"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 20 de febrero de 2010

El "cabrahigo"

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

A pesar de las últimas vicisitudes por las que he atravesado en mi blog, me resulta imposible abandonar el lindo y acogedor grupo de amigos que semana a semana estudia y comenta a nuestro querido Quijote dirigido por nuestro amigo y maestro Pedro Ojeda en su blog "La Acequia". Aquí estoy agusto, en buena e ilustre compañía y por si fuera poco ahora estamos en lo mejor de la novela, y estos duques, que sin cesar se mofan de nuestros héroes, me caen “tan bien” (especialmente la duquesa, ¡gggrrr!) que tengo una especie de extraño “síndrome de Estocolmo”: no puedo vivir sin este par de chorizos de cantimpalo, de modo que Cornelivs seguirá persiguiéndolos al sol y a la sombra.

Bueno, veamos. Comienza este capitulo 37 contándonos Cervantes que los duques, genuinos estúpidos y bellacos redomados, “se holgaban en extremo” de ver que su burla les estaba saliendo tan bien y que D. Quijote y Sancho tragaban el anzuelo. Muy propio.

Este capítulo introduce un breve paréntesis en la aventura de la Condesa Trifaldi. Recordemos que hace poquito Sancho y la dueña doña Rodríguez de Grijalba se enojaron, pues el escudero le pidió a la dueña que cuidara de su alhaja: su borrico, la llamó vieja, y ella le respondió a Sancho diciéndole lindezas como “hijo de puta, bellaco, harto de ajos”. El caso es que les tenía bastante manía a las dueñas.

Pero vamos a ver, ¿de donde viene esta ojeriza entre dueñas y escuderos?

Me he documentado un poco en este enlace, y resulta que por dueñas se entendía comúnmente a “aquellas mujeres viudas y de respeto que se tenían en Palacio y en las casas de los señores para autoridad de las antesalas y guarda de las demás criadas”. Parece que este sentido objetivo de la palabra "dueña" se vio manipulado peyorativamente en la literatura del siglo XVII al construirse su figura en entremeses y demás modalidades cómicas; pues de una parte, se correspondía en cierto modo con la realidad social de aquella epoca en la cual las dueñas ya no eran tan respetables como antes; y de otra, por la vigencia de una tradición folclórica y literaria de denigración de mujeres viejas, que eran tenidas por viudas interesadas, "acomodadoras de criadas" o por “ancianas vanidosas”, pero todas ellas igualmente “codiciosas”, “engañosas” y, en algunos casos, verdaderas “celestinas”.

Yo diria que hasta “lujuriosas".

Recordemos a la dueña Dª Rodríguez (en la primera disputa que tuvo con Sancho) refiriéndose implícitamente a los atributos masculinos del rey Rodrigo, pues este Rey, enterrado vivo en una tumba llena de sapos según ella dijo -lo vimos hace poco en el capitulo 33- a los dos días se quejó desde su tumba diciendo:

“Ya me comen, ya me comen
por do mas pecado había”.


Me imagino la cara picarona de Dª Rodríguez recitando dicho poema (¿Quizás un poco reprimida, además, dada la rigida moral de la época?) y la de enojo de Sancho Panza. Y es que el bueno de nuestro Sancho es tan casto y tan puro (si le dan a elegir entre una rubia explosiva tipo Elsa Pataki o la Kim Bassinger de sus mejores años y su rucio, la cosa está clara: estoy seguro de que se queda con la alhaja de su rucio ¡que bonico…!), que estoy empezando a comprender el por qué se llevaba tan mal con estas dueñas.

Por si fuera poco, Sancho ve peligrar su gobierno. Inmediatamente se alza y dice: “No querría yo que esta señora dueña pusiese algún tropiezo a la promesa de mi gobierno”, pues sabe que es escudero de D. Quijote, y si éste tiene que acudir a tan “lueñas” tierras a socorrer la cuita de la dueña dolorida, el escudero forzosamente ha de acompañarlo, con lo cual…¡adiós gobierno! Me cachis en la mar…tanto tiempo suspirando por su gobierno, y cuando lo tiene en sus manos se presenta ahora una maldita e inoportuna dueña que, por muy condesa que sea, no deja de ser dueña, y viene ahora a “molestar”, a reclamar a su amo, arruinándole el “negocio”.

No me extraña, en consecuencia, que Sancho desgrane y desfogue toda su ira contra las dueñas -y la madre que las parió-. A Sancho se le explica que hay dueñas y dueñas, y que la de esta aventura es condesa, con lo cual parece pertenecer a la categoría de las altas dueñas, que no es lo mismo que las dueñas de baja categoría. Pero ni por esas Sancho admite nada, y lanza una de las suyas, sin respeto ninguno a D. Quijote ni a los duques: “Después que tengo humos de gobernador se me han quitado los váguidos de escudero y no se me da por cuantas dueñas hay un cabrahígo”.

Parece que un “cabrahigo” es una especie de higo silvestre, inferior al higo normal. Bueno, pues ni eso. Por cierto, ¿que querrá decir Sancho con lo de higo o cabrahigo? ¡No quiero ni pensarlo, ay esas dueñas…!

Saludos.

viernes, 19 de febrero de 2010

De nuevo con vosotros

Cornelivs decía en su última entrada “…esta noche haré algo que no he hecho nunca, y que casi todo el mundo hace: cogeré una careta, me la pondré y partiré, perdiéndome entre la muchedumbre inmensa de caretas que baila y celebra este baile de máscaras, que es la vida. ¡Para eso es Carnaval! ¿O no?“

Pues no. Porque de sobra sabes, Cornelivs, que tú nunca te has puesto careta. Recuerda que te la quitaste al ratito de ponértela, porque te sentaba fatal y no te dejaba ser tu mismo.

Lo primero que quiero hacer es daros las más sinceras gracias a todos y a todas, de todo corazón, gracias a todos los bloggers que os habéis interesado por mi marcha y sus causas. Os juro por lo más sagrado que estoy sorprendido, atónito y emocionado por la espectacular respuesta que mi partida provocó. La lectura de vuestros comentarios y las numerosas muestras de cariño que he recibido (como emails y llamadas telefónicas) me han conmovido profundamente, repito. He sentido vuestro calor humano y vuestro cariño muy cerca, y eso me ha reconfortado enormemente. ¡Gracias...! Y no dudéis que el sentimiento es reciproco, siento por vosotros un muy sincero aprecio y cariño, respeto, agradecimiento y ganas de abrazaros a todos y a todas.

De modo que vosotros sois la primera causa (bendita causa) de mi vuelta, pues si bien es cierto que la blogosfera es inmensa, creo que me he rodeado de un grupo de personas extraordinario, de gran altura moral y humana: vosotros. Me siento a gusto, cómodo, feliz compartiendo cosas con vosotros, amigos y amigas, para mí es una gran alegría y un honor estar a vuestro lado.

Permitidme una confidencia. Estos dias os he echado mucho de menos.

Pero también vuelvo por mí mismo. Los dos primeros días descansé del blog y me vino muy bien, he meditado y reflexionado, ahora os cuento; por las noches he visto cine en TV y me he tranquilizado bastante, aunque aún estoy en pleno proceso. Recibí un email, del que luego os hablaré, que motivó que estuviera a punto de hacer una entrada, pero me contuve, a fin de no precipitarme. Queria meditar.

Pero a partir del miércoles, cuando llegó la noche y se aproximó la hora en la que , despues de cenar, normalmente estaba con vosotros y me vi a mi mismo sentado frente a la TV me puse un poco triste. Recordé mi “Diario de Cornelivs”, estaba arrumbado como un libro viejo, tirado en el suelo y lleno de polvo. De pronto lo abrí y un torrente de sensaciones y recuerdos se esparció por mi alma... ¡Cuantas emociones, ratos, alegrías y tristezas, gozos y penas hemos compartido juntos…! Solo habían pasado tres días, pero se me figuraron tres meses.

¿Pero que me pasó? Bueno, supongo que todo el mundo tiene derecho a venirse abajo en algun momento de su vida. Muchos comentarios vuestros me preguntaban si me había pasado algo con alguien. Si, el caso es que si, sucedió algo, pero poco importante, un malentendido sin importancia. En circunstancias normales no le hubiera dado la mayor importancia; ya estoy acostumbrado; y de hecho, por email, el asunto quedó zanjado. El problema es que ese malentendido vino en el peor momento para mí, porque yo estaba mal: el vaso ya estaba lleno y rebosando, estaba deprimido, por una serie de acontecimientos personales que no vienen al caso (son cosas completamente ajenas a la blogosfera) y cansado, porque llevaba un ritmo endiablado de entradas. Además, necesitaba reflexionar: quizás me tomé demasiado en serio las cosas, como el tema del Manifiesto, quizás le estaba dedicando demasiado tiempo al blog, quizás estaba también magnificando lo que es un blog. Quizás es que…bueno, la mayoría de vuestros comentarios dan en el blanco. Me habéis ayudado con ellos más de lo que imagináis.

Estaba herido y se me juntó todo, desbordándose el vaso. Y Cornelivs, que no estaba en su mejor momento, se vino al suelo, como el guerrero de la imagen. Pero...para eso están las caidas, para levantarse. Hay que seguir porque esto aún no se ha terminado... Y aquí estoy.

Vuelvo con fuerza y con mas ilusión que nunca; pero también con más sosiego, porque he tomado buena nota de lo sucedido, de modo que cambiaré el modus operandi. Habrá pequeñas novedades. Entre otras, que ya os iré comunicando, publicaré mas espaciadamente, quizás cada dos o tres días, o una vez a la semana, no lo se; el tiempo libre que tenga y mis ganas tendrán la última palabra. Voy a rescatar y a conjugar de nuevo lo que hacia al principio: los terminos “libertad” y “hobby”. Pero vuelvo con vosotros, amigos. Y me siento feliz.

Y vuelvo también por un tercer motivo que no conocéis. Es una mujer de los alrededores de Sevilla, no diré el nombre, a quien yo no conocia. Le envio un cordial saludo desde aquí. Recibí un email suyo el lunes por la noche, al dia siguiente de mi entrada del adiós. El correo me impactó mucho. Le he pedido permiso para publicarlo aquí, en su integridad, pero contiene tantos datos personales, geográficos, y vivencias que no me lo ha concedido, solo me ha autorizado para la selección que si voy a publicar.

Está separada y su vida ha sido un infierno. Tiene 49 años y siempre fue objeto de malos tratos físicos y psíquicos por parte de su esposo. Terminado el procedimiento judicial llevaba unos meses decaída, sin ganas de vivir, amargada, hasta que conoció el mundo de la blogosfera, y el azar la llevó hasta mi blog, y en concreto a una entrada antigua titulada “Para ti" (haced click)”, que publiqué el pasado 9 de Mayo de 2009. Muchos la recordaréis.

Rescataré algunas frases de su email, que leí con profunda satisfacción.

“Mi marido me destrozó la vida y cuando terminaron los papeles del juicio me metí en la casa, estaba todo el dia sola y no hacia nada mas que llorar y llorar, quería morirme… … hasta que una amiga me metió en el mundillo de los blog porque ella tiene uno. Me dijo que conocía a un monton de gente. Yo tambien he conocido a mucha gente. Descubrí su blog, y al leer su artículo… ...entonces comprendí que me quedaba mucha vida por delante. Mis amigas dicen que lo leí cuando mas lo necesitaba, usted me hizo reflexionar, me di cuenta de que era verdad... ... nunca le he dejado un comentario pero le leo siempre… ... hoy he leido que se va. Por eso le escribo para darle las gracias porque sin conocerme de nada me ayudó mucho con sus palabras. Mi marido hizo que yo me sintiera como un guiñapo, pero como usted termina diciendo, me he dado cuenta de que valgo más de lo que creo, y que solo tengo que recordarlo y es verdad…”

Jamás sospeché que lo que escribo pudiera interesar o ayudar a nadie, de modo que si mis humildes palabras pueden servir o contribuir en algo a que levante y remonte el vuelo alguien que esté caído, lo doy por bien empleado. Ya lo creo que si.

Me siento muy afortunado con vuestra compañia: es para mi un placer, una alegria y un regalo. De nuevo gracias. Cornelivs os quiere.

domingo, 14 de febrero de 2010

Adiós.

He pretendido siempre ser sincero y auténtico. No se si lo he conseguido, pero al menos lo he perseguido francamente. Siempre he luchado con todas mis fuerzas contra el refrán clásico: “allí donde fueres, haz lo que vieres", porque pensaba -y lo sigo pensando- que la individualidad de la persona es un tesoro, una joya de cada ser humano, un valor por el que hay que luchar.

He dicho y escrito lo que sentía siempre y en toda ocasión, y he intentado siempre ser yo mismo.

Pero el mundo es inmenso y yo solo soy una voz. He dado siempre mi verdadero rostro, tanto el fisico como el interior, pero creo que mi éxito ha sido mas bien escaso: quizás por ello me lo han partido muchas veces. Ya decia hace poco que el blog debe servir para pasar un buen rato, pero no para lo contrario: no merece la pena. Además, me siento cansado.

Y también me siento como el que despierta de un sueño, ya lo dije hace pocos dias. Por cierto, nunca me he disfrazado, de modo que, aprovechando las fechas, y con mi desencanto a cuestas (como D. Quijote, que al final, tras ser vencido por la realidad comprendió que "donde hubo nidos antaño no hay pajaros hogaño") esta noche haré algo que no he hecho nunca, y que casi todo el mundo hace: cogeré una careta, me la pondré y partiré, perdiéndome entre la muchedumbre inmensa de caretas que baila y celebra este baile de máscaras, que es la vida. ¡Para eso es Carnaval! ¿O no? Si, tú ganas: haré lo que viere allá donde fuere.

No se si volveré o si no volveré, nunca se puede decir "de este agua no beberé". Si regreso puede ser cuestión de días, semanas, meses o acaso horas. No lo se. También puede ser que no regrese. El tiempo lo dirá. Solo se que ahora…necesito poner muchas cosas en orden en mi interior.

No soy consciente de haber ofendido a nadie, pero espero que sepan disculparme los que hayan podido sentirse ofendidos en alguna ocasión. Juro que no ha sido mi intención herir a nadie.

Antes de irme, os envío un cordial abrazo y un cálido saludo a todos mis amigos y amigas de la blogosfera. Ha sido un placer y un honor caminar a vuestro lado. Me he sentido muy arropado y querido por todos vosotros. Que todos los dioses de mi querida y eterna Roma os sean favorables y propicios a todos y a todas. Cornelivs os quiere.

Hasta siempre.