"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

viernes, 19 de junio de 2009

Somewhere over the rainbow

Y ese dia, inexplicablemente, una ola de irrefrenable entusiasmo y de alegría se apoderó de todos.

Y todo cambió.

(Silenciad la musica del ipod para ver y escuchar bien el video).


Esta es la letra:

Cuando el mundo entero
Es una confusión irreparable
Y las gotas de lluvia
Caen por todas partes
El Cielo abre un sendero mágico ...
Cuando todas las nubes
Oscurecen el firmamento
Aparece el camino del arco iris
Para que lo encuentres
Conduciéndote desde tu ventana
Hacia un lugar detrás del sol
Unos pasos más allá de la lluvia ...

En algún lugar, sobre el arco iris
Muy en lo alto
Existe una tierra que soñé
Una vez en una canción de cuna.
En algún lugar, sobre el arco iris
Los cielos son azules
Y todos los sueños
Que te animas a soñar
Se hacen realidad.

Algún día desearé una estrella
Y despertaré
Donde las nubes están
Detrás mío
Donde las risas caen
Como gotas de limón
Por encima de las chimeneas
Allí es dónde me hallarás ...

En algún lugar, sobre el arco iris
Los cielos son azules
Y todos los sueños
Que te animas a soñar
Se hacen realidad.

Si los pajaritos felices vuelan
Más allá del arco iris
¿Por qué, oh, no puedo hacerlo yo?

Soñemos que esta bella utopia se convierte en realidad.

Saludos


miércoles, 17 de junio de 2009

La mente invariable

En aquella reunión observé el mismo panorama de siempre. Era muy difícil que hubiera entendimiento. Además, el tiempo ya había separado los ánimos y los afectos, algo así como la deriva de los continentes, que hizo que se alejasen unos de otros sin remedio, de suerte que todo intento de aproximación entre ellos era, francamente, imposible.

Llegué a casa con mi espíritu quebrantado y con el corazón hecho jirones. Pero también con mi conciencia enormemente tranquila.

Tras ello, tomé la decisión de desconectar de todo durante dos o tres dias. Pensar. Meditar.

Revisé mi sistema: siempre he huido de los fundamentalismos o extremismos, politicos, religiosos o de cualquier otro tipo. No ceso de dar gracias a Seneca y Cervantes (que en mi adolescencia, y aun hoy, considero como mis segundos padres adoptivos –literariamente hablando-) por haberme dotado de una mente abierta, huyendo de toda radicalización de actitudes.

Y ya lo creo que estos tres dias me han venido bien, pues he sacado muchas conclusiones.

Algunas personas piensan que nunca se equivocan y que estan en posesión de la verdad absoluta. Las llamaré mentes invariables. Y no se dan cuenta de lo errados que están, pues no quieren comprender que ningun conocimiento humano es infalible, sino que, “de tejas para abajo” –como decían los viejos- todo está sometido al posible error.

Claro está que ello no quiere decir que tengamos que ser siempre “del ultimo que llega”, ni tiene por qué restar ni un apice de firmeza a nuestros convencimientos. Todos hemos de tener muy claros nuestra ideología y modo de pensar, sin ir mas lejos yo creo muy firmemente en mis postulados y los defiendo a veces con pasión y vehemencia; pero siempre he dejado la puerta abierta a la posibilidad (por remota que fuera, pero posibilidad al fin y al cabo) de estar en un error, y he tenido agallas para reconocerlo, incluso públicamente, agradeciendo muy sinceramente a todo aquel que me demuestre que estoy en un error. Claro, ha de demostrármelo. Solo es un pequeño aporte de realismo, que nunca viene mal, en mi humilde opinión.

He repasado incluso algunos posts antiguos mios. Y he interiorizado como nunca su mensaje: no somos dioses; somos seres humanos. Pero hay algunas personas que se olvidan de ello, no se si consciente o inconscientemente, y quizás deberian de recordar que hasta los antiguos generales romanos victoriosos llevaban detrás el esclavo que les recordaba continuamente que “¡Hominem te esse memento!": "¡Mira tras de ti! Recuerda que solo eres un hombre!"

Indudablemente, considero que todo fundamentalismo o extremismo es pernicioso por su propia naturaleza, pues convierte –artificialmente- todo conocimiento humano (y obviamente falible, como todo lo humano) en infalible. Es decir, el fundamentalista piensa que está en posesión de la verdad absoluta, y se niega a si mismo la posibilidad de poder estar en un error, negándose igualmente la consoladora posibilidad de crecer en sabiduría aprendiendo de sus errores, con lo cual con el tiempo se idiotiza lenta e irremediablemente. Obviamente, también acaba siendo intolerante y despreciando a los demás. Y lo que es peor: con el tiempo esta actitud puede provocar daños cerebrales o mentales irreversibles y de una amplia gama además, y algunas veces muy difíciles de detectar como por ejemplo, que terminarán no siendo conscientes de sus evidentísimos fallos. A fuerza de creerse perfectos, llegara un dia en el que pensarán que realmente lo son. Y pensando asi, no dudarán en hacer daño a los demás, incluso a gente querida. Estos dias lo he comprobado de primerísima mano. Y ese descubrimiento de lo que yo ya intuia o sospechaba, junto con su actitud hacia los demás, me ha hecho muchisimo daño. Inicialmente sentí dolor y mucho malestar; más adelante, pena y conmiseración.

Por ello, y teniendo muy cerca el ejemplo, siempre he huido –y ahora huiré aún más- del fanatismo o fundamentalismo sobre cualquier tema. Me he definido, humildemente, como un buscador de la verdad. Bien. Esa tarde aprendí a seguir haciendolo. No en vano soy “un hijo de la duda”, agnóstico y escéptico. Los fanáticos pocas dudas tienen, por no decir ninguna, y dicen tener la verdad. Yo estoy lleno de dudas, y no tengo la verdad, sino que la busco.

Pero es curioso, pues esa duda, que otras veces me había ocasionado incertidumbre y algo de desasosiego, la otra tarde me proporcionó muchísima paz. Relativicé mucho las cosas: me vino muy bien. No se como explicarlo. Y decidí no pensar, sino dejarme llevar. Fijaros que reacción: recordé que en algún sitio tenia guardada una receta de Gazpacho Andaluz, y como me viniera gana de hacerlo, a la hora de la “ligá” (aperitivo, en castellano jiennense), disfruté como un cosaco con esa simple sencillez, elaborando ese gazpacho, y dándole su punto de sal, vinagre y aceite, mientras me tomaba una cerveza y unos aperitivos. Lo cierto es que me salió...riquisimo.

Me sentí a gusto. Y también feliz, al tener con quien compartir todo esto, aparte de los míos: con vosotros, mis queridos y queridas amigos y amigas, a quienes de todo corazón os doy las gracias. Me llevé vuestro cariño conmigo, y cuando vuelvo me encuentro con más aún, porque llego aquí y contabilizo más de cuarenta comentarios de animo, de apoyo, y de cariño. Si los dioses existen…¡que los dioses os bendigan a todos, me habeis emocionado muy profundamente!

Y os pido un último favor: no dejeis que me convierta en una mente invariable o intolerante. Cuando me equivoque en algo, o simplemente, cuando no estéis de acuerdo en algo conmigo, por favor, decídmelo, ¿ok? No me dejeis a solas con el error por compañero, siempre será un placer reconocer el error y aislarlo; o si no es un error, al menos discutir amigablemente con todos, aunque sobre alguna cuestión podamos tener puntos de vista distintos.

¿Que es la vida, sino un continuo pulimiento de nuestros propios errores? "Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo" (Confucio). Por eso no quisiera ser un viejo fundamentalista e intolerante, solo y amargado, sino un viejo de mente abierta, simpático, quizás algo picarón, pero abierto de caracter, dialogador y por supuesto tolerante y respetuoso con cualquier forma de pensar.

Gracias de nuevo. Cornelivs os quiere a todos y a todas, ya lo creo que si.

¡Estoy encantado de estar de vuelta…!

Saludos.

lunes, 15 de junio de 2009

Una breve parada.

A veces, cuando menos te lo esperas, la vida te sorprende, te da una broma y hasta una bofetada, pues se quita la careta y te ofrece su verdadero y terrible rostro.

C´est la vie...!

Queridos amigos y amigas, debido a una serie de acontecimientos y circunstancias personales, me veo obligado a ausentarme unos dias -muy poquitos-, de la blogosfera. Me disculparéis, ¿ok?

Necesito pensar, meditar y encajar las cosas. No, no me voy de viaje a ningun lado, de modo que no os preocupeis, volveré muy prontito.

Eso si: estos poquitos dias... me apoyare en mi mujer e hijos, quizás algún ratito en "Linda", pero por supuesto: me llevo vuestro cariño conmigo. Os echaré terriblemente de menos.

Cornelivs os quiere...!

Hasta muy prontito. Un fuerte abrazo para todos.

domingo, 14 de junio de 2009

El gran Karfó.

Siempre llegaba al Circo agotado, jadeante y corriendo, sobre las 20,45 horas, embozado en aquella capa oscura y con aquellas barbas rubias y gafas de sol, a fin de ocultar su identidad. Se sentaba en el sillón de su camerino y se maquillaba. Nariz roja de cera, peluca rubia, grandes ojos blancos, pantalones bombachos y esos zapatos enormes, y se convertía en El Gran Karfó, la delicia de todos los niños de aquella época, la gran estrella del “Circo Júpiter”.

-Señoras y Señores, con todos ustedes, ¡el gran Karfó…!

Y el Circo se venía abajo. Pero el jamás se fijó en el aplauso: ponía especial atención en los niños y niñas; los miraba a los ojos y él disfrutaba con esa mirada inocente y esperanzada, limpia, blanca, inmaculada, que escondía un corazón puro y sano, no contaminado aún por este triste mundo.

Su espectáculo era realmente bueno, de calidad, y obedecía a un guión inteligentemente diseñado, pensando, eso si, en la mente de un niño. Por eso triunfó entre los mas pequeños. Un humor sano, ingenioso, inteligente y sobre todo, muy espontáneo, hacia que los niños, literalmente, se partieran de risa, porque ellos, siempre inteligentes, se apegan a lo bueno, a lo puro, a lo que no es falso. Y por si fuera poco el Gran Karfó tenia una risa muy simpática, espesa y sumamente contagiosa que, nada más oírla, movía a risa al espectador, incluso a los mayores.

En un determinado momento el gran Karfó se mezclaba con el publico, y mientras contaba los chistes y hacia su función, cogía a los mas pequeños en brazos, dándoles un beso y caramelos, y diversas golosinas. Era muy tierno y dulce con ellos, se adivinaba a leguas que aquello era autentico. Todos adoraban al Gran Karfó,
el cual parecía ver a los mismos dioses cuando veia la risa de un niño. Su corazón se expansionaba, era feliz, creía tocar el paraíso con los dedos; su vida eran los niños, la felicidad de éstos era la suya. Decia que para eso había venido a este mundo, a dar y repartir risa y felicidad, y que la sonrisa de un niño es lo más bello del universo.

Pero la identidad real del Gran Karfó era un misterio. Nadie sabia quien era la persona que le daba vida.

El Gran Karfó era conocido por su amor por los niños. La prensa, a grandes titulares, reseñó el dia en que fue recibido por el Presidente. Acudió vestido y maquillado como payaso. A la pregunta de si necesitaba algo, y por qué ocultaba su identidad, el gran payaso le contestó: “Nada, estoy bien. Me oculto porque no quiero premios. Solo quiero hacer feliz a los niños. Mientras más conozco al mundo, más me gusta estar con ellos”.

Terminaba la función. Tras los aplausos y la bajada del telón, el Circo se quedaba en silencio, y la oscuridad todo lo rodeaba. Despues el Gran Karfó se dirigía a su camerino, donde el personal del Circo le tenía preparada su cena, café y el periódico del dia. Muy lentamente, como si le costara un trabajo enorme, el gran Karfó se quitaba su maquillaje, su peluca y su nariz roja de cera.

Era hora de volver a la realidad y a la tristeza del anodino egoísmo cotidiano. Y todas las noches, muy tarde ya, se oia un llanto, muy tenue, que siempre provenia del camerino del Gran Karfó.

¿Por qué lloraba el Gran Karfó? El era feliz en el único mundo sano y puro que conocía: el de los niños.

Ya de madrugada, se enfundaba de nuevo en su barba rubia y en sus gafas de sol, y se iba del Circo hacia un destino desconocido; hasta que un buen día dejó de ir al Circo.


Nadie supo que fue de él. Su desaparición fue catalogada como inexplicable; pero no dio tanto que hablar como la desaparición del famoso banquero, multimillonario, que la misma noche en que desapareció el Gran Karfó, fue hallado muerto en su vivienda, víctima de un ataque al corazón. Su testamento si que hizo correr ríos de tinta: dejaba todo su patrimonio (una auténtica fortuna), a los niños hambrientos de su pais, nombrando como albaceas encargados de cumplir su voluntad…a los gerentes del Circo Júpiter.

Nadie jamás supo comprender el por qué de tan extraña disposición, y jamas llego a saber que ese banquero...era el Gran Karfó.

Saludos.


P.D.) ESTA HISTORIA ES PURA FICCION, producto de mi imaginación. Que pena que cualquier parecido de esta historia con la realidad sea una mera coincidencia.