"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

viernes, 22 de octubre de 2010

¡Adelante...!


"El genio se compone de un dos por ciento de talento y de un noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación". "¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino."

(Ludwig van Beethoven)

Saludos.

jueves, 21 de octubre de 2010

"Salto" de personajes.

Los jueves, Quijote. Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Por nada del mundo quiere D. Miguel de Cervantes que nuestro Quijote se confunda con ese otro quijote de avellaneda, desenamorado ya de Dulcinea (¡que disparate!), que estuvo en unas justas en Zaragoza de donde salió con mas pena que gloria, a quien no le pegaron en mas de una ocasión “por ser demasiadamente atrevido” gracias a que D. Alvaro Tarfe lo impidió -al parecer, es un personaje respetable del apócrifo de Avellaneda- y que finalmente, tuvo un final poco glorioso, pues quedó ingresado en un sanatorio para locos (Casa del Nuncio) en Toledo; como tampoco desea que haya confusiones entre nuestro magnifico escudero Sancho y ese otro sancho de avellaneda que, a diferencia del nuestro, “más tenía de comilón que de bien hablado, y más de tonto que de gracioso”. De eso nada.

A la novela le quedan solo dos suspiros y Cervantes  mima a su hijo, a su inmortal creación, apartándolo del otro  quijote de avellaneda de quien huye como de la misma peste para distinguirlo, en evitación de posibles confusiones futuras entre ambos Quijotes, demostrando así que el Quijote cervantino es el auténtico Quijote de la Primera parte y que no se parece en nada al de avellaneda.  Y a fe que lo consigue. Creo que es magnifica la solución que Cervantes le da al asunto, pues parece decirle al de Tordesillas: “quien a hierro mata, a hierro muere; tu te has apropiado de mi Quijote y yo me apropio a su vez de un personaje tuyo para demostrar tu mentira”.

Para ello Cervantes utiliza a D. Alvaro Tarfe (parece ser un personaje importante y respetable de la novela apócrifa de Avellaneda) al cual utiliza para ¡dar fe publica y legitimidad de que ese quijote de Avellaneda no es, ni nunca pudo ser, el genuino quijote cervantino de la 1ª Parte! Cervantes no quiere confusión alguna, odia que confundan a su personaje con el de Avellaneda, por eso los distingue claramente poniendo tierra de por medio entre uno y otro.

Había que diferenciarlos.  ¿Cómo lo hace? Ingenioso: dentro de la propia novela, en el mismo argumento, para que la gente lo lea y todos lo comprendan y se enteren, para que al lector no le quede ni la mas mínima duda.  Para ello, D. Alvaro Tarfe “sale” de la novela tordesillesca y “entra” en la novela cervantina, conoce a los legitimos protagonistas cervantinos,  y nuestro D. Quijote le pide a D. Alvaro Tarfe que “…sea servido de hacer una declaración ante el alcalde deste lugar de que vuestra merced no me ha visto en todos los días de su vida hasta agora, y de que yo no soy el don Quijote impreso en la segunda parte, ni este Sancho Panza mi escudero es aquel que vuestra merced conoció.” Nuestro D. Quijote ¡le esta pidiendo a D. Alvaro Tarfe, personaje de Avellaneda, que declare que el no es el Quijote apócrifo tordesillesco…! Y D. Alvaro Tarfe, al ver la realidad, accede a ello. De este modo, Cervantes legitima y convalida a D. Alvaro Tarfe, el cual a su vez legitima a nuestro D. Quijote (al auténtico, al verdadero, al cervantino), distinguiéndolo nítidamente del otro quijote tordesillesco.

Por usar un simil, ¡hasta los personajes de Avellaneda  se rebelan contra el tal Avellaneda, y rinden pleitesía al verdadero Quijote de Cervantes, nuestro querido Alonso Quijano! ¡Parecen cobrar vida propia estos personajes! ¡Abandonan la novela apócrifa, de la que son protagonistas, y vienen a desembocar en la nuestra, en la del genuino Cervantes!

Estoy casi seguro de que si Cervantes no hubiera hecho mención alguna en esta segunda parte al quijote apócrifo de Avellaneda, esa obra se habría perdido en el abismo de lo ignorado: casi nadie la conocería hoy día.

Y como abogado que es uno, me interesa mucho como se hizo la declaración: el instrumento legal en si mismo. Nos dice Cervantes que “entró acaso el alcalde del pueblo en el mesón, con un escribano, ante el cual alcalde pidió don Quijote, por una petición, de que a su derecho convenía de que don Álvaro Tarfe, aquel caballero que allí estaba presente, declarase ante su merced como no conocía a don Quijote de la Mancha, que asimismo estaba allí presente, y que no era aquel que andaba impreso en una historia intitulada Segunda parte de don Quijote de la Mancha, compuesta por un tal de Avellaneda, natural de Tordesillas. Finalmente, el alcalde proveyó jurídicamente; la declaración se hizo con todas las fuerzas que en tales casos debían hacerse, con lo que quedaron don Quijote y Sancho muy alegres, como si les importara mucho semejante declaración y no mostrara claro la diferencia de los dos don Quijotes y la de los dos Sanchos sus obras y sus palabras.”

Esta declaración es una figura legal, ya conocida en el Derecho vigente en la época de Cervantes, plasmado básicamente en la Nueva Recopilación, Cuerpo legal sancionado por el Rey Felipe II el dia 14 de Marzo de 1.567, y que estaba basado en el antiguo derecho castellano, representado por las Leyes de Toro de 1505, el importantísimo Ordenamiento de Alcalá de 1.348, y en menor medida el Ordenamiento de Montalvo de 1.484).

Las partes extienden una declaración solemne, que es el antecedente de lo que hoy sería, salvando las distancias,  una “Acta Notarial de Manifestaciones”, dotada de la fe pública notarial, la fe pública por excelencia. La declaración la extiende el escribano (el antecedente de los actuales Notarios), por una petición oral del demandante (D. Quijote), ante la cual el demandado acepta (D. Alvaro Tarfe), siguiendo el cuerpo de la declaración en si (que nuestro Alonso Quijano no era el que habia conocido D. Alvaro Tarfe en la segunda parte apócrifa), seguido de la firma de demandante, demandado, alcalde y testigos. De todo ello da fe el escribano, con lo cual la fuerza juridica del documento es innegable.

Y, oh curioso, Cervantes disimula su angustia: parece decirnos ahora que el berrinche contra Avellaneda  no es cosa suya, sino de sus personajes (“con lo que quedaron don Quijote y Sancho muy alegres, como si les importara mucho semejante declaración…”), aunque a nosotros no nos engaña ya el bueno de D. Miguel, que se esconde detrás de sus personajes y vuelve a hacernos un guiño cómplice, al tiempo que mima y protege a su hijo, a su personaje: a D. Quijote, nuestro Quijote, a quien llama “gran manchego”, ponderando su discreción: “Muchas de cortesías y ofrecimientos pasaron entre don Álvaro y don Quijote, en las cuales mostró el gran manchego su discreción…”

Maravilloso, insuperable  y grandioso Cervantes, el cual, por cierto, termina con los asuntos pendientes: los azotes de Sancho a los árboles, no a sus espaldas, que termina de engañar asi a D. Quijote, y la credulidad absoluta del caballero andante: “de que quedó don Quijote contento sobremodo, y esperaba el día por ver si en el camino topaba ya desencantada a Dulcinea su señora; y siguiendo su camino no topaba mujer ninguna que no iba a reconocer si era Dulcinea del Toboso, teniendo por infalible no poder mentir las promesas de Merlín.”

Puede que yo esté equivocado y de hecho reconozco humildemente que será muy probable que así sea (entre paréntesis, os confieso que estoy deseando hablarlo directamente con nuestro querido Pedro Ojeda y con todos vosotros en la próxima comida quijotesca, y si estoy en un error agradeceré eternamente que me lo mostréis) pero por ahora -y mientras llega ese entrañable momento- las anteriores palabras de Cervantes junto con la apreciaciones anteriores  sobre Altisidora (de que para D. Quijote Altisidora había muerto y resucitado real y verdaderamente), y otras más, como que, a propósito de los azotes de Sancho,  "No perdió el engañado don Quijote un solo golpe de la cuenta..."  me llevan a afirmarme y ratificarme en mi humilde perspectiva: que D. Quijote fue completamente engañado por Sancho, no siendo consciente, jamás, de que todo había sido un engaño (como si dijeramos se lo masticó y se lo tragó). No olvidemos que todo sucedía en la imaginación de D. Quijote, dando credibilidad absoluta a los mayores disparates porque así cuadraba con lo que había leído en las novelas de caballerias, pero no porque fuera un tonto, ni porque guardara las apariencias (es decir, no creo que se lo masticara pero que no se lo tragara, y menos aún  que lo callara para disimular), pues me parece incompatible con el honor de todo caballero andante; además, D. Quijote decía lo que sentía y creia firmememente en sus postulados.

¿Se auto-engañaba D. Quijote?¿Disimulaba conscientemente? Que verdadero placer será charlarlo con nuestro querido amigo y maestro Pedro Ojeda y con todos vosotros en vivo y en directo, queridos amigos y amigas.

Saludos.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Crisis? What crisis?

Vivimos en una crisis económica mundial, de la que se ha escrito mucho y se ha dicho más todavia, y lo que te rondaré morena; todo el mundo parece saber muchisimo de este tema, aunque yo siempre he echado de menos un análisis serio. Bien, esta tarde he tenido una inmensa suerte pues, casi por casualidad, me he tropezado en la red con estos dos maravillosos videos de una entrevista efectuada a Manuel Castells, que habla sobre la crisis. Manuel Castells es catedrático de Sociología y de Urbanismo en la Universidad de California en Berkeley, así como director del Internet Interdisciplinary Institute en la Universitat Oberta de Catalunya, y en mi opinion es una de las mentes mas privilegiadas que tenemos: según el Social Sciences Citation, Manuel Castells es el quinto académico de las Ciencias Sociales más citado del mundo y el académico de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) más citado del mundo.  

El profesor Castells hace un riguroso y exhaustiuvo analisis de la situación economica, de la que tanto y tanto se ha dicho. Comparto con vosotros estos dos videos que aquí traigo: me han aclarado muchisimas dudas.

Ahi va el primero.



Y este es el segundo.




Saludos.

martes, 19 de octubre de 2010

El guateque

La película El Guateque (The party), dirigida en 1968 por Blake Edwards, inolvidable comedia de humor que todos o casi todos conoceréis, es una de mis películas favoritas. Esta tarde se la he puesto a mis hijos (la tengo en formato VHS) y he oido sus carcajadas desde el Despacho, lo cual me confirma que lo bueno, lo autentico, lo genuinamente bueno y autentico, nunca pasa de moda.

La he visto ya varias veces y he de confesaros que me cautivó desde la primera vez. El argumento es conocidisimo: un patoso actor hindú, llamado Bakhsi (interpretado por el grandioso e inolvidable Peter Seller) es invitado por error a una fiesta de Hollywood, de la cual será el principal protagonista. Nadie lo conoce, pero no para de cometer torpezas y gracias. Gran eleccion: Peter Seller es uno de mis actores comicos favoritos: tanto que, solo con verlo, casi sonrio, puedo jurarlo.

Quien no recuerda escenas como esta, la del camarero borracho.


O esta otra, en la cual nuestro protagonista, mientras la chica toca la guitarra, irrumpe de modo lamentable en escena, completamente mojado y con ganas de orinar, y a punto esta de hacérselo encima.


Un clásico. Inolvidable.

Saludos.

lunes, 18 de octubre de 2010

Dormido

9,45 de la noche.Tras la cena  me siento en el sofá y conecto el televisor; en la 1 nos informan del tiempo que va a hacer mañana. En esto que mi hijo menor, mi tocayo Pablo Jesús (5 años) se sienta conmigo, a mi lado ("¿me dejas que me siente contigo papi?"). ¡Claro que si...!

Veo que el niño se pone cómodo. Se frota los ojos -señal inequivoca de sueño- y acto seguido apoya  a cabeza en mis brazos.  Al poquito, mas relajado aún,  estira las piernas apoyando los pies en los brazos del sofá. Le acaricio el pelo, y sigo viendo la televisión. Me enseña sus dibujos y me pregunta que si me gustan o no;  como le respondo afirmativamente sigue indagando sobre cual es mi preferido. Obvio: ¡el del capitán Morgan, el más terrible de los piratas, el del parche en el ojo! Da miedo ese pirata, uf. Pero a él le gustan más los Gormitti, que "eso de los piratas -me dice- era para cuando yo era mas chico, papi". Bueno.

Sigo viendo la televisión, pero cuando quiero darme cuenta, se  me ha dormido profundamente, con esa mirada de paz, de tranquilidad que tanto me impresiona. He sentido una gran alegría al verlo dormir asi y, mas que alegría, una sensación de dulzura indescriptible. Fijaros que cosa tan sencilla, el mero hecho de que mi hijo se me duerma encima me ha hecho feliz... Es increíble, Cornelivs, te estas volviendo un sentimental con los años. Bueno, siempre lo has sido.

De pronto, he pensado en el fugaz paso del tiempo. ¿Cuántas veces volveré a disfrutar la placentera sensación que proporcionan estos inolvidables momentos? No lo se. Pero sé que el tiempo corre más deprisa de lo que yo quisiera, de modo que, por si las moscas, me llevo ese semblante de mi hijo pequeño dormido a mi lado: casi sonriendo, con  el sosiego y la paz que provienen de la bendita inocencia de la niñez.

Me podrán quitar muchas cosas: pero esa mirada, esos breves instantes, no: los llevaré siempre conmigo.

Saludos.

domingo, 17 de octubre de 2010

Lo dijo él

"No se tome la vida demasiado en serio; nunca saldrá usted vivo de ella."

"Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere."

“Todo hombre es tonto por lo menos cinco minutos al dia; la sabiduría consiste en no rebasar el límite.”

"Un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia."

Elbert Green Hubbard (19 de Junio de 1856–7 de Mayo de 1915),  escritor, editor y filosofo estadounidense.

Saludos.