"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 13 de junio de 2009

El mejor.


Haz las cosas lo mejor que puedas y sepas, pero no juegues a ser el mejor, porque siempre habrá alguien mejor que tú.

Estudia todo lo que puedas, pero no juegues a ser el más inteligente, porque siempre habrá alguien mas listo que tú.

No juegues a ser el mas guapo o el mas rico, porque siempre alguien será mas guapo o mas rico que tú.

Por el contrario, juega a ser tú mismo, único e irrepetible, tal y como tu eres, con tus virtudes y tus defectos. ¡Juega a ser original! Ahí…seguro que nadie te supera.

Y si alguna vez tienes que jugar a ser el mejor en algo...¿Por qué no en amar a los demás?

Saludos.


viernes, 12 de junio de 2009

¡Que verguenza...!

Nuestro pais constituye un Estado Social y Democrático de Derecho. Como tal Estado de Derecho NO puede consentir comportamientos como el que podemos apreciar en el video que a continuación muestro. Por ello pido todo el peso de la Ley para el/los culpables. No podemos guardar silencio ni quedar indiferentes.

Y es que en este mundo hay animales de todas las clases...

(Por favor, silenciad el ipod de la musica para ver el video).




Saludos.

miércoles, 10 de junio de 2009

Ese delgado hilo...

-Crees en la vida después de la muerte?

-No estoy seguro. Puede ser.

-Es decir, no niegas la posibilidad de que exista, ¿no es cierto?

-Asi es.

-Pero la fe de aquel niño que eras aceptaba dogmas que no comprendía; y cuando te convertiste en un hombre tu razón se rebeló contra muchas de esas cosas absurdas. Además, eres muy racional, y esa razón, que para ti ha sido tu guia y tu norma de conducta, no te ha impedido seguir creyendo en muchas cosas, ¿no es así?

-Mas que creer, me he limitado a no negar la posibilidad de que pueda haber algo de cierto en esas creencias; pero eso no es creer. Soy un escéptico, un hijo de la duda.

-Si; pero reconoce que es muy raro para una mente racional como la tuya el dejar esa puerta abierta a la improvisación…que curioso. Escuchame. Te repito la pregunta de antes. Dejas esa puerta abierta, pero en el fondo…¿es porque crees, es decir, porque estas convencido de ello, o crees porque necesitas creer?

-Quizas porque en el fondo necesito creer que pueda haber algo de verdad.

-Luego entonces tu creencia no nace libre y espontaneamente, sino que algo te empuja a ella, no es cierto?

-Puede ser que algo me empuje, si.

-Es decir, algunas veces no estas cómodo con tu no-creencia, y algo te empuja a creer en esa posibilidad, es asi?

-Mas o menos.

-Y por que te empuja a creer?

-Porque no estoy cómodo no creyendo.

-Es decir, tu razon y la ciencia te dicen que no hay nada, y esa nada te da miedo, y te empuja a creer en esa posibilidad para dejar de tener miedo, no es asi?

-Efectivamente.

-Y no sera también que los seres humanos somos tan orgullosos que no podemos aceptar que lo que tiene principio ha de tener forzosamente fin y ha de acabar? O como decia Galileo: “debemos comprender que si fuéramos inmortales no nos correspondería venir a este mundo”?

-Es muy posible.

-¿Y que hay después de ese fin?

- Lo cierto y verdad es que nadie lo sabe. Ni la ciencia ni las religiones.

-Luego entonces, la raíz de tu llamada creencia en esa posibilidad, estriba en el miedo que no haya nada después, mezclado con el orgullo humano porque el individuo humano no acepta su finitud en el tiempo, no es eso?

-Mas o menos. Lo que sucede es que autoimaginándose uno que es posible que haya vida después de la muerte, tiene esperanza. Es como si la creencia en la otra vida fuera un cable electrico; esta completamente desgastado, todas las capas han desaparecido, y solo queda un pequeñisimo y finisimo hilo. La gente se resiste a cortar ese hilo, ese delgado hilo que separa el todo de la nada.

-¿El todo de la nada?

-Si, el tener esperanza en que existe algo después, o perder por completo esa esperanza. Entiendeme; es como el que tiene un hijo no muy inteligente; el padre en el fondo, muy en el fondo de su corazón, lo sabe, pero se niega a aceptarlo, y se hace la ilusión de que es un niño inteligente.

-¿Huir de la realidad a base de falsas esperanzas o de creencias no contrastadas?

-Algo parecido.

-¿Y por qué llamas esperanza a la creencia en el mas alla? Si se demostrara que no existe nada, ¿el ser humano perderia la esperanza? ¿Nos volveriamos locos, el mundo seria un caos?

-¡Por supuesto que no...! Eso es un insulto a nuestra inteligencia.

- Naturalmente. No pasaria nada malo. Pero yo creo que si nadie sabe lo que hay después, no deberia de preocuparle tanto la muerte. Mira a Séneca. ¿No recuerdas cuando decia que no fuerais pusilánimes, y que "no estuvierais toda la vida temiendo a aquello que sucede en un solo instante"?

-Tambien llevas razón.

-Además, el miedo es hijo de nuestra ignorancia. La ciencia va avanzando poco a poco; pero aún ignoramos muchas cosas, el homo sapiens es un recien llegado al planeta tierra, solo llevamos aquí un millon de años, y la tierra tiene mas de cinco mil millones de años de existencia, es un recien llegado a un orden inconcebiblemente viejo, como el propio Universo… Si no sabemos ni el principio, ¿como vamos a saber el final? ¿Ya quieremos saberlo todo?

Saludos.

martes, 9 de junio de 2009

Retazos de una breve conversación (y II)

-Creo que le das muchas vueltas a la cabeza.

-No creo que sea eso; es que busco respuestas.

-Y para que quieres esas respuestas?

-Para saber la verdad de las cosas.

-Bueno, ¿y la has encontrado ya?

-No.

-Pues claro que no. El hombre lleva miles de años buscando las mismas respuestas que tu.

-Si; pero al menos me siento libre buscando por mi propio camino, y sin someterme a la creencia ajena. Prefiero tener antes convicción propia.

-Te entiendo. Y no te lo reprocho. Te gusta hacer gimnasia mental, y eso es bueno. Pero que sepas que eso te va a quitar felicidad. Esa curiosidad es sana, pero si abusas de ella se convierte en malsana, no es buena en exceso. Deja reposar a tu mente de vez en cuando.

-Lo se.

-¿Seguro que lo sabes? ¿Que estas pensando ahora, en la siguiente pregunta que te voy a hacer o en comprobar lo ricos que estan estos alcauciles (1) y lo fresquita que esta la cerveza? Se sincero, ¿eh?

-Estaba pensando en la siguiente pregunta que me ibas a hacer.

-¿Lo ves? ¿Nunca bajas la guardia? ¡No vives el momento, tu mente siempre busca y busca, pero no disfruta! Déjala dormir de vez en cuando. ¡Siente el momento, vive…!

-¡Oye, que no estoy las veinticuatro horas del dia obsesionado con lo mismo, faltaba mas!

-Lo se, tranquilizate; pero no sabes disfrutar de los pequeños momentos de la vida. Ese es tu problema. Ademas, ¿Qué cuestión vas a arreglar a las diez de la noche? Mañana será otro dia. Y por cierto, ¿para que quieres saber tanto?

-Te lo repito, para conocer la verdad de las cosas.

-Pero bueno, vamos a ver, conocer esa verdad, ¿hará que vivas más, hará que crezcas diez centímetros, hará que seas inmortal?

-No, supongo que no.

-Entonces para que quieres saberlo?

-¡Creo que tendo derecho! ¿no?

-Por supuesto, pero pienso que esa busqueda de la verdad no debe de impedirte el vivir, el saber vivir, el conocer el arte de disfrutar de la vida. Solo tienes esta oportunidad.

-Correcto, pero creo que tengo derecho a buscar esa verdad. El saber la verdad de lo que sucedió siempre libera a una persona de la superstición y de la ignorancia, el conocimiento siempre te hace feliz, o al menos, te ayuda a que seas feliz, o por mejor decir, menos desgraciado.

- Pues entonces adelante; sigue buscando, pero no te obsesiones en exceso. El dia en que se te quede la mente en blanco aspirando el perfume de una flor o disfrutando de un bello paisaje, habrás aprendido a vivir.

-Lo tendré en cuenta.

-Y recuerda: todo el mundo vive, pero saber vivir...es otra historia.

Saludos.
P.D. 1) Los alcauciles son una especie de alcachofa enana silvestre; cocidos y debidamente aderezados con vinagrillo y ajo machacado, son una tapa deliciosa para el aperitivo. Muy tipicos de mi pueblo. Estais invitados.
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domingo, 7 de junio de 2009

Aquel viejo manco...

Afuera está nevando y hace un frio infernal; ya casi todo el mundo está durmiendo, pero él no se ha acostado aún. Hará ya unas dos horas que está allí; y a la luz mortecina de aquel candil las ultimas ascuas que crepitan en la chimenea le dan su último calor. El está enfermo. Sabe que le queda ya muy poca vida; y esa mano izquierda, tullida como consecuencia de la herida que sufrió en aquella batalla, hoy le duele extraordinariamente.

-Este frio es malo para mi reuma –piensa en voz alta.

Me acerco sigilosamente a este buen anciano. Tiene una frente muy despejada, y la nariz aguileña; sus ojos muestran una mezcla de ironia y profunda tristeza. Tiene 68 años y le quedan pocos meses de vida. Y me asalta la duda: ¿Qué estará escribiendo? Me acerco un poco más, y veo que en la cuartilla tiene escritas, entre otras, estas razones:

“...que aunque que los agravios despiertan la cólera en los más humildes pechos, en el mío ha de padecer excepción esta regla. Quisieras tú que lo diera del asno, del mentecato y del atrevido, pero no me pasa por el pensamiento: castíguele su pecado, con su pan se lo coma y allá se lo haya.”

De pronto, deja la pluma en la espetera y se reclina para atrás en el sillón, abrzandose el vientre con sus manos. Si, tambien le duele el estómago, y ese dolor no lo deja. Asi transcurren unos diez minutos, y lo veo con los ojos entornados.

Está rememorando su vida: su padre era un modesto médico, nació en Alcala de Henares, cuando tenia 4 años marchó a Valladolid, en busca de mejor fortuna, pues su familia siempre había vivido perseguida por acuciantes y serios problemas económicos; la inestabilidad familiar y los vaivenes azarosos de su padre, que llegó a ser encarcelado por deudas, determinaron que su formación intelectual, aunque extensa, fuera improvisada.

Un poco más calmado el dolor, se incorpora. Coge de nuevo la pluma y sigue escribiendo:

“Si, por ventura, llegares a conocerle, dile de mi parte que no me tengo por agraviado: que bien sé lo que son tentaciones del demonio, y que una de las mayores es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer y imprimir un libro, con que gane tanta fama como dineros, y tantos dineros cuanta fama”

De pronto, en el piso de arriba se escucha una serie de extraños ruidos; pasos acelerados, risas de mujeres, voces de hombres discutiendo a viva voz. Mala señal esa. Aquella casa parece que no tiene muy buena nota. No obstante, consigue aislarse de nuevo, y lo veo como continua escribiendo:

“La honra puédela tener el pobre, pero no el vicioso; la pobreza puede anublar a la nobleza, pero no escurecerla del todo; pero, como la virtud dé alguna luz de sí, aunque sea por los inconvenientes y resquicios de la estrecheza, viene a ser estimada de los altos y nobles espíritus, y, por el consiguiente, favorecida”.

Hace otro breve descanso. Se siente fatigado. Vuelve a dejar la pluma en la espetera, colgada del hilo de alambre, y sigue rememorando: se fue de España por problemas con la Justicia, luego pasó por el ejército donde luchó en aquella memorable batalla; allí lo hirieron en la mano izquierda. Posteriormente sufrió un largo cautiverio, cinco años de su vida; para después experimentar tantas ilusiones frustradas. Lo intentó todo: hasta encontrar trabajo en América, pero lo rechazaron (“Busque por aquí por donde pueda hacérsele merced”, le dijeron), y vuelve a España tras once años de ausencia, encontrándose a su familia aún en peor situación, casi en la miseria, con lo cual tuvo que hacer pequeños encargos para la Corte: poca cosa, aquello no era lo que el había soñado. Finalmente, tras una serie de interminables decepciones, se dedica a escribir; pero es un escritor muy tardío, apenas nadie lo conoce, y encima fue objeto de las burlas y donaires de sus coetáneos, escritores mas famosos que él.

Eso si; diez años antes publicó una novela, que sí tuvo mucho éxito, pero el éxito le alcanzó ya viejo y enfermo. Y ahora esta redactando el prólogo de la segunda parte de esa novela, que ya ha terminado de escribir, y que muy pronto va a publicar. Me acerco de nuevo y leo lo ultimo que ha escrito:

“…porque ninguno se atreva a levantarle nuevos testimonios, pues bastan los pasados y basta también que un hombre honrado haya dado noticia destas discretas locuras, sin querer de nuevo entrarse en ellas: que la abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen, y la carestía, aun de las malas, se estima en algo.”

Encogido por el frio, lo veo levantarse, y echar dos palos grandes a la lumbre; los mueve y al poquito el fuego de la chimenea crepita de nuevo. Algo reconfortado por el calor, decide dormir en su sillón, al lado de su obra, de sus papeles. Al lado de su héroe. En el piso de arriba continúan los extraños ruidos. El se arropa en su manta y poco a poco el sueño lo va venciendo; y allí lo dejo, sentado en su sillón, reclinado hacia atrás, con los brazos cruzados, mientras una sensación de infinita paz se le adivina en el rostro.

El no lo sabe, pero será inmortal, como su novela.

Saludos.


P.D. Para mis amigos del Grupo de Lectura de La Acequia, con todo mi cariño. Esta semana se ha leido el Prólogo de la Segunda Parte; y lo he elegido para elaborar esta entrada, que es otro humilde tributo y reconocimiento más que dedico a nuestro inmortal escritor, Miguel de Cervantes Saavedra, autor de El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha, mi querido Quijote.