"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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miércoles, 31 de agosto de 2011

Los viejos blogueros nunca mueren

Cansado, triste, profundamente desencantado de muchas cosas –alguna de las cuales habia considerado importantes- y con un profundo deseo de silencio y de paz, opté por retirarme a aquella cabaña que se divisaba sobre la cumbre de aquel pequeño promontorio, no muy lejano. Llegué allá fatigado, con una sensación de opresión en el pecho, y enormemente afligido. Afortunadamente el cansancio terminó aplacando la mar arbolada que bullía dentro de mi mente, y el sueño reparador por fin vino a acompañarme: me quedé dormido, profundamente dormido.

A lo lejos, aún se oia el infernal ruido del mundo, los gritos de dolor de las victimas de la injusticia, las risas de los poderosos e inmisericordes gobernantes de mercados, la mirada gélida y reprochadora de los millones de hambrientos que mueren dia a dia, y el ruido mas estridente y desagradable de todos, que era –con mucha diferencia-, lo que mas me había perturbado y helado el corazón: el silencio de la gente “aparentemente” buena ante tales injusticias.

Tras unos días de descanso, pensé con más tranquilidad sobre las cosas humanas.

Controlaba bien mis emociones en mi actitud, comportamiento y quehacer diario: mi profesión no me permite actuar de otro modo. Pero por las noches, “con el sereno”, como suelo decir, todas mis emociones se desataban sobre el teclado. Y quizás fuera un error haber concebido mi blog como un mecanismo de desahogo de emociones: tenia que haberlo ideado de otro modo, quizás como una actividad alternativa que me diera energia positiva. Aunque tampoco era tan grave el asunto, pues ya sabemos que sin emociones, nuestra vida no seria vida, y al decir de Eduardo Punset -opinion que comparto plenamente- las emociones están al principio y al final de la toma de decisiones, a pesar del mecanismo lógico que hay en el ínterin. Sin ellas no podriamos decidir. Sin las emociones, digo.

Actitud, Cornelivs, actitud. Actitud siempre positiva ante los fenómenos y pulso templado.

Anoche, mientras contemplaba por la televisión la enésima repetición de la secuencia del gran Usain Bolt, campeón de los 100 m., descalificado por su salida precipitada, un pensamiento me asaltó: obvio era que el mundo no va cambiar a mejor, pues este “valle de lágrimas” es como es y asi fué y asi será por mucho nos pese a más de uno. Pero a mi me queda mucho aún que decir sobre este mundo,  y no voy a callar fácilmente, aunque nadie me escuche. Recuerda que tu obligación, Cornelivs, no es de resultados, sino de medios… ¡pero, eso si,  no dejes de ponerlos, porque si no, con tu silencio, tu tambien serás cómplice, como tantos otros, de todas esas injusticias que denuncias! 

Pues que así sea. Por mí que no quede. Ha llegado el momento de volver.

Una segunda época ha comenzado.

Saludos.