"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 28 de marzo de 2009

Un bar con historia.

Nos encontramos en el año 1.951. En el edificio de la antigua Central de Paquetería de la Renfe, situado en la Plaza de España de Jódar, hay un Bar llamado por tal motivo Bar Central. En dicha ciudad vive un matrimonio joven, se habian casado hace poco tiempo, el se llama Jose Maria Ruiz Garcia y su esposa Dolores Cejudo Vargas. Un buen día, Agustín “el de las cubas”, tio de ella, le propone a Jose Maria el hacerse cargo del “Bar Central”, contestando Jose Maria que necesitaba consultarselo a su esposa. Agustin insistió en que la respuesta era para darsela en el mismo instante: “me tienes que decir si o no ahora”. Jose Maria accedió. Asi comenzó la historia de uno de los bares más clásicos, castizos y de más solera de la localidad de Jódar, y uno de mis sitios preferidos para tomarme el café de las tardes. Con el dinero que le habia sobrado de su boda, Jose Maria procedió a limpiar, acondicionar y pintar el local.

El Bar Central abre sus puertas al publico un dia 7 de Agosto de 1.951. A esta epoca corresponde la primera fotografía. Observamos a Jose María, joven, al fondo, detrás del camarero que tiene la bata blanca.

Generaciones enteras han desfilado por allí. ¡Cuantas vivencias, experiencias, tertulias, acontecimientos y sucesos diversos habran tenido lugar en este entrañable bar a lo largo de los años! Eran clasicas y famosas las tertulias matutinas: aproximadamente sobre las 8 de la mañana, lo mejor del pueblo solia acudir allí, a tomarse su café o su primera copa de la mañana, siendo conocidas las conversaciones sobre toros, futbol, politica y otros muchos temas: era un lugar donde hablar tranquilamente, y una especie de centro de comunicación para la época. Aquello tenia estilo. En la segunda fotografia vemos a Francisco Diaz, Rafael Nieto y varios más. En la tercera fotografia, ya se aprecia el paso del tiempo, estamos en los años 70, y apreciamos a algunos contertulios de la epoca, como Fidel, “El chico”, “Garbanzo”, el “Granuja”, Lopez, y otros amigos de aquella epoca; junto con un jovencisimo Jose Enrique (hijo), en cuclillas, abajo a la izquierda.

El bar era conocido por la excelencia y calidad de sus tapas, muy variadas y diversas; mereciendo especialmente destacarse la carne con tomate, los colines y la ensaladilla rusa, que llegaron a ser famosos por todos los contornos.

Eran otros tiempos, y habia algunas costumbres muy clasicas. Como por ejemplo, entrando a la izquierda habia un pequeño tablado de flamenco. Pepe marchena, el Niño de la Puebla y otros cantaores de flamenco que luego serian famosos, acudiran a dicho lugar a cantar; como eran tiempos de escasez, Jose Maria pagaba las coplas de los cantantes con buenas consumiciones. Otra costumbre tenia lugar el dia de Nochevieja. Al grito de “Que le quiten el tapon al botellón”, es el que podeis apreciar en la cuarta fotografia, dicho botellón pasaba de mano en mano por los diferentes comensales del bar, hasta que se le veia vacio el fondo. Bueno, como era Nocheviaja, se podia hacer una excepción, siendo obvia la “alegria” con la que muchos salian de allí.

La quinta fotografia se corresponde con una de las plantillas mas estables y duraderas que tuvo el Bar Central. Podemos apreciar de izquierda a derecha, Sebastián (hermano de Jose Maria), el propio Jose Maria, Pedro Prieto y por último, Antonio Cortés (“Bulanito”). Inolvidables.

Y la maquina del tiempo sigue imparable. 58 años después, el Bar Central sigue en activo, siendo ahora Jose Enrique Ruiz Cejudo, hijo del primer Jose Maria, el que sigue al frente del Bar.

Por la tarde, a partir de las 16,00 horas aproximadas, son clasicas y famosas las partidas de dominó que tienen lugar allí. Parece que el tiempo retrocede. El local se llena del humo de los cigarros y del tipico chasquido de las fichas de domino al ser puestas por los jugadores en la mesa. Tiene mucho encanto: a mi es la hora que más me gusta. Detrás de la barra está Matias Plaza. Casi todas las tardes acudo allí a tomarme mi café solo, suelo estar como una media hora poco mas o menos, porque a las cinco me voy a mi trabajo. Me sirve mi cafe solo y me fumo un buen par de cigarros. Como tiene un ordenador portátil en la barra el y yo solemos viajar por Internet, y sostenemos una buena conversación, de lo que haya: futbol, politica, etc.

Sobre las siete de la tarde, se acaba el dominó, y la fisonomia del Bar cambia completamente: parejas de jóvenes acuden a cenar o a tomar sus tapas, pizzas, sandwichs, crokas, hamburguesas, etc, tambien acudo con mi mujer y con mis hijos muchas noches a cenar alli.

En definitiva, un Bar agradable, castizo y con solera, en el cual gusta estar.

Saludos.


P.D.) Información y fotografias cedidas amablemente por Jose Enrique Ruiz Cejudo, hijo del primer Jose María, que actualmente está al frente de dicho negocio, a quien envio, un cordial saludo.

jueves, 26 de marzo de 2009

Llevar razón.

Todos nosotros pretendemos tener la razón porque pensamos que estamos en lo correcto. Exponemos nuestros argumentos y nos gusta que nos apoyen. Pero, ¡ay! cuando alguien nos contradice porque piensa diferente ¿que actitud tomamos? ¿Intentamos convencer al que discrepa con un nuevo ataque dialéctico a su modo de pensar? ¿Dejamos de hablarle solo porque piensa distinto? ¿O respetamos la diferencia, considerando la posibilidad de que podamos estar en un error, teniendo presencia de ánimo para aprender de los diferentes puntos de vista?

A mi siempre me ha inspirado mucho y hecho reflexionar este pequeño cuento que traigo hoy, de Bernard Werber, "El día de las hormigas". Ed. Plaza & Janés. 1994. Seguro que muchos lo conocéis.

"Había una vez dos monjes que paseaban por el jardín de un monasterio taoísta. De pronto uno de los dos vio en el suelo un caracol que se cruzaba en su camino. Su compañero estaba a punto de aplastarlo sin darse cuenta cuando le contuvo a tiempo. Agachándose, recogió al animal.

"Mira, hemos estado a punto de matar este caracol, y este animal representa una vida y, a través de ella, un destino que debe proseguir. Este caracol debe sobrevivir y continuar sus ciclos de reencarnación."

Y delicadamente volvió a dejar el caracol entre la hierba.

"¡Inconsciente!", exclamó furioso el otro monje. Salvando a este estúpido caracol pones en peligro todas las lechugas que nuestro jardinero cultiva con tanto cuidado. Por salvar no sé qué vida destruyes el trabajo de uno de nuestros hermanos.

Los dos discutieron entonces bajo la mirada curiosa de otro monje que por allí pasaba. Como no llegaban a ponerse de acuerdo, el primer monje propuso: "Vamos a contarle este caso al gran sacerdote, él será lo bastante sabio para decidir quien de nosotros dos tiene la razón."

Se dirigieron entonces al gran sacerdote, seguidos siempre por el tercer monje, a quien había intrigado el caso.

El primer monje contó que había salvado un caracol y por tanto había preservado una vida sagrada, que contenía miles de otras existencias futuras o pasadas.

El gran sacerdote lo escuchó, movió la cabeza, y luego dijo: "Has hecho lo que convenía hacer. Has hecho bien".

El segundo monje dio un brinco. "¿Cómo? ¿Salvar a un caracol devorador de ensaladas y devastador de verduras es bueno? Al contrario, había que aplastar al caracol y proteger así ese huerto gracias al cual tenemos todos los días buenas cosas para comer."

El gran sacerdote escuchó, movió la cabeza y dijo "Es verdad. Es lo que convendría haber hecho. Tienes razón."

El tercer monje, que había permanecido en silencio hasta entonces, se adelantó. "¡Pero si sus puntos de vista son diametralmente opuestos! ¿Cómo pueden tener razón los dos?"

El gran sacerdote miró largamente al tercer interlocutor. Reflexionó, movió la cabeza y dijo: "Es verdad. También tú tienes razón."

Saludos.

miércoles, 25 de marzo de 2009

El aprendizaje de la vida.

Cuando nacemos lo ignoramos todo. Somos algo así como un libro en blanco en el cual se van escribiendo los capitulos poco a poco. Vamos aprendiendo a leer, a escribir, e ingerimos los conocimientos; y tambien en esta vida aprendemos experiencia a fuerza de disgustos, sinsabores y desagradables sorpresas. La experiencia nos va dando sabiduría y lo bueno es que nunca terminamos de aprender.


Cuando era joven me gustaba, extrañamente, juntarme con los viejos, me agradaba oirlos contar sus experiencias y sus conclusiones sobre la vida. Hoy conservo, aún más, esa costumbre: quizás porque ya solo me faltan 6 para la cincuentena. Aunque algunos manifestaban: “yo estoy de vuelta de todo”. Que curioso: era como si lo hubieran aprendido todo ya o nada les pudiese sorprender. Y había quien lo manifestaba hasta con lo que a mi me parecia un poco de orgullo: me daba la impresión de que creian que ya no tenian nada más que aprender.


Mi añorado abuelo materno me sacó de mis dudas. En uno de los agradables paseos que daba con él, me dijo en cierta ocasión: “Nadie lo sabe todo, hijo, nadie. En esta vida nacemos ignorando y morimos aprendiendo. Yo ya tengo ochenta y tres años y sigo aprendiendo todos los dias”.


Pienso, pues, que es afortunado aquel que conoce que ignora, que lo acepta, que nunca pierde sus ganas ni su alegria de saber cosas nuevas por viejo que sea, y que comparte su experiencia con los demás. Porque como dijo Charlie Chaplin: “Todos somos aficionados: en nuestra corta vida no tenemos tiempo para otra cosa
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Saludos.

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lunes, 23 de marzo de 2009

Los santos inocentes.


Últimamente se habla mucho del proyecto de ley de ampliación de los supuestos del aborto. Es un tema espinoso, que genera pasiones desatadas en mucha gente, y creo que el gobierno no ha podido elegir mejor (o peor, según se mire) momento para suscitarlo: justo cuando tenemos una apoteósica crisis económica, y a los mandamases de arriba quizás les interese que nos olvidemos de lo que pronto será una macrotragedia social de cuatro millones de parados, a fin de que hablemos de lo que a ellos les interesa cuando a ellos les interesa, y nos despistemos un poco de la dura realidad; o al menos que les demos un corto respiro pues mientras estamos hablando del aborto no estamos tan encima de ellos. Lo malo de esa cortina de humo es que es un remedio mediocre y nada original, que ya está muy visto; aunque es efectivo momentáneamente, pues se suscita un debate social sobre un tema ajeno a lo que al gobierno le preocupa o, corrijo, debería preocuparle: la crisis. Y vaya por delante mi intención de no causar polémica. Habra posturas a favor y en contra y las respeto todas, cada uno tiene todo el derecho del mundo a pensar como quiera. En esta entrada no voy a abordar el aspecto religioso; ni tampoco el aspecto biológico en el cual descollan eminentes especialistas que podrán informarnos exhaustiva y fundadamente a todos.

Estas criaturas, a quienes hoy denominaré con todo mi cariño los santos inocentes vienen a este mundo porque alguien los ha llamado o han dado lugar a que vengan: han efectuado lo que en términos juridico-canónicos se denomina “el acto de por si apto para engendrar prole”, pues para ello es preciso el concurso de un hombre y de una mujer. Comienzan a existir el día en el que un ovulo femenino es fecundado por un espermatozoide masculino. La vida se abre camino: desde ese mismo momento, una nueva vida, repito, una NUEVA VIDA, autónoma e independiente de la vida de la madre, ya existe, ya es, ya está aquí en este mundo, gestándose en el vientre de la madre, totalmente indefenso y dependiente; y si todo va bien y nadie lo evita, nueve meses después un nuevo ser humano nacerá.

Me voy a limitar a dar mi opinión, y me andaré sin rodeos y sin largos preámbulos: estoy a favor de la vida. Si a la vida. Pienso que nadie, repito por si alguien no lo ha entendido, nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de nadie. Soy contrario por definición, por ética y por profundas convicciones personales, a la pena de muerte. E interrumpir un embarazo es condenar a muerte a un inocente que ningun daño ha hecho a nadie. Es una cuestión de principios: insisto, pienso que nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de nadie, estoy seguro de que a nosotros no nos gustaría que nadie decidiera sobre si tenemos derecho a vivir o si por el contrario tenemos que morir, antes del tiempo que la naturaleza nos predetermine.


El problema que veo en este tema, que me parece de capital importancia, es que ha suscitado un debate social tan cutre, tan mediocre y tan imbécil que no se si es que la sociedad es asi, o es que a los de arriba les interesa: no se qué pensar. Creo que es necesario un poco más de rigurosidad y de sensatez, y éstos son dos ingredientes que no veo desde hace tiempo por ningún lado. Veamos varios botones de muestra.

Hablan de que una comisión de expertos dictamina que es perfectamente posible que una niña a partir de los 16 años pueda abortar sin el permiso paterno. “Manda cojones”, como dijo alguien. ¡Me encantaría saber quienes son los miembros de esa Comisión de Expertos! De modo que esa niña de 16 años no puede votar hasta los 18 años, porque se supone que no tienen madurez suficiente como para elegir una opción política, pero si pueden abortar libremente desde los 16, al “suponérseles” maduras ya con tan corta edad para decidir sobre si interrumpen o no una nueva vida. ¡¡¡Maldita sea, por todos los dioses!!! ¿Pero qué es mas importante: decidir sobre si votar a fulanito o a menganito, o decidir si interrumpo o no una vida inocente, que no tiene culpa de nada? ¿QUE ES ANTES, LA POLITICA O LA VIDA? Aparte de que todos sabemos que una critaturita con 16 años no tiene madurez suficiente para nada, y hablo en general, y salvo casos aislados; y menos aún para un tema tan importante como éste. Ademas, ahora la gente se casa mucho mas tarde; están en casa con los padres hasta los treinta y pico años, viven agusto asi, no quieren responsabilidades: ¡como van a ser maduras con tan solo 16 años! Me gustaria que alguien me lo explicase.

La actual ley que regula el aborto me parece muy actual, fruto de la prudencia y del consenso de nuestra Transición, y no soy partidario de ampliar los supuestos. Por supuesto que hay circunstancias personales y casos concretos que permitirían interrumpir el embarazo, violación, peligro para la madre o malformaciones del feto. ¡Pero para eso ya tenemos la ley actual! Y por cierto, en mi opinión, cumple bien su función, no soy partidario de sustituirla por otra nueva.

Porque no se trata ya de si el feto es persona o no; si tiene alma o no; que no hombre, que no. Es una NUEVA VIDA, y que yo sepa, el primer derecho fundamental que todos tenemos, tanto en la Constitución como en las Cartas y Tratados internacionales, es EL DERECHO A LA VIDA. La vida es un regalo: de Dios para los creyentes, o de la Naturaleza, para los escépticos, o de quien se quiera. Pero es un regalo. Yo no elegi venir aquí cuando lo hice: vine cuando me llamaron. Por eso creo y pienso fundadamente que NADIE debería de arrebatarnos ese derecho.

Ya quisieran estos aprendices de legisladores modernos tener la milésima parte de la sabiduría que tuvo nuestro legislador del S.XIX, si, el que refundió el derecho vigente desde las Partidas de Alfonso X el Sabio, pasando por la Nueva y la Novisima Recopilación, y lo unificó todo en una maravilla legislativa: nuestro Código Civil, promulgado en Mayo de 1.888. Ese legislador, sabio, sí sabia lo que hacia. En el art. 29 ya defiende el derecho del concebido y no nacido, se preocupa por el: “el nacimiento determina la personalidad; pero al concebido se le tendrá por nacido para todos los efectos que les sean favorables…”. Es decir, se preocupa ya de él, recogiendo una tradición legislativa milenaria, de siglos. Deberian de tomar nota.

El “nasciturus”, es decir, el concebido y no nacido, tiene derecho a la vida. El ha venido porque lo hemos llamado nosotros, el acto sexual de un hombre y de una mujer lo ha ocasionado. Y tiene derecho a que alguien lo defienda. Eso si: defendemos a Jeffrey Dammer (el carnicero de Milwakee, caso real, recordareis, era el que despedazaba y se comia a sus victimas), o al Monstruo de Ambstetten, del que hablamos hace poco, que fueron y serán VERDADEROS CRIMINALES integrales; ellos si tienen derecho a la defensa.

¿Por qué entonces no va a tener ese mismo derecho un ser inocente de toda culpa que no le ha hecho daño a nadie, y que, perdonad mi insistencia, no viene por su propia voluntad, sino porque nosotros lo llamamos?

Y por supuesto que no voy a entrar siquiera en la famosa, traída, manida y llevada frase del “nosotras parimos, nosotras decidimos”, que siempre me ha parecido un insulto a nuestra inteligencia y una frase que, ademas de ser hija del egoismo más recalcitrante, está carente del mas minimo atisbo de elemental lógica y humanidad. No mire usted, esto no es extirparse un tumor o un riñon: es una nueva vida, independiente a usted, que esta dentro de su cuerpo, pero que no es un órgano de su cuerpo, y para cuya génesis una tercera perona (el padre), tiene mucho que decidir. Si queremos igualdad de sexos en todos los aspectos, ¿porque no tenerlo en todos y en este también, concediendo al padre la posibilidad de ser co-decisor en esta cuestión?

Cuando alguien compara a los linces con las personas, diciendo que es reprobable que el lince tenga mas protección que los seres humanos, leo luego en el periódico que los partidarios de la ampliación de los supuestos legales arguyen que el lince esta en peligro de extinción y el ser humano no, lo cual me parece el colmo del disparate. ¡Ea, pues entonces, si es asi, vamos a matar todos los años a cientos de miles de seres inocentes! Como no estamos en peligro de extinción…¡oh dioses! Que barbaridad.

Sí a la vida. Y sí a las políticas de planificación familiar que eviten tener que asesinar a una criatura inocente que ningun mal ha hecho a nadie.

Saludos.

domingo, 22 de marzo de 2009

Ruta motera a Calahorra

Calahorra, situada en plena comarca vinícola de La Rioja, fue importante ciudad romana, Calagurris Nassica Iulia, con Casa de Moneda, que mantuvo hasta la Edad Media. Sobre el año 714 las tropas árabes, al mando del emir Muza Ibn-Nusayr, ocupan la Waled Assiqia (tierra de las acequias), a la que pertenecia Calahorra, junto con la mayor parte de la baja Rioja. Más adelante, como toda La Rioja, fue tierra codiciada por los reinos fronterizos de Castilla, Navarra y Aragón. El Rey Garcia III de Najera la recupera de los árabes, incorporándola al Reino de Navarra en 1.045; y poco después, con la decisiva intervención de Rodrigo Diaz de Vivar, el Cid Campeador, y sus leales caballeros, es incorporada definitivamente al Reino de Castilla, bajo el reinado de Alfonso VI. Corría el año de gracia de 1.076.

Paradojas del destino: 933 años después, otros dos caballeros modernos, ”Casi” (haced click) y yo, provistos de nuestros caballos de hierro, decidimos acudir a dicha ciudad. Me llama el jueves por la tarde y me propone la idea; no lo dudo ni un instante. Los que seguis mi blog ya lo conoceis: a él no le gustan las rutas "largas", sino "las muy largas". Salimos el Viernes, dia 20 de Marzo, a las 9 de la mañana. Nuestra ruta es clara: vamos hasta La Carolina, y allí cogemos la Autovia del Sur, que nos llevará al Norte. El viaje en moto resulta maravilloso; tiempo soleado, buena temperatura, y ganas de hacer kilómetros. Nuestra primera parada la hacemos en tierras manchegas, concretamente en Puerto Lápice (225 km. de aquí), donde tomamos una breve colación, repostamos combustible, y descansamos un poco. Algo reconfortados, seguimos hacia el Norte, y nos detenemos en Aranjuez, muy cerquita ya de Madrid, donde nos tomamos un café solo y volvemos a repostar. Seguimos adelante, bordeamos Madrid, por la R4, y nos incorporamos a la Autovia de Aragón, ahora llamada Autovia del Nordeste, siguiendo directos hasta Medinaceli, a mitad de camino entre Madrid y Zaragoza, donde volvemos a detenernos. La parada es algo más larga, pues el cansancio empieza a hacer acto de presencia. No obstante, aandonamos la autovia y tomamos la dirección de Almazán, en tierras sorianas, donde almorzamos. Desde allí, a Gomara; luego Agreda, en esa zona es fácil ver ciervos atravesando la carretera, pero no tuvimos suerte, no nos topamos con ninguno; Citrueñigo, Rincón de Soto, y finalmente, nuestro destino final: Calahorra, donde llegamos a las seis de la tarde. Nos dirigimos directamente al Hotel Zenit Calahorra, donde ya habiamos reservado dos habitaciones el dia anterior. Nos hallamos a 696 km. de nuestro pueblo.

Tras una breve ducha y cambio de ropa, salimos a dar un paseo; nos recoge en vehiculo Juan José, hermano de Casi, que vive en Arnedo. Pasamos con el vehiculo por la Catedral, que según la tradición surge del martirio de los legionarios romanos Emeterio y Celedonio decapitados, según la leyenda, hacia el año 300 de nuestra era; esta situada a extramuros de la ciudad, en su parte baja y a orillas del río Cidacos. Pero está cerrada por la hora. Nos dirigimos a su casa, donde cenamos; después vamos a Azagra, donde visitamos a su suegra y a otros familiares, todos ellos de nuestro mismo pueblo que viven allí. Tras tomar un breve refrigerio, nos devuelven al Hotel, donde llegamos sobre las once de la noche. Casi y yo nos tomamos un ron con limon, y nos dirigimos a dormir.

Al dia siguiente, ayer sábado, nos levantamos temprano y emprendemos el viaje de regreso; pero por sugerencia mia, nos desviamos más al este, tomando la Autovia de Logroño, que nos conduce directamente a las estribaciones de Zaragoza, y allí, tomamos la Autovia de Aragon, emprendiendo el regreso; pero esta vez cogemos la A2, bordeando Madrid por la M-40, y llegamos de nuevo hasta Puerto Lapice, donde almorzamos. Después, me doy un corto paseo por los alrededores del restaurante; la luz de la tarde, mi preferida, es preciosa; y como siempre que paso por La Mancha, vuelvo a acordarme de D. Quijote, y en mi imaginación parece que lo estoy viendo, bordeando aquel Cerro, encantado en la jaula tirada por bueyes, camino de su pueblo, donde lo llevaba la astucia del cura y del barbero. Son las 14,30 horas. Salimos de allí y recorremos los ultimos 215 km. que nos separan de nuestro pueblo, adonde llegamos sobre las 17,00 horas. En la vuelta hemos hecho 805 km, un poco mas que en la ida, por el rodeo de Zaragoza.

Todo un desafio para el espiritu y para el cuerpo; pero ha merecido la pena. Hoy a descansar y mañana a trabajar de nuevo.

Saludos.