
Sabemos que la perfección no existe, ningún ser humano nace con el certificado de perfección o infalibilidad anudado al ombligo. Pero a pesar de nuestra imperfección tenemos todo el derecho a criticar al mundo denunciando lo que no sea admisible a la luz de la ética, tenemos derecho a tratar de erradicar la violencia, la intolerancia, el fundamentalismo, la barbarie. ¿Por qué? Porque que si solo los que son perfectos pudieran criticar, si solo los infalibles tuvieran derecho a señalar los defectos que conviene corregir, nadie podría señalar esos defectos, al no haber en este mundo nadie infalible ni perfecto.
No se avanzaría; estariamos condenados al silencio. No se hubiera podido promulgar la Declaración de Derechos Humanos, ni las Resoluciones de los organismos internacionales que condenan la violencia. Independientemente de la actitud de cada sujeto (lo cual pertenece al arcano intimo de cada persona, respetables todas por supuesto), pienso que es noble y legitimo per se condenar la violencia, intolerancia, fundamentalismo, etc. Si luego la actitud del individuo concreto es coherente con tal condena, p. ej., haciendose miembro de alguna ONG o colaborando activamente, miel sobre hojuelas: aunque tambien es valida la condena del padre de familia anónimo que tiene a los suyos a su cargo y que ha de trabajar; o la de los millones de españoles anónimos que, como una sola voz, condenaron el vil asesinato de Miguel Angel Blanco o de Tomás y Valiente, por poner un ejemplo.
Si solo los éticos pudieran alabar la ética o reconocer el valor intrinseco que tiene la ética, no existiria ésta como tal.
Pasa lo mismo que con la virtud: no solo puede ser alabada por el virtuoso, sino también por quienes a lo mejor no lo sean tanto. La virtud, la paz, la convivencia pacífica son extremos deseables y dignos de alcanzarse por si mismos. Es algo maravilloso el que a pesar de nuestros innumerables defectos, busquemos la perfección de las cosas, porque en el fondo nos gusta la verdad, anhelamos la justicia y la verdad. Tenemos muchos defectos y el que escribe quizás más que nadie; pero podemos aprender de nuestros errores y enmendarlos.
El que comete un error y rectifica se halla en una inmejorable posición para hacer crítica constructiva o señalar defectos, puesto que ha subido un peldaño en la escalera de la sabiduría: tras comprobar su error, sabe algo que antes no sabia, o si se quiere, ha sustituido un conocimiento erróneo por un conocimiento verdadero. Y merece aplauso.
Porque condenarlo al silencio por su pasado error me parece completamente injusto: no se le reconoce su trabajo, que se minusvalora, se le condena al ostracismo. La gente no piensa en lo que, a lo mejor, ha tenido que sufrir esa persona para salir de su error o abandonar el vicio en cuestión.
Saulo de Tarso respiraba amenazas de muerte contra los cristianos, mató cientos, acaso miles de ellos. Luego se convirtió y fue santo de esa misma iglesia que él persiguió. Fue aceptado. Claro que había quien no se fiaba de él: los cristianos desconfiaban porque era conocido asesino de ellos; los judíos tampoco se fiaban de él porque lo consideraban como traidor. Por eso fue enviado a tierra de gentiles, donde nadie lo conocía. Pero llegó a ser quien fue.
Esta sociedad es terrible. Cuando alguien que ha tenido un vicio lo ha dejado, hay gente en vez de premiar su esfuerzo no cesa de echarle en cara su pasado. Un ejemplo que se me ocurre es el alcohol, y solo es un ejemplo. Conozco un ex bebedor de un pueblo cercano, es ya jubilado, que era un bebedor empedernido pero ya no bebe desde hace más de quince años. Ahora disfruta de su jubilación y se dedica a dar conferencias y charlas, contando su experiencia a los que intentan dejar la bebida.
De vez en cuando no falta quien le dice: ¡Tu, que te has bebido piscinas enteras de Rioja! ¡Tu eres el primero que tiene que callar…! Pues no señor, mire usted: es el primero que puede hablar. Porque él ya ha dejado su error, mientras que usted, necio de usted, o bien sigue aferrado a ese mismo error, o es que no entiende nada. Si todo el que comete un error no tuviera derecho a hacer critica constructiva, NADIE la haría, no se podría avanzar. Eso es el progreso individual y colectivo, hay que crecer dia a dia.
Saludos.