso: superar, o al menos igualar el crono de 3,53,35 que hice el primer año, Madrid 2012, he entrenado fuerte y creo que lo puedo conseguir, claro, soy cuatro años mas viejo. Pero por intentarlo que no quede, además, ¿Quién dijo que correr una maratón es de cobardes? Si hubiera ido simplemente a correr  la maratón hubiera estado tranquilo, pero yo iba a por mi objetivo, y eso me presionaba. En fin, es normal,  los que corremos hemos de tener algún objetivo: si vas a una carrera sin objetivo, siempre que sea realista, por supuesto… es como si vas a batir palmas. No concibo salir a correr sin una chispa de nervios…sin un objetivo, por humilde que sea.
Salgo a cenar, y las primeras gotas de lluvia caen: me deprimo enormemente, y pienso que mi objetivo se aleja. Veo brevemente a  los dos Fran, a Juanjo y a Cipriano Ruiz, un abrazo para todos desde estas líneas, y me vuelvo para Plaza de Castilla, ceno enfrente del hotel, y para de llover: cobro algo de ánimo.  Duermo bien y me levanto a las 6,30 de la mañana, y, oh sorpresa, está lloviendo. Bueno, adiós objetivo. Vamonos para Cibeles y que sea lo que Dios quiera. Nos vemos allí los cinco galdurienses que hemos acudido a Madrid este año, y nos hacemos la foto que veis:  Juanjo y Fran Moral  han hecho la carrera de media maratón, 21 kilometros; y  luego estamos Fran Velasco,  Cipriano Ruiz y yo, que hemos hecho la carrera de Maratón, enterita, kilometro a kilometro, y los últimos bajo una cortina de agua como enseguida relataré. Nos preparamos, vaselina en los pies y en zonas de roce, abrazos, etc… últimos preparativos, y siguen cayendo gotas.

Salimos a las 9,00 en punto de la mañana.  Yo ya estaba calado hasta los huesos porque no me lleve fundas de plástico, pero no hay dolor, no hay humedad, no hay frio, solo placer, asi que  a correr. Pistoletazo. Comienzo a correr lo que va a ser mi 6ª Maratón.  Castellana arriba soy prudente, mantengo un ritmo de 5,55/Km, y poco a poco noto como  el miedo al agua va desapareciendo, siguen cayendo las gotas, pero yo sigo corriendo, asi que llueva lo que quiera. Tras culminar la primera subida, damos la vuelta a las Torres de la Plaza Castilla y giramos al Sur, buscando la Puerta del Sol, donde resbalé y me cai, si bien fue una caída sin trascendencia y pude seguir corriendo, poco despues mi mujer me hace la foto que veis abajo (estabamos saliendo ya de la Puerta del Sol) y enfilamos hacia el Palacio Real. Estoy fuerte. Si bien inicialmente renuncié al objetivo de igualar el primer Madrid,  rescaté dicho objetivo cuando del kilometro 5 al 10 los hice a una media de 5,30, y del  10 a 15 incrementé aun mas la velocidad, a 5,22, recupere íntegramente el tiempo perdido en los 5 primeros kilómetros y me sentí fuerte y poderoso. ¡Estuviera buena que consiguiera mi objetivo…! Animo Pablo, tu puedes. Corono la media con buenas sensaciones, me tomo dos plátanos y sigo corriendo, ¡pero bueno, si voy como una moto, poderoso! Alegre, feliz. Sigue lloviendo. Llego a la casa de Campo (el lugar que mas miedo me da de la Maraton), y el famoso repecho del km. 26 al 28 lo paso fenomenal…¡Dioses…! ¡Que lo voy a conseguir…! En mis auriculares suenan los adorables ACDC, Fly on the wall,  Go down, y ya saliendo de la Casa de Campo el incomparable Highway to hell.

Estoy acostumbrado a correr bajo la lluvia, de hecho en Jódar hemos corrido con lluvia en muchas ocasiones tan alegremente; pero jamás he corrido bajo una tromba de agua como la que se nos vino encima a partir del km 30. La lluvia hasta ese momento se había contentado con mojarnos, pero al salir de la Casa de Campo, rumbo al Manzanares nos pierde el respeto y se convierte en autentica tromba de agua. Me bajo la visera de la gorra y me veo obligado a correr algo inclinado hacia adelante, a fin de que el agua no me golpeara los ojos y pudiera ver por donde iba. Hizo una mañana para cualquier cosa, menos para correr una Maraton. Por eso, lloré de rabia, y mis lagrimas se mezclaron con el sudor y con el agua.  Poco a poco, a pesar de mi esfuerzo… el objetivo de tiempo se iba quedando atrás y enfilo los últimos kilómetros con las pocas fuerzas que me quedan. Son las 12,35 de la mañana, llevo  3 horas y 35 minutos corriendo. Estoy completamente mojado,  chorreando, con más frio que al principio, y  bajo una abominable tromba de agua que, por momentos,  puso a prueba la determinación de los corredores. 

Y recurro al plan B: ya que no ime va a ser posible igualar  el primer Madrid, por lo menos intentaré perder el minimo tiempo posible, pero esta Maratón la corono como sea, un maratoniano no se rinde. Corono la meta en el Retiro con un cabreo de un par de narices, pero finalmente tuve el premio a mi esfuerzo, llevándome una sorpresa muy agradable que fue algo asi como un premio de consolación. El año pasado, con buena climatología, hice 4.10.19. Y ahora me encuentro con la sorpresa cuando miro mi reloj: ¡¡¡… 4,08.01…!!!  A pesar del agua, del frio y de todos los pesares, he rebajando mas de dos minutos el tiempo del año pasado. Si no hubiera sido por el agua, muy posiblemente hubiera cumplido mi objetivo.

 Epilogo. Que en esta vida aprende uno todos los dias. Contando con que había ido a Madrid a por todas, dicha consolación me supo a poco, pero doy gracias a los Dioses inmortales porque, a pesar de la lluvia, a pesar del sufrimiento, de mi caída, y de todos los inconvenientes, rebajé mas de 2 minutos el tiempo del año pasado.  Me lo he pasado bien. Como lección, me quedo con la satisfacción del deber cumplido,  con mis amigos, con mis lectores, con todos vosotros;  y sobre todo, y perdonadme,  con mi familia, con mi mujer e hijos, en la foto de al lado, que han sido mi principal apoyo y que han soportado estoicamente mis nervios. Os quiero. Me quedo con la enseñanza de haber entrenado duro, y de  haber luchado ante las dificultades, y, sobre todo, de rehacerse mentalmente en medio de las mismas; con la lección de no rendirse jamás. Y, por supuesto, con la alegria que te proporciona el saber que lo has dado todo sobre el asfalto, lo mejor de ti mismo, bajo esa lluvia inmisericorde, ánimo, determinación, corazón, alma, sangre y vida en esta Maratón. Y no he sido reservón como en otras ocasiones: no he corrido más porque no he podido más; lo he dado todo.  Y eso me ha hecho muy feliz. Que si, que hubiera podido batir mi record si no hubiera sido por el agua, pero no pudo ser. Bueno, pues ya está. Llegue a meta como veis en la primera foto: aterido de frio, completamente empapado y temblando, pero con el corazón echando fuego. Gracias a todos los Dioses. Y aqui estoy para contarlo. Fisicamente terminé mas castigado que en Valencia pero tambien estoy más feliz: he sufrido  y la lección ha sido magistral.  Un sufrimiento que, al mismo tiempo... me ha hecho disfrutar corriendo. Ha sido un desafio, una lección de vida. Madrid es mucho Madrid. Y estoy encantado de haber  compartido esta experiencia con todos vosotros.
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Para la estadística: 12.053 corredores rematan la Maratón de Madrid.  Tiempo del primero: 2,11,57. Tiempo del último: 6,11,24. Yo entré en meta en el puesto 7.197 de la General, con el ya consabido crono de 4,08,01.
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Y ahora, a seguir currando...! :)
Saludos...!
 

lunes, 20 de abril de 2015

Camino de Madrid (2ª Parte)


“Hechas, pues, estas prevenciones, no quiso aguardar más tiempo a poner en efecto su pensamiento”, y asi, un buen dia 19 de Enero, que acierta a ser Lunes, comienzo mi entrenamiento para la Maratón de Madrid, a celebrar en la ciudad del oso y del madroño el próximo 26 de Abril. Como el entrenamiento de Valencia lo hice casi jugando, casi sin tomármelo en serio, mejor dicho, tomándomelo muy en serio pero intentando quitarme el mas mínimo atisbo de presión, corriendo alegre, dia a dia, sin darle vueltas a la cabeza, decidí hacer lo mismo ahora para Madrid, y creo que no me va mal. ¿Que toca hoy? ¿Series? Pues bueno, hacemos las series, concéntrate en el hoy, Mañana Dios dirá, bastante castigador es, ya de por sí, el maratón en el aspecto físico como para encima castigarte psicológicamente con dudas que no te van a llevar a ningún lado. ¿Seré capaz de terminar? ¿Y si me lesiono?  Bah, paparruchas. Vive el dia a dia, que cada dia tiene su afán.

Repaso mentalmente el circuito de la Maratón, lo conozco bien, Madrid es mas duro que Valencia, los primeros kilometros, Castellana para arriba, rumbo a las Torres inclinadas de Plaza Castilla,  en ligera subida; y los últimos kilómetros, hasta que llegamos a la meta en El Retiro, son de subida, ahí toca sufrir. Me acuerdo de la soledad tan terrible que sentí el año pasado cuando, apenas pasado el Palacio Real, los maratonianos nos internamos en la Casa de Campo en el Km. 26…uff, aun se me ponen los pelos de punta. En fin…nadie ha dicho que el maratón sea cosa fácil.
 
Decidido a hacer  un entrenamiento de 4 dias semanales, como en Valencia,  a correr se ha dicho. Los entrenos van funcionando bien, me siento entero, la semana típica consta de un día de cambios de ritmo, otro dia de carrera continua, otro dia de series (cortas, largas, medias, alternándolas entre si semana a semana), y la tirada larga de los domingos.  Para ir abriendo boca, corro la media maratón de Baza, el 15 de Marzo, en 1,52,23, a una media de 5,22 el kilometro, es la primera foto que veis.  Hace un tiempo estupendo. La corremos  Cipri, Fran Velasco,  Juanjo y yo. Me siento fuerte, entero, mas que correr me dedico a hacer una típica tirada larga de los domingos. Voy tranquilo con Juanjo todo el camino, y un tercer compañero, oriundo de Jódar, que se nos une, Guardia Civil de profesion, y vamos los dos alegres hacia la meta, donde entramos juntos. Bien. Despues viene el placer: bollos de pan con aceite de oliva de mi querida tierra madre andaluza,  y un par de cervezones que me saben a autentico manjar.
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Sigo con mi entrenamiento acostumbrado, el viernes siguiente pasé mucho frio y llegue casi constipado al domingo siguiente, dia  22 de Marzo, donde corro la media maratón de Malaga.  La historia fue distinta climatológicamente hablando porque hizo frio, y el agua acompañó todo el camino, si bien es cierto que no llovió mucho, en algunos tramos si que nos cayó alguna llovizna. En cuanto a tiempo, en Malaga (media maratón que uso siempre como test para la Maratón de Madrid) quería esforzarme algo mas que en Baza, y lo conseguí, hice un tiempo de 1,49,07, casi tres minutos y medio menos que en Baza.  Alguien me hizo la foto que veis, Cipri me la envió muy gentilmente, gracias amigo. Tuve la buena suerte de que en kilometro 3 encontré a una chica que llevaba un ritmo que me gustó mucho, (5,05/Km), y  decidi acompañarla, me sirvió de liebre hasta el km. 15, donde la  dejé atrás , y enfilé la línea de Meta, en el Estadio Martin Carpena de Málaga capital. 

Llegué contento, feliz, pues a pesar de que el tiempo no acompañó -hacia frio y algo de viento- me sentí fuerte. A la llegada a Jódar todos los galdurienses que la corrimos, nos quitamos el "susto" de la guisa que veis: con unas birras fresquitas.

Al domingo siguiente fue otra cosa. Le digo a Rafa que se venga conmigo (este año no se viene a Madrid), y dicho y hecho. Hacemos una tirada larga de 26 Km., en 2,19,05, no esta mal, lo mejor de todo su compañía: me ha llevado en volandas, como suele decirse. Correr solo…es mas aburrido.

Una buena mañana me llevo una sorpresa: mi amigo Mateo F. Ruiz Serrano (coindicimos en la meta del Retiro en mi primera maratón, Madrid 2012), me llama y dice de hacernos una rutilla dominguera juntos. Maravilloso.  La ruta es, nada mas y nada menos que un trayecto montañoso,  Jódar-Fuente de Garciez-Salmerón-Bedmar-Cruce-Jódar. 19 Km., que hicimos a un ritmo tranquilo, en 1,52,06 oye, chico, gozando de la naturaleza, en medio del mar de olivos, una mañana de primavera absolutamente preciosa, de las que hacen afición; gozando de esta sana afición que tan enganchados nos tiene.

Nos tomamos un café y un refresco en el Monterrey, y nos despedimos. Cuelgo las dos fotos que veis. Casi podemos tocar las piedras del castillo de Bedmar, cuando pasamos por allí.  Nos veremos en Madrid, Mateo, el proximo domingo, si los dioses quieren y el tiempo no lo impide, que dirian los taurinos.

 Y en esto que, el tiempo, que mas que correr vuela, hace que llegue el dia 19 de Abril, el domingo pasado, en el cual hago mi ULTIMA tirada larga. La preparación para la Maraton ha concluido, y, gracias a todos los dioses inmortales, las  lesiones me han respetado: ¡he salido vivo del periodo de entreno de 14 semanas…! Ha sido duro, pero aquí estoy.

 Ahora, queda lo ultimo: correr el Maraton.  No se lo que pasará este año, los Dioses decidirán. Pero pienso que, y hablo por mí,  tomar la salida con 50 años ya, en una Maratón, independientemente de cual  sea el resultado, ya es un premio a la perseverancia y a la constancia. Luego, en la carrera, pueden suceder mil y un imponderables; pero estar en la linea de Salida, en esa emocionante Plaza de la Cibeles, de la capital de España, rodeado de 15000 almas que van a correr 42 kilómetros, es algo  indescriptible, y confieso que no acierto a escoger las palabras adecuadas. En la línea de salida, apretujados unos contra otros, esperando el pistoletazo de salida para comenzar a correr, no se oye ni una mosca, el silencio es espectacular, muy  lejos del jolgorio típico de las carreras de 5 km.   Solo se percibe el clic  de los pulsometros y casi se oyen los latidos de nuestro corazón… alguno, como yo, mira al cielo, se santigua, se encomienda a lo Alto,  y dice… ¡Qué sea lo que Dios quiera!, Alea jacta est. Otros, apenas contienen las lagrimas. Este de aquí, da saltitos, en silencio; el otro, se abraza con su compañero, a la espera del pistoletazo. Muchos pares de ojos, con ojeras (la noche de antes de la maratón es muy complicado dormir),  en los que se divisa la chispa de la esperanza, y el entusiasmo y la alegría de poder dedicar 3 , 4, o 5 horas de una mañana  a la afición que te gusta: ¡correr!.  Me acuerdo igualmente de mis amigos del Club Atletismo Jódar, de Mateo Ruiz, de Erasmo Hernández, y tantos mas... todos ellos enamorados de las maratones y de las medias maratones, como yo, a quienes mando un cordial saludo desde estas lineas.  Todos gente con trabajo, con familia, esposa e hijos, que después de trabajar, como es nuestro caso, tienen que hacer encaje de bolillos para sacar tiempo -de donde no lo tienen- para entrenar. Corredores amateurs, que corremos de corazón y por corazón.  ¡Cuantas horas de entrenamiento, cuantos minutos y minutos de emociones, dudas, zozobras, esperanzas, dolores y alegrías pasan por tu mente en esos momentos…! Y los que ya sabemos lo que es el Maratón, somos conocedores de lo que nos espera... Pero bueno, animo y al toro; que como decian los viejos: "vale mas un gusto que cien reales".
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Que Dios os guarde.

Saludos.