"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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jueves, 28 de noviembre de 2013

El regreso


Muchas cosas han pasado desde la ultima vez que escribí en este querido blog mio, y me dispongo a reanudar  estas pequeñas crónicas de mi vida. Comenzando estaba la primavera cuando un fatídico 28 de Mayo me levanto con dolor en el pie derecho. Apenas puedo andar. El dolor, con el avance del dia, va disminuyendo, pero no termina e irse del todo, y todas las mañanas, apenas poner el pie en el suelo, me duele: no puedo andar. Decido ir al Hospital, donde una radiografía confirma mis temores: tengo una fisura en el tercer metatarsiano del pie derecho. Fisura por estrés.  Hija legitima de mi pie cavo, y de tres maratones y cuatro medias maratones  en tan solo 365 dias …  que pasaban su inapelable factura.  Bueno, amigo, a descansar. Me escayolan durante 4 semanas, un mesecito entero, y tengo que andar con dos muletas durante esas  4 semanas de autentica tortura, pues yo quiero correr, mi mente desea correr, pero mi cuerpo no me deja.  Los fines de semana me tomo una cervecillas con mis compañeros del club de Atletismo Jódar pero…me siento fatal.
 
 
Obviamente, dejo de entrenar, pero sigo trabajando, inexorablemente, todos los dias. Voy a mi Despacho a diario con muletas, y cuando tengo juicio voy al Juzgado con mi toga y mis muletas y todo, que la mente, afortunadamente, está fresca.  El reposo me da para embarcarme en otra aventura intelectual  de la que os informaré en breve. Trabajo bien, familia bien, todo bien, excepto el deporte: no puedo correr y me siento mal. Resignación.
Así va pasando el tiempo y llega el salvador día 11 de Julio. Revisión en el Hospital. Me quitan la escayola, menos mal, Antonio Parra y el Nieves, un abrazo para los dos, me llevan en su coche al Hospital, donde me hacen la correspondiente placa y se observa que el hueso ha soldado bien, ya se ha formado callo y puedo volver, lentamente, a mis ocupaciones habituales.  Que gustazo poder desplazarse sin muletas y sin escayola, me siento mas autónomo, pero tengo bastantes molestias, en el pie, he perdido además mucha masa muscular en dicha pierna, y estoy cargado de dudas, temor, incertidumbre… me da miedo hacerme la pregunta del millón, no quiero ni pensarlo, estoy atemorizado: ¿volveré a correr?

 Bueno, primero comienza  a andar. Voy cojeando al principio,  pero nada, poco a poco van desapareciendo las molestias, y así, en  tres semanas, puedo andar y desplazarme libremente sin molestia ninguna. He recuperado algo de masa muscular, y estoy mas animado, pero no se me ocurre todavia correr. Asi estoy, hasta que llega el dia 1 de Agosto: ¿y si pruebo a dar un trote? Dicho y hecho, muy suave, 2 minutos trotando y 2 andando, y asi sucesivamente durante media hora. Llego a mi casa radiante: ¡no me duele…! Fantástico.

Asi, tras el forzoso parón, me reintegro lentamente a mi ritmo de entrenamiento, paulatinamente, con mucha prudencia, lentamente, y sin prisa, pero sin pausa, no dejo de mirarme y observarme mi pie derecho, pero parece que aguanta bien. He perdido mucha forma, dos meses y pico sin correr son una eternidad, pero bueno, aquí sobra corazón, animo y ganas, de modo que a entrenar se ha dicho. Poco a poco voy cogiendo algo de forma, y llega el dia 8 de Septiembre, carrera de Jódar, es la primera foto que veis.  Para mi es un reto, 12 km, y participo en la carrera como prueba, solo para probar mi pie: quiero terminarla tan solo, me olvido del crono. Y asi fue: adopté un ritmo mediano-cómodo, y me fue bien, terminé la carrera sin complicaciones. Y vuelvo a comprobar algo maravilloso: ¡no me duele el pie!  ¡Fantástico…!  Doy gracias a todos los dioses, me siento feliz, y lo celebro con mis compañeros del club atletismo Jódar.
 
Poco a poco la lesión y el trauma psicológico que la misma conllevó, van quedando atrás. Y vienen los desafíos: la época otoñal, la de las carreras de medio maratón (21 Km).  Son muchos kilómetros esos. ¿Aguantará mi pie?
 
Pronto lo veremos. El 22 de Septiembre tomo parte en la media maratón de Puertollano, segunda foto que veis. Vamos Luis Quesada, Antonio Lopez y yo.  Termino la carrera feliz, porque he ido  a un ritmo lento-cómodo (5,41/Km), solo para probar cómo va el pie, y parece que aguanta perfectamente.  Lo anterior me da mas animo, me siento pletórico, parece que la lesión ha quedado atrás, gracias a los dioses.
 Pero no me fio, y pruebo de nuevo en la media maratón de Granada, donde vamos solos Antonio Lopez y yo, es la siguiente foto. Media maratón dura, 21 km duros, pero aguanto bien, un ritmo parecido al de Puertollano, y el pie sigue sin molestar, todas mis dudas y temores  afortunadamente,  parecen  quedar anclados en el pasado.  Pero mi mente aun tiene un pequeño resquemor, lo pasé tan mal cuando estuve lesionado que no termino de fiarme, y la prudencia me aconseja eso:  más prudencia.

No te fíes Cornelivs, prueba con otra media maratón antes. Dicho y hecho: Jaén, 27 de Octubre, otros 21 km. Es la mas dura de las tres, y curiosamente tardo casi tres minutos menos que en Granada, la corro a un ritmo comodo, 5,38/Km, que aun no es cuestión de lanzar las campanas al vuelo. Cuarta foto que veis. Termino la carrera y ahora si que me lo creo: Cornelivs, estás curado. Ahora si. La lesión ha sido una lección, un episodio doloroso que me ha enseñado que no conviene forzar la maquina. El cuerpo humano, al fin y al cabo, no tiene repuestos y hay que cuidar lo que tenemos. Asi que prudencia y...a disfrutar.
De modo que la esperanza a anidado firmemente en mi  ánimo. Me siento bien, me cuido, el pie me responde, y ahora estoy haciendo entrenamiento para 10 km, su autor Antonio Lopez, nuestro maestro (otro abrazo para ti, amigo),  fondo ya tengo, pero ahora quiero coger algo de fuerza, series cortas (300-400 mm), farlek, cambios de ritmo, cuestas, etc… todo con vistas al año que viene. Mmm...bueno, ya veremos.   Hasta ahora siempre he entrenado fondo, carrera continua, kilómetros y kilómetros y series largas;  pero en el deporte, como ante una buena mesa, “hay que comer de todo”, de modo que a correr variado. Y me estoy alegrando:   cada dia que pasa me siento mejor, mas confiado, mas seguro de mi mismo, y estoy recuperando rápidamente  el ritmo que tenia antes de la lesión, de hecho hoy, por ejemplo, he hecho un entrenamiento de cuestas que me ha salido de rechupete, ni yo me lo creo.   Estoy muy esperanzado y prudentemente optimista.   

Mi cuerpo, afortunadamente, parece que por fin funciona de nuevo, como un reloj suizo.
Pero, ¿y mi mente, y mi espíritu? Numerosas ocupaciones e inquietudes intelectuales   me rodean, de hecho, os confesaré que  ahora estoy embarcado en un proyecto que comencé el mes que estuve escayolado (pronto hablaremos, querido Antonio Agulilera, un abrazo ti y para todos mis amigos del Espolon de Priego), los poquitos ratos que mi abogacía me deja libre, los estoy dedicando a trabajar en ese proyecto ilusionante…pronto lo compartiré con todos vosotros; que no todo va a ser deporte en esta vida, ¿no os parece?.
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 Saludos.

domingo, 12 de mayo de 2013

De la maratón de Madrid...a la bicicleta

 Tras la maratón de Madrid, el pasado 28 de Abril de 2013, tomé la decisión de descansar, pero esta vez en serio, es decir, entendiendo la palabra “descansar” como sinónimo de no correr, ni siquiera un breve trote, durante al menos diez dias, y asi lo he hecho, de modo que en lo que a deporte se refiere he guardado una abstinencia total de running durante este tiempo. El cuerpo ha de recuperarse, al fin y al cabo y bien merecido se tiene un descanso. Eso si, al undécimo dia, que fue el pasado, dia 9 de Mayo, hice un ratito de trote.  Bien, me siento un poquito flojo,  pero nada anormal, mejorando de la paliza madrileña. Al dia siguiente, sensiblemente mejor. Pero por la tarde noto algo de sobrecarga en las piernas, y es que, como dicen los entendidos, el cuerpo tarda un mes en recuperarse de la carrera.

Pues nada, chico, a descansar y  a incorporarse paulatinamente a tu hobby que es el running. Pero soy hombre de acción, y no me gusta pensarme mucho las cosas, de modo que cuando tomo una decisión procuro ejecutarla rápidamente. El viernes por la tarde hizo una tarde esplendida, parecía que el campo te invitaba a darte un paseo; y recordé que en algún lugar guardaba mi bicicleta de montaña. Ademas también recordé que el ciclismo esta muy recomendado para el maratoniano que descansa,  debido a que el impacto de la musculatura contra el suelo, propio del running, en el ciclismo no existe, y es una manera alternativa de que descanse el cuerpo sin perder la forma.  ¿Ah, si? Pues nada, dicho y hecho: voy al trastero, cojo la bicicleta, la pongo a punto, y se me ocurre una idea: ¿y si este domingo hago una ruta en bici? Definitivamente, sí.

El sábado por la mañana monto en la bici y busco a Juanjo, compañero y amigo del club.  A Juanjo también le gusta la bicicleta (desde mucho antes que yo, además), y le propongo la idea.  Como yo esperaba, su respuesta fue un sonriente si, de modo que quedamos para hoy domingo, a las 8 de la mañana.

Amanece hoy un poquito fresco, y me voy para su casa. No llevo en la puerta ni dos minutos, cuando, puntual, asoma Juanjo, sonriente. Alegres, salimos de Jódar y nos dirigimos por la carretera de Granada hacia lo que en el Siglo XV fue frontera con el reino nazarí de Granada, adentrándonos en tierra de moros hacia Belmez de la Moraleda, que es nuestro destino, un pueblo ubicado a 20 Km de Jódar. Hoy toca una ruta cortita. Vamos tranquilos, conversando animadamente, cuando viene un coche nos metemos en el arcen, y cuando se va volvemos a rodar en paralelo.  Y a mí me invade una sensación de paz, de tranquilidad, de alegría. El campo está, sencillamente precioso,  un autentico “collage” de belleza, una sinfonía de colores y de olores agradables e inenarrables que te acaricia dulcemente el corazón. Que gusto, que alegría, que dicha la de poder hacer unos cuantos kilómetros gozando de todo el paisaje, y lo que es más importante, en compañía de un buen amigo.  De modo que repecho a repecho, y bajada a bajada, nos vamos acercando hasta el cruce, esta a tres kilómetros de la población, y giramos hacia la derecha, buscando nuestro destino. Me avisa Juanjo de que esos son los repechos mas complicados, y asi es,  pero no pasa nada, cambiamos atrás a piñon grande y poquito a poco llegamos al pueblo, donde una mujer muy amable, con mi móvil,  nos hace la primera foto que podéis apreciar, y en la que veis a Juanjo con su maillot amarillo y casco blanco, y a este humide blogger que os escribe a su lado.

Luego nos dirigimos al centro del pueblo, donde en la plaza de la fuente donde nos hacemos las otras dos fotos que podéis apreciar también, veis a Juanjo, y en la foto de abajo, quien suscribe.

Y de vuelta para Jódar. Tranquilos, sin prisa, gozando de la mañana primaveral, yo diría que casi deleitándonos con el verde primaveral tan bello y la mañana de luz y sol tan luminoso que hemos tenido la suerte de poder contemplar. Nos encontramos con algunas higueras por el camino, y es que pronto será la temporada de las  brevas, tomo nota de tu sugerencia, Juanjo, volveremos para San Juan y nos comeremos unas cuantas para desayunar.

Llegando a la partición, me noto alegre, optimista, nada como salir al campo un domingo por la mañana, es algo que aconsejo a todo el mundo. Es una vivencia acariciadora y benévola para el  espíritu. Paz, alegría, luz, color, primavera…vida. Gracias a los dioses que nos han permitido gozar de esta mañana.

Contabilizo: un total de 42 Km. Ha sido un placer tu grata compañía, amigo Juanjo. Y ya sabes: espero que no sea la ultima ruta ciclista que hagamos juntos.

Por cierto, quien me iba a decir a mi que, cuatro tras publicar en este blog mio mis crónicas sobre ”Rutas Moteras” (ahí podéis verme como era yo físicamente antes , cuando no hacia deporte y tenia moto), cuatro años después iba a publicar otra crónica sobre “Rutas Ciclistas”. Y no será la ultima, si los dioses quieren, y si tiempo no lo impide.

Saludos.

 
Cornelivs.
 

 

martes, 30 de abril de 2013

Maraton de Madrid (28 de Abril de 2013)

Las navidades del pasado año 2012 las pasé recuperándome de mis dos maratones (Madrid, en Abril, que rematé en 3:53:35 y Valencia en Noviembre, con 3:56:01), cuyas crónicas narré suficientemente en este blog, y de las cuatro medias maratones que igualmente corrí en dicho año (Malaga, Puertollano, Alcazar de San Juan y Granada), amen de las carreras cortas populares del circuito provincial, en las cuales corrí con mis amigos y compañeros del club Atletismo Jódar, a quien mando un cordial saludo desde estas líneas.  Bueno, Cornelivs (me decía yo a mi mismo), ya tienes dos maratones en el bolsillo, de modo que, definitivamente, no ha sido un sueño. ¿Te convences ya? Ya eres maratoniano, asi que no más maratones.  Con dos, basta. No, por todos los dioses, esto se ha acabado. Ahora dedícate a carreras cortas, alguna que otra media maratón, y sobre todo, diezmiles (carreras de 10 Km). Tras la Maratón de Valencia y el entrenamiento consiguiente de 3 meses en soledad,  me apetecía muchísimo volver a entrenar con mis compañeros y amigos del club de Atletismo Jódar.

La sola idea de correr otro maratón ya hacia que me doliesen las piernas: ¡es que son 42 Kilometros!  Las cargas de entrenamiento y luego las propias carreras pasaban su factura inapelable, de modo que preferí NO pensar en nada y descansar. Quince días de asueto fueron una terapia estupenda, el tendón de Aquiles derecho respondía bien y no había nada que, aparentemente, me sugiriera lesión. Polvorones, mantecados y copitas de anis, en medio de la “molicie” me sentaron de maravilla, y mi maltrecho cuerpo comenzaba, lentamente, su camino de recuperación.


Y tras la Nochevieja,  llega el dia 16 de Enero de 2013, y junto con mis compañeros del Club Atletismo Jódar corro la Carrera Internacional Noche de San Anton, de  Jaén capital, (10 Km)  con muchísimo frio y bajo una cortina de agua. Inclemencias meteorológicas éstas que no impidieron  que la participación fuese mas abultada que nunca, cuatro mil locos tomamos la salida, y yo terminé contento y feliz. Correr bajo el agua es un gustazo, pero de esto ya hablaremos otro dia. A los que terminamos la carrera nos dan la camiseta y la medalla de recuerdo, y nos volvemos para casa. Pero  el hombre propone, y los dioses disponen. Os digo esto porque  llego a casa,  y al guardar la medalla de la Carrera de San Anton me encuentro con la medalla de recuerdo de mi participación en mi primera maratón (Madrid, 22 de Abril de 2012). Dioses… el corazón no olvida…un torbellino de recuerdos se agolpa en mi mente. Fue como si me hubiera picado un áspid.

Intenté agarrarme desesperadamente al sentido común. Cálmate, hombre, que ya tienes 47 años,  la lógica se impone, para muestra dos botones, basta,  que ya esta bien. Además tienes el trabajo del despacho, poco tiempo para entrenar, y con los 10K, las medias maratones y las carreras populares del circuito provincial con el Club tienes de sobra. ¿Para que otra maratón? Que no.

Todo eso esta muy bien, pero el picotazo ya estaba dado y, quizás por que físicamente ya me encontraba recuperado la sola idea de correr por tercera vez la distancia de Filipides me causaba una atracción imposible de explicar y de comprender, como no sea por otra persona que tambien le guste.  Ademas, otro año mas en el calendario es un año más viejo que eres.  Y he llegado a comprender por qué el maratón tiene algo imposible de explicar, algo bello, algo profundo, algo que te conmueve hasta las entrañas, y que hace que aceptes el desafío, un desafío aparentemente absurdo (y que excede un poquito, admitámoslo, de lo que es el deporte hasta una medida razonable), pero irresistible, que atrae  como las Sirenas atrajeron  a Aquiles en el mar, en su famoso viaje, de modo que, comprendiendo que era imposible luchar contra dicha llamada, acepto mi destino. Al dia siguiente, via internet, hago la inscripción.  Habrá un tercer maratón, y si el tiempo no lo impide, que dirían los taurinos, tendrá lugar en Madrid, el 28 de Abril de 2013.

Planifico el entrenamiento y comienzo el dia 4 de Febrero, justo 12 semanas. Comienzo bien, pero el agua que ha caído este pasado invierno (el mas lluvioso desde que se tiene registro) no ha ayudado precisamente. Llega el 23 F, y cumplo 48 años. Bueno, un año mas que gozas corriendo. Muchos entrenamientos (la mayoría)  los comenzaba y los terminaba bajo el agua de la lluvia, y especialmente recuerdo aquella tirada larga de domingo, 26 Km, en la que comenzó a lloverme  en el kilometro 2, y no paró en todo el dia.  Llegué a casa como una sopa, pero feliz, porque fue bien.  Eso si: disminuí un poco el ritmo en las series,  comencé a hacer mas fartlek, y sobre todo, intenté seguir  la sabia y experimentada orientación de Antonio Lopez.  Pero  tengo una extraña sensación, no tengo el punto de forma que tenia en Madrid y en Valencia, me siento un poquito mas flojo. Aparentemente, no tenia importancia, la ilusión era la misma. De modo que,  pasa el tiempo, termino el entrenamiento, el cuerpo aparentemente me respondia bien,  y me planto en la capital del España el viernes 26 de Abril, dos dias antes del Maratón.

El dia de antes, sábado 27, recojo el dorsal en la Casa de Campo, pabelón de la Pipa, veis la foto. Previsiones meteorológicas: malas, viento, frio  y perspectivas de agua. Aquello me descompuso. Los últimos diez dias de entrenamiento la primavera había comenzado, pero volver otra vez al invierno, al frio y al agua me daba pánico. Recibo la llamada de Oscar, el Nieves y Antonio Parra me dan animos por telefono, el Nieves me manda una foto de ellos por el "Wasap" , Antonio Lopez me manda un mensaje de animo,  gracias a todos, compañeros, cobro algo de alegria. Pero sigo  nervioso,  como siempre me siento antes de la carrera, pero esta vez mirando el cielo cada media hora. Paso la noche fatal.

Amanece el 28 de Abril. Frio, temperatura de  4º C y sensación térmica inferior incluso, y un viento inicialmente no molesto que iria in crescendo. Últimos preparativos, llego a la salida, me encuentro con Lander (un abrazo, amigo), minuto de silencio en recuerdo a las victimas de Boston,  ajusto el MP3 y el pulsómetro y…pistoletazo de salida.  

26.000 locos, benditos locos, comenzamos a correr. De Jódar, Inma corre los 10 K; Juanjo y Fran Moral la mwedia maraton, y los mas locos, Fran Velasco y yo, la Maratón. Salimos de Colón, y subimos por la Castellana, rumbo al Bernabeu, el frio y el viento de cara no me deja estar agusto, me siento pesado, de modo que disminuyo un poco el ritmo y espero que llegue el salvador kilometro 7, Paseo de la Habana, donde termina la subida y comienza el  llano. Y lo agradecí, porque cogí mas velocidad. Empecé poco a poco a sentirme mejor y a meterme en la carrera, km 13, C/ Raimundo Fernandez Villaverde, me siendo definitivamente mejor. Bien.  Pero en esto que nuestro amigo el viento comienza a soplar, en una y otra dirección. Intento no hacerle caso, y sigo avanzando. Llego a mi zona favorita, Gran Via, Puerta del Sol, Palacio Real, que gusto correr por allá… me encuentro con mi mujer e hijos a quienes mando un beso, y sigo corriendo, buscando ya el Km. 25, en el cual cruzamos el Manzanares, rumbo a la Casa de Campo. El maldito viento comenzaba a hacer mella, subo el volumen del MP3, no te hago caso, que no, pero ahí estaba. No me sentía seguro, aumenta el viento y el frio, que me daban mucho desasosiego, y me causaban pensamientos desazonadores, algo fatal para un maratoniano, que ha de tener una mente de hierro.  Ademas, intentaba colocarme en uno y otro grupo, para correr acompañado,  pero no era mi ritmo, o demasiado rápido, o demasiado lento, de modo que hice toda la carrera solo, solito solo, con mis zapatillas, mi gorra y mis dudas. Ademas, este año la Casa de Campo, donde  permaneceríamos hasta el salvador km. 32,  tuve muchos momentos de soledad, y sobre todo ese viento tan molesto y el frio que se me metia en las manos y sobre todo en los dedos…desasosiego… tuve que luchar contra la distancia y contra las inclemencias del tiempo,  y es lógico que en algún momento las dudas surgieran, pero que hago yo aquí, y varios pensamientos descorazonadores me turbaron de algún modo, de manera que tengo que echar mano de mi ferrea voluntad.

Bien, Corne, vas por el el 32 y vas dejar  la casa de campo. ¡Todavia te quedan 10 kilómetros, ¡que puñetas estas haciendo…! Ya esta bien de lamentarse, asi que deja de pensar y ¡corre, maldita sea…!  El cuerpo esta cansado, pero la mente reacciona, (¿y quien no  está cansado? ¡todos lo estamos!), de modo que mi mente da la orden definitiva: seguir adelante, avanzar siempre.  Y poco a poco, kilometro a kilometro, sin parar, voy culminando la maratón y llego al kilometro 36, C/ Segovia,  bordeando el Campo del Moro, juro que no olvido ese momento,  ahí  mis dudas terminan de disiparse. El viento y el frio no se van, pero yo soy mas fuerte que ellos. Comprendo que voy a ser capaz de terminar mi tercera maratón. El hecho de que mi voluntad fuese capaz de doblegar por tercera vez a mi cansado cuerpo y, lo mas importante,  a mis lógicas dudas  provocadas por las inclemencias del tiempo,  juro que no se como explicar esto, hizo que me emocionase, dos lagrimas se me cayeron, eso es una sensación hermosa y muy difícil de explicar, y ahí esta la grandeza del maraton. Fue una magnifica lección: las dudas sobre si serás capaz de hacer algo se disipan intentando hacerlo. Mejor: haciéndolo. Asi lo hice yo,    estaba cansado como todos, pero pude seguir, y finalmente, tras los –para mí- duros repechones del Paseo de las Acacias, Ronda de Valencia, y C/ Alsonso XII, diviso mi salvadora: la Puerta de Alcalá, Km, 40,300. ¡Esto se acaba chico, venga hijo, un poco mas!  Solo dos kilómetros mas y llegas, venga, empieza incluso a chispear ligeramente, no pasa nada, animo, solo quinientos metros,  llegas, llegas, eres capaz, venga ese entrenamiento, me acuerdo especialmente de mi amigo y maestro Antonio Lopez Herrera,  que ha diseñado mi programa de entrenamiento y que tantos y tan buenos consejos me da siempre  que se los pido y de todos los que quedaron en Jódar:  mis queridos Antonio Parra, Oscar, el Nieves, Juan, Rafa, Antonio Pastrana,  y resto de   compañeros de Jódar, animo, tú puedes.  Cruzo la meta. Si, pude.  Bendito sean todos los dioses.  Tiempo discreto,  de 4:11:13. Va por vosotros, compañeros.  

Llego a meta, me encuentro con mi mujer e hijos, besos, abrazos, sonrisas. Sensación indescriptible, que no acierto a saber explicar. Y esta es la gran lección que me traigo de mi tercer  maratón: ojo con la mente, no hay que dar lugar a pensamientos negativos. Si has entrenado y has sufrido, eres capaz de terminar. Solo tienes que creértelo.

A pesar de tener cumplidos ya con este tres maratones, solo soy un humilde corredor amateur, recién llegado a este mundo bendito del maratón, y me queda mucho, pero que mucho, por aprender.   Bueno, se aprende a correr maratones corriendo maratones.  En la meta me encontré con un viejete (me dijo que tenia 61 años) con el que entablé una breve conversación, me comentó que con este ya llevaba 14 maratones. Le expliqué mi experiencia, y sonrió benévolo y comprensivo.  Me dijo que a él le había pasado muchas veces lo mismo,  y que en cada carrera se aprende.  Y añadió dos consejos que no olvidaré: primero, fe en ti mismo; y segundo, mientras el cuerpo aguante...sigue adelante, porque  el maraton es como la vida, hay momentos en los que sientes ganas de parar, pero ahí esta tu determinación para seguir adelante, a pesar de las dificultades.

Mision cumplida.

Saludos.
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miércoles, 9 de enero de 2013

Tres oraciones

xExceso de  trabajo y diferentes acontecimientos personales, de muy desafortunada catadura, me han tenido apartado de la blogosfera,  a la cual vuelvo con la alegria de saber que aqui me encuentro con muchos y buenos amigos. En consecuencia, y solicitando vuestra comprensión y disculpas por mi larga ausencia, espero que hayais podido pasar unas felices fiestas navideñas, y aprovecho la ocasión, antes de que sea demasiado tarde, para desearos a todos un muy prospero y feliz año 2013, en el que, ojalá, todos podamos divisar el principio del fin de la crisis. De todo corazón.
 
Los zarpazos que el ser humano se va llevando en su deambular por este valle de lágrimas le van ayudando a conocer su entorno y su actitud hacia el mismo, y en consecuencia, a madurar, valorando lo verdaderamente importante. Esa será mi primera oración de hoy: Ruego a los dioses que me concedan espiritu de discernimiento. Si, he pasado dias verdaderamente duros, pero no he querido reflejar nada en la blogosfera, a fin de no molestaros, pues todos tenemos nuestros problemas y a cada uno le basta con lo suyo: el silencio y la meditación han sido mis acompañantes todos estos dias. Sigo entrenando, lo cual tambien ha sido un buen bálsamo que ha venido en mi socorro, de modo que aparte de mi esposa e hijos, que han sido mi principal apoyo, el running tambien me ha ayudado bastante.

Y esos zarpazos -tan hirientes a veces- que todos recibimos, puedo decir sin temor a equivocarme que a veces ocasionan  que en dos meses aprendas mas cosas que en dos años.  Digerir  y asumir la realidad de la vida es, a veces, muy dificil, y por ley natural, o lo consigues, o tus perspectivas no son muy buenas. Entiendo que es eso, precisamente, es parte de lo que me ha pasado a mi en estas ultimas fechas navideñas, de modo que formulo asi mi segunda oracion a los dioses: Ruego a los dioses que me concedan siempre sabiduria suficiente a fin de no hacer daño a las personas que   quiero. Y comprendo, cada dia mas, una verdad elemental, queridos amigos y amigas: desnudos nacemos, y desnudos nos iremos.  Nada nos podremos llevar de aquí.
 
Obvio, elemental, todos lo sabemos. De modo que, la pregunta, es esta: ¿como quieres vivir? Fijaros que sencillo, pero que complicado al mismo tiempo. Cuantos problemas se arreglarian en este mundo si, de vez en cuando, recordasemos todos que dos y dos son cuatro, y supieramos perdonar, mejor, si verdaderamente quisieramos perdonar, y esa es mi tercera oración: que los dioses me concedan el poder de perdonar.

Cordiales saludos.

Cornelivs.