"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

sábado, 10 de octubre de 2009

Espiritus errantes


A veces se detienen en un recodo del camino, y contemplan las huellas de la senda que dejan atrás, siendo invadidos por la nostalgia.

Otros detienen su vista en el paisaje del sitio en el que se encuentran y gozan sin más del momento.

Y otros, eternos curiosos, miran hacia adelante, hacia ese final ignorado ocultado por el horizonte.

Aunque en el fondo quizás todos sean espiritus errantes, que transitan por el camino del tiempo y de la vida de una parte a otra con tantas ocupaciones y preocupaciones que no tienen asiento o lugar donde darse descanso a si mismos y reflexión a su espíritu.

Aunque solo sea un ratito.

Saludos.

viernes, 9 de octubre de 2009

Fanáticos

Haberlos, los hay. Y en mayor numero de lo que parece. Ahora se camuflan y son muy disimulados: se guardan de mostar su verdadera faz a fin de no causar recelo y seguir reclutando seguidores: eso los hace muy peligrosos y hemos de tener cuidado.

Jamás respetan a los demás. Su ceguera e intransigencia les lleva a pensar que poseen la exclusiva de la verdad sobre todo.

Muchos, si pudieran, nos matarían a todos los que pensamos diferente. Menos mal que hemos venido al mundo en el S. XXI, y en un país democrático donde reina la libertad de expresión, porque si hubiéramos nacido en otro sitio, o aquí mismo no hace tanto tiempo -por ejemplo, en los oscuros siglos de persecución del librepensamiento-, quizás más de uno habríamos perecido ahorcados o quemados en la hoguera, como tantas y tantas victimas inocentes a lo largo de la historia.

Y es que todo fanatismo es ciego y cruel, por definición. Odian al que piensa distinto a ellos, porque es una amenaza a su mediocridad y eso no lo soportan.

Históricamente cometieron sus crímenes manifestando que actuaban en nombre de Dios, de la verdad, de la razón, etc. ¿Pero cual de ellos? Porque Dioses hay muchos, tantos como religiones; verdades hay más aún, tantas como personas, y en cuanto a la razón sucede lo mismo. La verdad tiene mil caras, como las de la imagen.

Afortunadamente, Dios, o la verdad, o la razón, son valores ó conceptos eternos, totalmente respetables por supuesto, pero individuales para cada ser humano, cuya búsqueda personal mediante el esfuerzo y la lucha individual ennoblece al ser humano y merece grandemente la pena.

Son valores eternos, a pesar de que en el pasado (y también en el presente) haya imbéciles fanáticos que intenten apropiarse en exclusiva de estos conceptos.

Ahora, en un estado laico, y social y democrático de Derecho, como España, ya no pueden actuar impunemente, como antes; bastante trabajo tienen con no poder hacer nada y con tener que disimular. Y encima su voto vale tanto como el nuestro: eso debe de molestarles una barbaridad.

Lo incomprensible… es que haya gente que aún los siga, acudiendo a su escuela de intransigencia y de no respeto hacia las ideas del prójimo. No lo puedo entender. ¡Que poca seguridad en ellos mismos, que callado desprecio hacia ellos mismos deben de sentir!

Saludos.

jueves, 8 de octubre de 2009

En casa del caballero del Verde Gabán.

Los jueves leemos el Quijote con Pedro Ojeda.

Para el grupo de Lectura del Quijote en La Acequia.


En este capitulo XVIII de la segunda parte, sigue D. Quijote haciendo gala de una gran prudencia y buen comportamiento, merece destacarse aún mas "la olímpica serenidad de su alma, no sabemos si regocijada o resignada", como diría Menéndez Pelayo. Hasta cuatro días se va a detener hospedado en casa de D. Diego de Miranda.

Muy rápidamente, quizás demasiado, se forma el hijo de D. Diego su opinión sobre D. Quijote: piensa que es un loco con intervalos lúcidos. Me parece un diagnóstico incompleto, primero, por su manifiesta precipitación, dado que se basa unicamente en que D. Quijote cree a pies juntillas que existieron caballeros andantes en el mundo; y segundo, porque podria ser al revés, dado que ahora D. Quijote parece comportarse, digámoslo así, más bien como un lúcido (?) con intervalos locos, aunque, cuidado, no estoy diciendo que esté cuerdo. Creo que el hijo de D. Diego toma la parte por el todo y además, lo hace ignorando obviamente todas las circunstancias que rodean el actuar y el hablar de nuestro caballero, cuyo "trastorno mental" parece tener unas características y sintomatología mucho más complicadas que la de un simple loco con intervalos lucidos. (Desde aqui mando un entrañable abrazo a mi querido jodeño de adoción cordobesa, mi viejo amigo Rafa, medico psiquiatra, con el cual conversé en mi juventud durante horas y horas sobre el proceso mental de D. Quijote).

Y vemos tambien que en esta segunda parte, Cervantes (que conoce a D. Quijote mejor que nadie) parece que se abstiene de juzgarlo y magistralmente, nos da detalle exhaustivo de las obras y palabras del hidalgo manchego, para que seamos nosotros los que saquemos nuestras conclusiones, e incluso nos vuelve a dejar la duda al final del capitulo pues D. Quijote vuelve a dar una de cal y otra de arena, "dejando las cosas en el aire" y creo que nuestro inmortal novelista lo hace adrede. Además, destacan esos cuatro dias de reposo y sosiego en casa de D. Diego, en los cuales no consta que cometiera disparate alguno -y cuatro dias son muchos dias de sosiego, demasiados, para un presunto "loco". Para colmo de confusiones, el hijo de D. Diego lo denomina "loco bizarro", y el termino bizarro, segun el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, tiene dos acepciones: la primera es "valiente o esforzado" y la segunda "Generoso, ¡lucido! y espléndido". En castellano antiguo, loco bizarro podria traducirse por loco curioso.

Y por cierto, entre paréntesis: en este tema vuelvo a acordarme de Erasmo (otro de mis oráculos) y su Elogio de la Locura -publicado en 1511- que Cervantes tuvo que conocer.

Por lo demás mi humilde opinión sobre el proceso "mental" de D. Quijote ya consta detenidamente expresada en mis dos precedentes comentarios con lo cual me afirmo y ratifico en todas cuantas conclusiones se contienen en mis dos análisis anteriores, a las cuales me remito para evitar inútiles reiteraciones.

Antes D. Quijote veía castillos en vez de ventas. Ahora vemos que…¿es el propio narrador? el que juega a no tener claro si es un castillo o es una casa, no hay más que leer el titulo de este capitulo. Y Cervantes no dice que a D. Quijote le pareciera castillo, no, D. Quijote la ve correctamente, como lo que es: como una casa (“Halló don Quijote ser la casa de don Diego de Miranda ancha como de aldea…”). Ahora el narrador, Cervantes, ¿ve las cosas desde la óptica de D. Quijote, o es el acercamiento del novelista a su protagonista? Yo creo que Cervantes simpatiza con su protagonista, y se contagia del buen humor de éste último.

Ya teníamos noticias de que nuestro caballero no era rico ni mucho menos; era de la baja nobleza, hijodalgo. Cervantes ya nos lo avisó en el capitulo segundo de esta 2ª Parte, por boca de Sancho: Alonso Quijano era un caballero que "no conteniéndose en los límites de la hidalguía, se puso don y se arremetió a caballero con cuatro cepas y dos yugadas de tierra y con un trapo atrás y otro adelante" siendo un hidalgo “de los que dan humo a los zapatos y toman los puntos de las medias negras con seda verde”, lo cual en aquel tiempo era un signo de pobreza muy próximo a la miseria.

Cervantes ahorra detalles en la descripción de la casa de D. Diego, pero a la hora de describir a D. Quijote lo hace con un lujo de detalles exhaustivo, y lo hace fría y asépticamente, sin la ironía y la sorna de la primera parte: lo hace al natural. ¿Qué apariencia tenia D. Quijote? Veamos. Dice Cervantes que “Entraron a don Quijote en una sala, desarmóle Sancho, quedó en valones y en jubón de camuza, todo bisunto con la mugre de las armas: el cuello era valona a lo estudiantil, sin almidón y sin randas; los borceguíes eran datilados, y encerados los zapatos. Ciñóse su buena espada, que pendía de un tahalí de lobos marinos; que es opinión que muchos años fue enfermo de los riñones; cubrióse un herreruelo de buen paño pardo...”

Veamos si conseguimos imaginárnoslo. Consultando los datos aquí, aquí y aquí, creo que lo aclararemos todo:

Bisunto es tanto como decir sucio.

Los valones eran los calzones o greguescos recogidos en las rodillas. Su uso era muy normal.

Tambien habla Cervantes del Jubón de camuza: El jubón era una especie de camisa, (aunque no propiamente tal), que cubría desde los hombros hasta la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo. El jubón en este caso era de camuza, es decir, de piel de gamuza. La piel de este animal después de curtida es muy fina y flexible. También de uso muy extendido.

El cuello era valona a lo estudiantil, sin almidón y sin randas: es decir, era el cuello liso de lino o algodón, redondo, propio del S. XVI, y era a lo estudiantil por su sencillez, porque no estaba almidonado ni llevaba randas (adornos de blonda, de encaje o de ganchillo). El almidón era la sustancia que se ponia en el cuello de las camisas, antes de su planchado, para que quedaran rígidas. Podemos concluir con que el cuello de D. Quijote a lo estudiantil era muy normalito.

Veamos ahora los Borceguíes datilados: los borceguíes eran botas altas (o medias calzas) fabricadas con cuero, especialmente adecuadas para proteger la pierna y el muslo del jinete, y sobre ella se ponían luego los zapatos, también conocido como chinelas. El cuero solía estar coloreado de tonos muy vivos, entre ellos se mencionan negros, colorados, leonados, datilados (de color dátil, estos fueron los de D. Quijote), azules, verdes, amarillos, morados, etc.

Tahalí de lobos marinos: el tahalí era la correa de cuero o de otro material que sostenia la espada. La de D. Quijote no era de cuero, sino de lobos marinos, o lo que es lo mismo, de piel de foca. Cervantes nos dice que D. Quijote padeció de los riñones y es que a la piel de foca en aquella época se atribuían propiedades curativas de dichas enfermedades: D. Quijote tenía algún tipo de uropatia, quizás obstructiva.

Herreruelo: capa corta que solo cubría parte de los hombros, del pecho y la espalda. Para más señas la de paño pardo, como la que le pusieron a D. Quijote, era propia de los campesinos.

Podemos ahora imaginar a nuestro D. Quijote, cuan largo y seco era, vestido con ese atuendo de hidalgo pobre y no puedo evitar sentir pena por él.

Para colmo de desgracia, el polvo del camino y los requesones lo dejaron tan sucio que es sometido a sucesivos lavados con calderos de agua. Aquí Cervantes ¿bromea? con el número de calderos pues el autor, tan puntilloso para la ropa, nos deja en la duda sobre su número, lo cual interpreto en el sentido de que fue menester mucha agua para lavarlo, y nos lo confirma diciendo que el agua quedó de color suero.

Y ya de paso pienso que Cervantes desplaza el objeto de su ironia desde D. Quijote a Sancho: ahora se enoja con el escudero. Antes tenia “muy poca sal en la mollera”, pero ahora Sancho se ha convertido en un “inteligente bellaco malicioso”, llamémoslo asi. D. Miguel ya venia enfadado con el por haber sido el encantador de Dulcinea. Y ahora, como la idea de comprar los requesones fue fruto de un capricho (golosina) de Sancho, el novelista los llama “negros requesones”, por no decir odiados requesones lo cual me indica la posible cólera de Cervantes con el escudero por haber manchado a su señor con dicha sustancia. Juega muy gráficamente con la ironía ("negros requesones que tan blanco pusieron a su amo") moviendonos a risa, pero ahora es una risa más respetuosa.

Tras la adulación de D. Quijote hacia las dotes como poeta del hijo de D. Diego, el capitulo termina como empezó, con las dudas. El magistral Cervantes nos vuelve a dar una de cal y otra de arena, es decir, juega con la locura de D. Quijote (ser emperador en daca las pajas, o en un "periquete", como diriamos ahora), y con su cordura (...será sabio si se guia mas por el parecer ajeno que por el propio, etc), cosa que no cesará de hacer a lo largo de esta segunda parte.

Pero D. Quijote era siempre D. Quijote, de modo que así ataviado, a pesar de todos los pesares, “…con gentil donaire y gallardía, salió a otra sala, donde el estudiante le estaba esperando”.

En resumen: puede que no tuviera muchos “dineros”, pero es incuestionable que poseía una mente maravillosa.

Saludos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Riqueza

Un blog tiene muchas finalidades, o por mejor decir, sirve para muchas cosas: para hacer amigos, para abrir tu mundo y ensanchar tu pequeño círculo de conocidos; para conocer otras formas de vida, otras tendencias culturales, políticas, religiosas, sociales, etc… y también constituye un vehículo de desahogo de emociones, es decir, un diario personal en el que uno puede verter o desahogar libremente sus sentimientos, pensamientos y emociones. Eso y mil cosas mas puede ser un blog. Bien, mi blog me ha servido para todo eso y para más.

Este mundo blogger no ha cesado de darme satisfacciones y, con diferencia, lo mejor de todo ha sido conoceros a vosotros.

Dia a dia voy comprobando que la riqueza, la verdadera riqueza, nada tiene que ver con las cuentas bancarias ni con los bienes materiales. Nos pasamos la vida intentando ser ricos y algunas veces no nos damos cuenta de que ya lo somos.

Y eso me sucede a mi. Cuando tengo algún problema o acaso cuando por consecuencia de determinadas vivencias o situaciones personales me siento mal y se me ocurre hacer un post como el de ayer (Incierto camino), en el cual vierto la tristeza que mana de mi corazón en esos momentos, inmediatamente noto vuestra presencia, cariño y ánimos.

Me siento muy arropado y acompañado con todos vosotros. Me leéis y me dais ánimos y buenos consejos, no solo comentándome en el blog, sino también mediante emails. Me emociona vuestra actitud, y no sé cómo daros las gracias. Me faltan las palabras. GRACIAS de todo corazón os lo digo.

¿Qué decir de vuestros comentarios? Los he leído atentamente todos, desde el primero -de mi carísimo Fernando Manero- hasta el último. Y os juro por lo mas sagrado que no se que decir. Esos comentarios valen su peso en oro, son consejos buenos, sabios y desinteresados, consejos de amigo sincero y los hacéis libre y voluntariamente, me dedicáis vuestro tiempo y vuestro cariño. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? No lo sé; pero os juro que me considero muy afortunado.

Si, Cornelius, eres rico, entérate. Rico en amistad. Y quiero que sepáis que es para mi una satisfacción, un orgullo y un honor el que me contéis entre el numero de vuestros amigos.

Hoy mi corazón luce una gran sonrisa de felicidad. Los causantes de ello sois vosotros.

Gracias… Cornelivs os quiere.

martes, 6 de octubre de 2009

Incierto camino

Tras los rápidos provocados en el curso alto de la vida por la dura digestión de las lecciones de la infancia, muchos llegan al mar de la segunda inocencia, la edad “que da en no creer en nada”, como decía Machado.

Tras ese durísimo viaje pronto adviertes que nada ha cambiado. Día a día te encuentras con la misma monotonía, los mismos disgustos y penas y los mismos pequeños placeres y alegrías, todo es como una vieja rueca condenada a hacer siempre el mismo estridente, desagradable e insípido ruido.

La gente sigue sin escuchar y cíclicamente vuelven a repetirse los mismos mensajes con las mismas ideas que inicialmente calan pero que luego, generación tras generación, se olvidan.

Seguimos caminando con nuestras preocupaciones interiores a cuestas. A veces les hacemos mas caso y otras menos, pero ese coro de voces interiores está ahí siempre, cual tenebroso canto de sirenas del cual hay que evadirse, si no quieres encallar en la costa de la triste y brutal realidad.

El problema es que el corazón también siente, porque los ojos no cesan de ver… pero ni siquiera nos podemos permitir el lujo de deprimirnos, no tenemos tiempo para ello, hemos de seguir adelante. Aunque sea arrastrando las tripas, maldita sea...

Dejamos de oír ese canto de sirenas y ponemos rumbo a otros mares, buscando la felicidad, pero no sabemos buscar tampoco.

Asi se nos pasa el tiempo.

Y cuando menos lo esperamos cae la noche y llega la muerte, ese castigo para unos pocos y premio para muchos que pondrá fin a nuestras cuitas ocasionando que lo que es deje de ser para toda la eternidad.

Nos iremos solos…lo mismo que hemos venido. Y no volveremos aquí.

Saludos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Sobre juegos y premios.

Alguna que otra vez suelo jugar con mi hijo el pequeño, mi tocayo, de 4 años recién cumplidos. Los clicks de famóbil (en la imagen) son su juguete preferido. Entre otros, le he comprado el barco egipcio, y la galera romana. Faraones, esclavos remeros de egipto, centuriones, legados, y soldados de la legión de Roma forman parte de sus juguetes. Obviamente, yo me decanto...¡por los romanos! Faltaba más.

¿Y el? Bueno, si, le gustan los romanos, vale. Pero tiene sus propios planes: sus preferidos son los piratas. Y sobre todo el capitan Morgan, pero ojo: el malo, el del pelo blanco, el que veis con la espada dorada, la pluma roja en su sombrero pirata y barba blanca; el otro capitan –el bueno- ese no le gusta. Le sugerí que los romanos eran los mas valientes de todos, hice toda la apología que pude: imposible, no pude con el, tiene su propio criterio. No hay manera. ¡Sus piratas son sus piratas...!

Ayer por la tarde jugué un pequeño ratito con el. Les ponemos todos sus accesorios (cascos, espadas, arcos, según que tipo de muñeco sea), y batallamos. Es un niño despierto e inteligente, sabe que cada muñeco tiene su epoca histórica, (egipcios, romanos, 7º de caballeria, piratas e indios), y conoce perfectamente cual es la indumentaria de cada uno. Pero a veces es travieso: en un momento determinado, cuando me quise dar cuenta cogió a un Centurión romano, le quitó el casco y le puso las plumas del indio sioux Aguila roja, y le hizo coger una espada pirata. ¡Vaya mezcla...! Asombrado, protesté y le dije que cada muñeco iba con su equipo correspondiente, a lo cual me contestó con una sonora carcajada diciendome que le gustaba ¡hacerme rabiar…! Que niño...

Tras de ello, guardamos los juguetes y lo dejé con su madre y con mis otras dos hijas, era la hora de la cena. Medité brevemente: ¡han pasado ya 34 años desde que abandoné mi niñez, un tercio de siglo…! Me invadió de pronto una sensación de vértigo, de fugacidad, un no se qué me trastornó por dentro, aunque solo fue cuestion de pocos segundos. Pronto recuperé la calma. Y me quedé con el buen rato que pasamos el y yo.

Aunque recordé a los viejos: “la vida es como un corto permiso de la mili; y para el ratillo que estamos aquí, mira que nos gusta molestarnos los unos a los otros” ¡Anda que es mentira!

Saludos

P.D. En dias nuestras amigas Esther, y Rita me conceden el premio VALE LA PENA, y nuestra amiga Eva Pardellas el premio GRACIAS POR TU AMISTAD. Les doy sinceramente las gracias y les mando un buen puñado de besos a todas ellas. Y como siempre vuelvo a incumplir la regla de tener que seleccionar un numero determinado de blogs, ya que supone discriminar a los demas, y sea cual sea el dedo que me corte me dolerá de todos modos. Quiero decir con ésto que todos ocupais un lugar dentro de mi corazón, de modo que estos regalos os los ofrezco y brindo a TODOS vosotros, son vuestros.

Saludos.

domingo, 4 de octubre de 2009

Nostálgico Brahms

Amanece un soleado domingo de otoño. A primera hora me doy un rápido paseo con Linda por los alrededores, aunque no hemos hecho ninguna ruta. He llegado hasta la estación de ferrocarril (8 km de aquí), y me he detenido allí un buen rato, contemplando el valle del Guadalquivir y a lo lejos los Cerros de Ubeda.

El color verde frondoso de la primavera y del verano ha sido sustituido por el ocre pajizo y tristón del otoño. Nostálgico otoño. Y el sol, curiosamente, enaltece y le da más belleza a ese paisaje otoñal que me muestra la vegetación que se prepara para el largo sueño de invierno.

Encima de la moto, detenido en esa soledad, tarareo mentalmente la Sinfonía num. 3 de Johannes Brahms, concretamente su tercer movimiento “poco allegretto” -el más conocido- y disfruto del paisaje. Para mi es una música triste y muy nostálgica, pero muy bella, y desde siempre la tengo asociada con esta época otoñal. La primera vez que la oí era muy pequeño, tendria unos 8 o 10 años, lo recuerdo perfectamente, y me llamó poderosamente la atención. La escuché en la versión de Waldo de los Rios, responsable último de que me aficionara a la música clásica.

Cuando regreso a casa conecto el equipo de música y escucho esa pieza, pero lo hago a gran volumen, en estereo, y me coloco los auriculares… Maravillosa. Brahms estrenó esta obra maestra el 2 de diciembre de 1883. Si os dais cuenta, es la primara música que podéis oir desde hace varios dias cuando entrais a esta vuestra casa.

Os traigo esta maravilla en video. Como siempre, silenciad el ipod de la musica si deseais oirlo bien.




Feliz domingo.

Saludos.