"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

sábado, 19 de diciembre de 2009

Aquella canción

Doce de la noche. Me desvelo. Llevaba horas con aquella sensación revoloteando dentro de mi, la conocía muy bien, pero no sabia ni la causa ni como expresarla.

Me visto y acudo a un pub cercano: Cronos, aunque la vuelta fué breve. Hacia siglos que no hacia aquello: pedir un vodka Absolut con naranja. Me siento en una mesa, completamente solo. La música es agradable y poco a poco consigo relajarme, a veces es solo cuestión de cambiar de ambiente.

Pero no desaparece esa sensación que revolotea por mi interior, sin embargo al oir aquella música lo comprendo todo: es el pasado que de vez en cuando aflora, golpea mi puerta, me llama, me silba, se me insinúa de nuevo.

Y cuando intento plasmar con palabras lo que siento, al escuchar de nuevo aquella canción en la megafonía, bajo la tenue luz de aquella lámpara, veo que alguien ya se me había adelantado. Solo eran sombras del pasado, de un tiempo que no regresará...

Saludos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Conversaciones

Los Jueves leemos el Quijote.

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Eneste capitulo XXVIII vemos a un D. Quijote muy humano, sin encantamientos ni malandrines que valgan. Ante tanto arcabuz, ballesta y piedra volante, nuestro hidalgo, muy sensatamente “puso pies en polvorosa y, sin acordarse de Sancho ni del peligro en que le dejaba, se apartó tanto cuanto le pareció que bastaba para estar seguro”.

Un Quijote nada loco, sino realista, que lucha por su vida: ahí no hay caballerías que valgan. Parece que quiero ver a Alonso Quijano clarearse por debajo de la armadura de D. Quijote.

Y según el titulo del capitulo, esto no lo cuenta Cervantes, sino Cide Hamete Benengeli. Yo creo que todo todo forma parte de un plan tejido por la maravillosa mente de Cervantes, el cual aparentemente parece ser un simple traductor de Benengeli, pero no es asi. Es Cervantes el autor de todo. Y usa a Benengeli como un ”alter ego”, según sea el enfoque que le da al héroe, y se esconde detrás del moro cuando le conviene o cree necesario: parece que si hay que ensalzarlo, sinceramente y con nobleza, habla uno, y si es con ironía, socarronería, o si se trata de resaltar su humanidad como persona, débil e imperfecto, al fin y al cabo, habla el otro. Pero siempre se ve la figura de D. Miguel detrás de todo.

D. Quijote es inteligente: ante la previsible recriminación de su cobardia por parte de Sancho, se anticipa claramente, y le recrimina a su escudero su poca reflexión y precipitación, por haber rebuznado a los del rebuzno, lo cual no es sino “mentar la soga en casa del ahorcado”. Sancho, obvio, se defiende echándole en cara a su amo su cobardía, pues lo habia dejado solo, ante lo cual D. Quijote argumenta brillantemente, echando mano de una nueva prudencia que jamás habia tenido, diciendo que: “…la valentía que no se funda sobre la basa de la prudencia se llama temeridad, y las hazañas del temerario más se atribuyen a la buena fortuna que a su ánimo. Y, así, yo confieso que me he retirado, pero no huido”.

Pero bueno, ¿en qué quedamos? ¿Es este mismo hidalgo es el que se enfrentó a los leones hace poquito, y se excusó con D. Diego de Miranda diciendo que mas valía que lo tuviesen por “temerario” que no por “cobarde”?

¿De modo que ahora, Alonso Quijano, ahora si que percibes claramente la realidad, y no antes? Ay, que me parece a mí que este D. Quijote es más sabio de lo que podría imaginarse, no hace más que sorprendernos. Reitero que en muchas ocasiones me da la impresión (o al menos lo siento así), que D. Quijote no está loco, no, para nada: controla las situaciones, piensa y habla magistralmente; conoce y palpa la realidad mejor de lo que parece. Por algo será: quien no lo conozca, que lo compre.

A continuación se apartan del camino y se retiran a una alameda, Sancho se queja porque le duele el varapalo y D. Quijote se divierte un poco de Sancho, contestándole con una -para mí- hiriente obviedad adobada con algo de socarronería (“te duele todo lo que te alcanzó el palo”, y si "mas te cogiera, mas te doliera" le dice). ¿Le está pasando factura por lo de Dulcinea? como si le dijera: "te lo tienes merecido, por mentiroso". Esa actitud desata la cólera de Sancho Panza, que quiere dejar a D. Quijote y abandonar su oficio de escudero. Y no es la primera vez, que le pregunten al bachiller Sanson Carrasco que se ofreció para dicho cargo ante la primera renuncia de Sancho.

Sancho esta hartísimo. “Harto mejor haría yo en volverme a mi casa y a mi mujer y a mis hijos, y sustentarla y criarlos con lo que Dios fue servido de darme, y no andarme tras vuesa merced por caminos sin camino y por sendas y carreras que no las tienen, bebiendo mal y comiendo peor…”

Lógico. Pero D. Quijote aguanta bien el envite, primero le echa en cara su impertinencia (“que a trueco de que a vos no os duela nada, tendré yo por gusto el enfado que me dan vuestras impertinencias”) y acto seguido le dice que si quiere irse que se vaya en buena hora y que se cobre con los dineros suyos que tiene.

Pero al ajustar la cuenta la codicia le puede de nuevo a Sancho, pretende que lleva con D. Quijote ¡veinte años!, qué barbaridad, cuando las andanzas de Sierra Morena apenas duraron tres meses.

Pero D. Quijote gana la batalla, por supuesto que si, y además por goleada.

Veamos. El caballero andante, en un párrafo absolutamente delicioso, recurre a una típica estrategia: (“¡Pero hombre! Ahora te vas, ahora que ya casi eras gobernador?”) Le pone la zanahoria delante a Sancho, como se hace con un caballo, y éste vuelve a moder el anzuelo. Y lo insulta con una frase completamente memorable:

“…a trueco de verme sin tan mal escudero, holgaréme de quedarme pobre y sin blanca.”

Vuelve a llamarlo (¡extraordinario!) “prevaricador de las ordenanzas escuderiles de la andante caballería”, ya antes lo habia llamado “prevaricador del buen lenguaje”, no lo olvidemos, y termina destrozándolo:

“Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida, que para mí tengo que antes llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia”.

Sancho quiere que se lo trague la tierra, le pide perdón, y suelta otro de sus refranes. Finalmente, D. Quijote remata brillantemente su faena:

Maravillárame yo, Sancho, si no mezclaras algún refrancico en tu coloquio. Ahora bien, yo te perdono, con que te enmiendes y con que no te muestres de aquí adelante tan amigo de tu interés, sino que procures ensanchar el corazón y te alientes y animes a esperar el cumplimiento de mis promesas, que, aunque se tarda, no se imposibilita.” Vuelve a ponerle delante la zanahoria.

Sancho, ya lo dijimos antes, muerde el anzuelo. No olvidemos que en la primera parte, Cervantes ya lo dijo de él: "maguer que tonto, era un poco codicioso el mancebo".

Maravillosos estos coloquios entre escudero y caballero, absolutamente geniales.

Saludos

jueves, 17 de diciembre de 2009

Dos pajaros...

...de un tiro. Si, Sabina y Serrat, Serrat y Sabina, dos de mis cantantes favoritos, cuyas canciones he tatareado y disfrutado desde que tengo uso de razón.

Esta mañana mientras desayunaba he oido en la radio una de estas canciones que se te quedan en el alma para siempre.

Os dejo el video de esa canción (como siempre, os pido que silenciéis la musica del blog para oirlo bien. Gracias).

Que lo disfrutéis.





Saludos.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El peregrino

A. Que si, que todos somos peregrinos que transitamos por esta tierra extraña. Es como un permanente sobrevivir a continuas adversidades en medio de una jungla que no conoce más ley que la del más fuerte. ¡Pero te digo que la vida es amable: merece la pena ser vivida!

B. Lo sé, y no me quejo: soy moderadamente feliz. Pero escúchame: ¿Te imaginas lo que sucedería si el nacimiento fuera una decisión libre, voluntaria y consciente? ¡Si! Supongamos por un momento que antes de venir aquí alguien nos diera la oportunidad de elegir y nos preguntase: Oye, fulanito/a, ¿Aceptas libremente ir a un planeta llamado Tierra a caminar por allí los próximos 70 ú 80 años? Es un medio estéticamente bello, pero también muy hostil. Para empezar, las tres cuartas partes de su población no tienen cubiertas sus necesidades básicas. Verás, en líneas muy generales te sucederá esto: suponiendo que nazcas, con suerte, en el mundo desarrollado, nacerás desnudo y completamente desvalido, te irás desnudo de allí, cuando estés viejo y quizás enfermo, y mientras tanto experimentarás en carne propia numerosísimos sucesos, unos pocos agradables, pero la mayoría serán menos agradables. Conocerás a gente absolutamente maravillosa; pero solo serán como islas en medio del mar, pues salvo estas honrosas excepciones, la mayoría se aprovechará –o al menos lo intentará- de tu buena fe, casi todos te valoraran por lo que tengas y no por lo que valgas; pocos te enseñarán a amar a los demás. Aprenderás a ser fuerte a base de dificultades y desencantos. Y lo peor de todo de ese mundo al que vas será su falta de generosidad.” ¿Verdad? Seria para pensárselo, porque indudablemente no es lo que esperábamos. Y que te quede claro: no me he inventado nada. La vida es así, como es, no como quisiéramos que fuera.

A. ¡Pero hombre, menudo panorama! No seas tan negativo que no es para tanto. Todo lo que has dicho hasta ahora solo son quejillas de ánimo mareado.

B. No soy negativo: soy realista. Digo lo que yo veo.

A. Es cierto que nadie te pidió permiso para engendrarte y traerte a este mundo pero piensa que al menos has llegado hasta aquí: eres un redivivo de esas dificultades. Te has hecho más fuerte, aquí estas, firme como una roca.

B. Por ley natural, tras un enfrentamiento o se sobrevive o se muere; y si hemos llegado hasta aquí es porque hemos sobrevivido. Nada has descubierto. Pero ¿no te parece que hemos pagado un altísimo precio?

A. ¡Si, pero la vida es estupenda! Además…¡hay gente que nos quiere! Tenemos familia e hijos, amigos, nos va bien el trabajo, vivimos con comodidades, mira lo bueno y amable que tiene la vida, lo que te ha dado: agradécele lo que tienes ahora. ¡Sabes lo que es el amor!

B. Lo sé, nunca he sido consciente de ser un ingrato, ¡no me estoy quejando! Solo intento llamar a las cosas por su nombre.

A. ¿Seguro? Huye de toda negatividad. Hay un amplio repertorio de pensamientos positivos, todos respetables por supuesto. El que no se consuela es porque no quiere.

B. Pero bueno, esto es increíble: ¿desde cuándo decir uno lo que ve es ser negativo? Trato de ser objetivo, que no es lo mismo.

A. Podia ser peor, podrías estar pasando hambre en Africa o estar enfermo, por ejemplo.

B. Por supuesto.

A. Y tenemos el consuelo de que no todo concluye aquí. Cuando aquí baje el telón…nos espera la vida eterna.

B. ¿Cómo? ¿Vida eterna? Ya sabes como pienso.

A. Pero hombre, que barbaridad: ¿Cómo se te ocurre ser agnóstico y escéptico? ¡Y por si fuera poco racionalista! ¿No te das cuenta que te privas a ti mismo de ese consuelo? ¡Oh tonto hereje! Si las religiones dicen que hay vida eterna... ¡es que hay vida eterna y punto!, Así que…¡a creérselo, aunque tengas que comprimir tus sesos! ¿No te das cuenta de que así serás más feliz? Total, de todos modos tienes que estar aquí, de modo que más vale estar ilusionado o al menos esperanzado. A nadie le viene mal un pensamiento acomodaticio de vez en cuando. Además, quiero que sepas una cosa: una vez que te vayas de aquí no vas a poder volver y denunciar a nadie por estafa. De modo que relájate y vete con tus dudas y con tu escepticismo a otra parte, y no amargues.

B. Hum…

A. Si, y además sé práctico: tómate un buen narcótico para tu espíritu inquieto, como ver la TV y distráete con un buen programa del corazón, de esos que ponen las curiosidades de los famosos; o vete al cine, o a comprar al Carrefour o al Corte Inglés, o a jugar al dominó al bar de la esquina; de lectura nada, porque estarás más solo que la una, al menos con muy poca gente, te sentirás raro y encima te dolerá la cabeza. Haz lo que hace todo el mundo, allí donde fueres, haz lo que vieres. No olvides tampoco ser superficial y no profundices demasiado; y sobre todo, ¡oh incauto! no pienses, repito ¡no pienses! Eso es malísimo, lejos de ti esa nefanda costumbre de pensar, se te cae el pelo y además es mala para la libido.

B. ¡Ah! Eres un irónico.

A. Bueno, es una opción como otra cualquiera, ¿no?

B. Por supuesto.

Saludos

martes, 15 de diciembre de 2009

Las primeras nieves. Sueños de Navidad.

"Llegan las primeras nieves. Ayer por la tarde estuvo nevando en mi pueblo, bajo un frio agresivo, tipico de invierno. Mi hijo pequeño sonrie con la alegria y la ilusión que la nieve, blanca y pura, produce en todo niño, era indescriptible su mirada cuando veia caer los copos.

Por el contrario, el padre siente la mordedura de la nostalgia, porque las nieves me anuncian la Navidad, bella y tierna navidad para unos, triste, hipócrita y malnacida navidad para otros.

Otro año me acordaré de los que ya no están conmigo, y que se llevaron parte de mi corazón. Otro año más tendré muy presente que millones de personas no tienen Navidad ninguna que celebrar. Otro año más soñaré con que el ser humano, que solo quiere amarse a si mismo, por fin se dedica a querer amar a sus semejantes, y a amarlos.

Quizás, soñador Cornelivs, volverás a imaginarte un mundo ideal en el que por fin esos millones de hermanos inocentes que mueren cada dia de hambre, de guerras y de sufrimientos interminables encuentran paz, amor, comida, y que una sonrisa ilumina por fin sus sufrientes rostros.

Pero te despertarás de nuevo de esos sueños,
como el que tuviste el año pasado (haced clik, os ruego que lo comprobéis: asi comenzó el sueño de nuestro Manifiesto por la Solidaridad) y comprobarás que todo sigue igual; te invadirá una sensación de asco y malestar indescriptibles, al volver a iluminarte el sol de esta triste, anodina, insolidaria e hipócrita realidad.

Navidad… época en la que estan de moda las bellas declaraciones de principios, esas bellas pero vacías pompas vanas que no hacen sino despertar la justa cólera de toda alma sensible y que te recuerda que está prohibido desfallecer, porque aún hay mucho trabajo que hacer..."

Justo en ese momento me interrumpe un amigo.

-Oye, Cornelivs, deja de escribir eso un ratito, anda, te invito a una copa de anis con unos churros, con este frio viene bien. Venga, ¡sientete vivo! No quiero tristezas.

-¡Pero... si nunca he tomado anis!

-Precisamente por eso ¡ya es hora de estrenarse!

La provindencial interrupción ha sido real. Y agradezco a mi amigo ese anís con churros. Me estaba poniendo bastante tristón.

Saludos.


lunes, 14 de diciembre de 2009

Loteria

El regalo llega me viene desde varios blogs como el de mis amigos Silvano Baztan, Alijodos, Gata Coqueta, Juan Carlos Lozano y otros.


Solo se puede colgar una vez.


Y según parece ser, ahora yo a mi vez, tengo tengo que regalarlo a otros cinco blogueros y estos ver las normas en el blog de Alas de Plomo en su post : Regalamos lotería de navidad


Ok, quisiera regalarlo a todos, pero como no es posible, ahi van los cinco blogs a los que hago el regalo:

Pedro Ojeda, Antonio Aguilera, Silvia (Reikijai), El Ente, Loose.

Suerte para todos.

Saludos

domingo, 13 de diciembre de 2009

Antes y ahora

Desde hace varios dias Matias, camarero del Bar Central, con quien casi todas las tardes me tomo mi rápido café solo después de mi gimnasia y antes de abrir mi Bufete me lo viene diciendo: “Tenias que poner en el blog una foto tuya actual y compararla con otra de antes”. Se refiere a mi nuevo aspecto. Yo no me doy cuenta obviamente, pues todos los dias me veo y no soy muy consciente de ello, y tampoco le he dado la mayor importancia, pero parece que desde fuera se aprecia más.

Bueno, pues siguiendo la sugerencia de Matias (amigo de dar gusto que es uno) aquí podeis comprobar el antes y ahora. Os aclaro que mido 1,83. La primera fotografia es de ANTES (21 de Junio pasado) y la segunda es de AHORA, concretamente de la semana pasada (4 de Diciembre). En la primera fotografia pesaba 107 kg. En la segunda peso 88 kg.

Causa: supresión total de azúcar y grasas en mi dieta, y moderado ejercicio fisico todos los dias, de una hora y cuarto aproximada. Empecé con 6 km. diarios, ahora he subido el ritmo y ando/corro mis 8 km. diarios en 70 minutos, a una hora muy prudente: entre las tres y las cuatro y cuarto de la tarde aproximadamente. Llego a casa, ducha, café en el Central y…¡a trabajar!

Y todo tiene una explicación mucho más sencilla de lo que parece: hay que tener a raya el mono del tabaco y el deporte ayuda a estar en forma y a combatirlo, aunque si os soy sincero ya apenas me acuerdo del cigarro. Si de paso consigues adelgazar, estupendo, miel sobre hojuelas. Téngase en cuenta que mi profesión es muy sedentaria, requere gran esfuerzo intelectual y nulo esfuerzo fisico, con lo cual esa hora ú hora y cuarto de deporte me viene, sencillamente, fenomenal.

Los efectos son muy beneficiosos: te relaja, te quita estress, recuperas fuerza y vitalidad, te sientes más sano y ligero, no te cansas, etc... ¡En todos los sentidos! Os lo recomiendo.

Y el caso es que nunca he hecho deporte: pero…¡mas vale tarde que nunca!

Saludos.