"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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jueves, 16 de septiembre de 2010

Quijotiz y Pancino

Los jueves, Quijote.

Grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Vemos a D. Quijote un poco nervioso al principio de este capitulo, pues “como moscas a la miel, le acudían y picaban pensamientos…”. De modo magistral, Cervantes prosigue con el hilo argumental de la novela. D. Quijote vuelve a la aldea y vemos que esto se acaba, pero no por ello se olvida nuestro insigne novelista de los asuntos pendientes, no quiere dejar flecos: ¿Como conseguiremos desencantar a Dulcinea? y ¿Como pasará D. Quijote el año de su penitencia?

En medio de estos pensamientos, D. Quijote recuerda los amores de Altisidora, y ello parece adobar y avivar su orgullo masculino. Aunque D. Quijote es inquebrantablemente fiel a Dulcinea, me lo imagino sonriendo al recordar que Altisidora se “enamoró” de él. Al fin y al cabo a todo hombre le gusta que una mujer se enamore de él, lógico... D. Quijote piensa que Altisidora se enamoró real y verdaderamente de él; para nuestro hidalgo manchego ese amor no fue de burlas, sino de veras (“…lloró en mi partida, maldíjome, vituperóme, quejóse, a despecho de la vergüenza, públicamente, señales todas de que me adoraba…”). El pobre hidalgo está completamente convencido de la realidad de ese amor.

Me da muchisima pena de D. Quijote, que es demasiado noble como para comprender que todo fue una burla: una soez, barata y perversa burla perfectamente orquestada por los estúpidos duques.

Bien. Para pasar el año de su forzoso exilio caballeresco, a D. Quijote se le ocurre hacerse pastor. ¡Ay que cosas! En la primera parte hace penitencia en Sierra Morena, imitando a Beltenebros; y en esta segunda decide dedicarse al pastoreo, al menos el tiempo del año durante el cual no puede tomar armas. No olvidemos el auge de la novela pastoril e el S. XVI (La “Galatea”, del propio Cervantes, sin olvidar a Garcilaso y a los demás). No está mal la solución, así D. Quijote se distrae, no está encerrado en casa, y hace algo de provecho.

D. Quijote se muestran encantados con la idea ("¡Válame Dios —dijo don Quijote—, y qué vida nos hemos de dar, Sancho amigo!”) y Sancho muestra el mismo entusiasmo que su amo; incluso se bautizan como los pastores Quijotiz y Pancino, y ponen nombres a los demás protagonistas de la historia.

Y que cosa más curiosa; la plática final sobre los refranes es deliciosa. D. Quijote al principio regañaba sin cesar a Sancho porque éste usaba y abusaba de los refranes. Y ahora es D. Quijote quien los usa, pues se le caen los refranes “de dos en dos”. Se quijotiza Sancho y se sanchifica D. Quijote. Se nota que llevan ya tiempo juntos…

En fin, “no con quien naces, sino con quien paces”. Y es verdad.

Saludos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Man in the mirror (2ª Parte)

(Viene de la 1ª Parte)

-¿Que aprendiste a vivir?

-Si: se trata de enfrentarse uno a si mismo: de mirarte en el espejo y estudiarte a ti mismo: primero tu físico, tu envoltura, y luego lo que hay dentro: tu alma, tus sentimientos, todo ese caudal de experiencia, sentimientos y vivencias que han hecho que seas lo que hoy eres y que actúes como actúas.

-¿Tu te miraste al espejo?

-Asi es. Me estaba lavando los dientes cuando miré mi imagen reflejada en el espejo. Me dije: “Bien, Cornelivs, ese que hay enfrente tuya, eres tu”. Ahí empezó todo.

-Y que viste?

-Aparentemente poca cosa. Delante de mi tenia la imagen de un hombre de 45 años, que había adelgazado bastante debido a un buen cambio de hábitos (dejó las 3 cajetillas diarias de tabaco y se enganchó al deporte sano), que media 1,82 y que pesaba 80 Kg. Su cuerpo no me disgustó demasiado; pocas personas hay de su edad que corran 10 km. diariamente en menos de 60 minutos; es como para sentirse contento, aunque el fisico no lo es todo.

-Todo bien, entonces.

-Si, pero percibí otro detalle: mirándolo a la cara me di cuenta de que el hombre de la imagen intentaba siempre agradar, se esforzaba por ser alegre, por mostrarse jovial y de buen humor, quizás como si deseara agradar a todo el mundo, o más bien como si huyera de su propia tristeza.

-¿Tristeza?

-Si, fijate en sus ojos: hay una sombra de tristeza, una sombra poderosa. Me parece que sus ojos hablan demasiado, se ve claro lo que hay dentro de ellos, aunque ahora se haya dejado barba y quiera ocultarse, o aparentar seriedad.

-Si, puede que sea su forma de ocultarse.

-¡Exacto! Yo pienso que esconde su tristeza bajo la capa de seriedad. Muchas veces nos confundimos, porque llamamos hombre serio al que solo es un hombre triste. Creo que es su caso. ¿No has visto su semblante, siempre tan serio? Pues no es seriedad, miralo bien, es tristeza.

-Esa tristeza tiene que tener alguna causa.

-Indudablemente que si; como también es cierto que el pasado deja su huella en el presente. Si te fijas bien en su rostro nada haria sospechar nada: solo su semblante serio y la chispa de tristeza en los ojos lo delatan...

(Continuará...)

Saludos.

P.D. No se me ha ocurrido mejor idea que ilustrar este post con la imagen de arriba a la derecha, que es mi imagen real, muy reciente. Reitero mis saludos.

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lunes, 13 de septiembre de 2010

Man in the mirror (1ª Parte)

-Llega un dia en el que tenemos que dejar de huir hacia todos los lados y hemos de enfrentarnos a lo que somos: a nosotros mismos.

-Es posible que no nos guste lo que veamos.

-Quizás; pero lo que veamos, eso somos nosotros.

-¿Aunque no nos guste?

-Por supuesto. No se debe huir eternamente.

-Quizás ese dia aprendamos.

-Asi es. Pero es una pena que tan poca gente se atreva a ello: hay quien vive décadas en este mundo sin enfrentarse a él mismo. Sin descubrirse a si mismo.

-El se lo pierde. Pero lo que no entiendo es el por qué huyen; por que no se atreven a ello.

-Yo tampoco lo entiendo; aunque lo comprendo. ¿Sabes por qué?

-No, dimelo tú.

-Porque yo tambien huí y un buen dia tuve que dejar de huir.

-¿Y qué conseguiste?

-Ese dia aprendí a vivir.

(Continuará...)

Saludos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Heal the world

Cura al mundo
hazlo un lugar mejor
por ti y por mi y por toda la raza humana.

Anda, escucha esto (silencia el ipod de la música):



Saludos.