"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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sábado, 23 de agosto de 2008

Lágrimas

-Niño, sécate las lagrimas y no llores, que eso es de mujeres.
-¡Se fuerte, chico! ¿No te da vergüenza llorar para que piensen que eres una nena?
-¡Habráse visto! ¡Pero si está llorando!

Frases como éstas fueron un ingrediente común y habitual en la epoca de mi niñez. Incluso recuerdo un suceso real: en cierto entierro presencié a un padre regañandole a su hijo (conocido mio) que estaba llorando desconsoladamente porque habia perdido a su madre. A fuerza de tanto repetirlas, muchos niños de aquella epoca aprendimos (aunque a mí me costó una enormidad) a controlar nuestras emociones, y a no derramar lágrimas ¡habia que ser muy hombre!. Triste aprendizaje aquel. Ya se juntara el cielo con la tierra, o ya aconteciera la tragedia más horrible que uno pudiera imaginarse, habia que ser duro, pero duro de película, y mantenerse sereno y frio, o al menos aparentar que lo estabas. No dejaba de sorprenderme que a las mujeres y a los ancianos se les dejaba llorar, y se les mimaba y consolaba; pero a los hombres y a los niños no. ¿Por qué? Yo veia aquello como hipócrita y antinatural.

Cuando crecí y empecé a madurar un poquito (13-15 años) me rebelé contra esta arcaica filosofia y comencé a derribar poco a poco todos los muros que me impedian expresar mis sentimientos. Me alegré enormemente de ello, ya lo creo.

Pero me tropecé con un problema: a fuerza de tanto controlar el llanto, llega un momento en el que se te olvida como llorar. Es muy triste no tener el consuelo de poder llorar; un buen llanto desahoga el dolor, alivia las penas y refresca el alma; y aunque no te quite el problema, uno se siente mejor, más desahogado. “¡Coño, que es muy normal llorar!”, pensé un buen dia; pero me di cuenta de que no sabia hacerlo.

En mi corazón tengo muchas cicatrices que, algunas veces, sangran y duelen mucho, motivadas por acontecimientos de índole familiar (ya anticipé algo en Añoranzas II, -haced click-, y presencié muchas escenas que el niño que yo era entonces, maldita sea, jamás debió de presenciar) que dejan herida en el corazón y un recuerdo imborrable.
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Te casas, tienes tus hijos y eres feliz. Si, Cornelivs, todo eso está muy bien. Pero, ¿y los fantasmas de tu pasado anterior? ¿Los has superado ya, los has asumido? Pienso que si, y el tiempo es el mejor medico cirujano para estos casos. Pero lo que no puedo evitar es que algunas veces, sobre todo por la noche, con la oscuridad llegan los fantasmas del recuerdo, aunque intento ahuyentarlos; la herida se reabre, y sangra. Tengo ganas de llorar y no puedo. O mejor dicho, lloro, claro que lloro, pero lo hago por dentro, toda mi alma tiembla y siento como si todo el peso del universo cayera sobre mí.

Mis ojos se humedecen muy ligeramente, pero no saben derramar lagrimas de agua, solo derraman lagrimas secas. Me siento fatal.

Y aunque no es cuestión ahora de convertirse en una plañidera profesional, estoy aprendiendo a llorar de nuevo. A solas, cuando nadie me vea.

Saludos.

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viernes, 22 de agosto de 2008

La bofetada

Anteayer miércoles volví a ver a uno de mis mas queridos amigos. El vive en Sevilla y optó por la Medicina. Estamos en contacto regular por telefono, pues es una amistad que los dos hemos conservado a lo largo de los años, pero hacia más de un año que no nos veiamos y los dos teniamos ganas de estar juntos. Me llamó para decirme que estaba en Ubeda de visita, y (textualmente), “…que si queria refrescarme con un buen tonico a la hora de la ligá que pegara un salto para allá.”

No me lo pensé. Raudo y veloz cogí el vehiculo, y acudi a verlo. Nos fundimos los dos en un calido abrazo. Estuvimos juntos tomandonos unas tapas en Ubeda, junto con su mujer, y su hija. A la “ligá” (aperitivo en castellano de aquí) siguió una buena comida. De veras que pasé con ellos un rato extraordinario, nos contamos nuestras cosas, como le va, como me va, etc.

Es una de esas personas con las cuales, no solo te gusta estar, sino que, literalmente, disfrutas estando con ellos; su mujer es un autentico encanto, una belleza, y su hija, va camino de igualar (y quien sabe si superar) a su madre. Tengo muchisima confianza con ellos y son personas a las que quiero. He comido, cenado y dormido con ellos en su casa de Sevilla, en la cual me siento como en la mia propia.

Que rato más agradable. Alabados sean los Dioses que me depararon unos momentos de felicidad, compartiendo mesa y mantel con personas a las que quieres. E ineludiblemente, como siempre sucede, el y yo recordamos como nos conocimos.

Yo tenía 15 años, el también, y eramos muchachitos que estudiabamos 1º de B.U.P. (traduzco para los jóvenes, bacilller unificado polivalente, como se llamaba antiguamente) en el Colegio Sta. Maria de la Capilla de Jaén (HH. Maristas). Estuve allí hasta C.O.U.

El era un chico mucho mas alto que yo (hoy es una torre de 1,96, yo solo mido 1,83), y me sacaba más de una cabeza. Yo no lo conocia absolutamente de nada pero me caia mal. Bueno, mal no; me caia muy mal, yo diria que fatal; mi reacción fue muy curiosa y nunca jamás he llegado a entenderla: experimenté hacia él una especie de antipatia visceral completamente irracional e ilógica. El tiempo me demostró que, además, era absurda.

Estabamos en la misma clase pero no nos hablabamos nunca. Asi transcurrió el primer año, el a lo suyo, con sus circulo de amistades, y yo a lo mio con mis amigos. Pero cada vez que lo veia experimentaba esa antipatia visceral hacia él. Asi fue hasta que llegó el segundo año. En segundo de BUP.

Enero. Una mañana de mucho frio. No habia nadie, nada mas que nosotros dos estabamos en el patio. El sentado en la balaustrada fumandose un cigarrillo, abstraido. Yo tambien estaba fumando, y pasé por su lado, me quedé mirandolo fijamente, y él se acercó a mi en actitud desfiante. ¿Qué quieres?, me dijo en un tono hostil. Y no me lo pensé, estallé. Le propiné rapidamente una gran bofetada, creo que esta habrá sido una de las botetadas mas sonoras que se hayan escuchado en los patios de ese colegio. Y claro, después la pelea. Nos dimos todo lo que pudimos; pero como él era mucho mas alto y mas fuerte que yo, hubo un claro perdedor, que fui yo, pues me descoyuntó la muñeca y me puso el ojo izquierdo “a la virulé”. Aunque él tambien se llevó su buena ración.

Sin embargo, aquella noche dormí sumamente agusto. Y el caso es que nunca he sido muy "peleante", sino pacifico; esta, junto con otra pelea, en Sevilla, creo que han sido las dos unicas peleas que he mantenido en toda mi vida.

Y, cosas de la vida, al dia siguiente paseando yo por el patio con mi brazo en cabestrillo, me topé de nuevo con él, y, ¡oh milagro! comenzamos a hablar, creo que fue magico. Su actitud hacia mí habia cambiado totalmente, quizás porque apreciaba el valor de aquel renacuajo que era yo y que habia osado meterse con el fuerte de la clase. Por mi parte, mi actitud hacia él tambien habia cambiado: empecé a mirarlo de otra forma. Hablamos, pidiendonos mutuamente explicaciones, pero sobre todo él a mi: no era cuestión de que sin haberme dicho nada, asi, a las buenas, sin ton ni son, le diera la clase de bofetada que le dí. Me sinceré con el y le explique que siempre me habia caido mal, etc. Tambien él se sinceró conmigo, y me explicó que el sentimiento habia sido reciproco.

Empezamos a edificar los cimientos de una sólida amistad. De la sinceridad vino el aprecio mutuo, y del aprecio pasamos a la amistad. En COU eramos inseparables.

Después la vida nos separó, cada uno tomamos rumbos distintos; pero hemos mantenido el contacto durante todos estos años. Todas las navidades nos intercambiamos tarjetas de navidad, y cada vez que podemos aprovechamos la ocasión para vernos. Si paso por Sevilla, obviamente siempre paro en su casa. Y cuando él viene por aquí, lo mismo. ¡Quien me iba a decir que de todos los compañeros de colegio, solo con él iba a cuajar una hermosa amistad!

Es una persona fenomenal, noble y sincero sobre todo, con muy buen corazón, lo quiero muchisimo. Muchas veces le he dicho que aun me duele la bofetada tan injusta que le di, pues no habia motivo para tal cosa. Es una de las pocas cosas de las que me arrepentiré toda mi vida. Aunque él, sonriendo con sorna, me dice que se arrepiente mucho más aún de la soberana paliza que me propinó a continuación. Quizás me la tuviera merecida.

Saludos.
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jueves, 21 de agosto de 2008

Tragedia en Barajas.

A esta hora son ya 152 los fallecidos (entre los cuales habia niños) en el accidente aereo que un avión de Spanair ha sufrido en el Aeropuerto de Barajas.
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Hoy no puedo escribir. Siento mucho dolor por este trágico accidente. Mi corazón está llorando. Me gustaria estar en persona con las familias de las victimas, en el Pabellón del Ifema, para intentar consolarlas en la medida de lo posible, darles mi cariño y mi apoyo, o simplemente, para ayudar en lo que pudiera. Pero como no puedo hacerlo fisicamente, les mando, en espiritu, mi mensaje de apoyo y de paz, y los acompaño con mi silencio. Mi corazón está con ellos.
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En memoria de todas las victimas.
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Descansen en Paz.
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miércoles, 20 de agosto de 2008

De Easycure...hasta hoy.

Sin darme cuenta he alcanzado las 10.000 visitas a mi blog. En este tiempo he conocido a mucha gente: viejos amigos, desde Easycure, con quien empecé mi blog allá por el mes de Abril, hasta los últimos amigos que os habeis incorporado a esta vuestra casa, han pasado por mi blog muchas personas.
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Gracias a todos. Gracias por dedicarme diariamente algunos minutos de vuestro tiempo leyendo este humilde diario, y por vuestros comentarios; por vuestra paciencia conmigo y por animarme a seguir.

Saludos.


lunes, 18 de agosto de 2008

El dilema

Habia una vez un hombre al cual la vida trataba medianamente bien. Tenia su trabajo, era feliz con su familia, y, en fin, era una persona que no tenia motivo para quejarse. Todos los dias cogia su vehiculo para dirigirse a su centro de trabajo. Una mañana mientras conducía escuchó en la radio la noticia: un conductor suicida iba por la autopista por la cual él circulaba en dirección contraria, y se avisaba a los conductores a fin de que extremaran sus preocupaciones.

No le dio mas importancia al asunto y siguió conduciendo.

Durante el viaje comenzó a pensar un poquito y se dio cuenta de pronto de que ya no conocia el mundo en el que vivia.

A el le enseñaron a ser educado, y vivia en un mundo en el cual ser educado parecia ser un anacronismo o una falta de educación. Le enseñaron a ser puntual y se dio cuenta de que casi nadie lo era; a cumplir la palabra dada y se dio cuenta de que pocas personas lo hacian. También le ensañaron tener algunos valores eticos y morales, y sin embargo se dio cuenta de que cuando daba media vuelta lo trataban, en el mejor de los casos, de tonto o de idiota; y su asombro aumentó cuando se dio cuenta de que nadie movia un dedo ante tal estado de cosas. Siempre le habian dicho que habia que aplaudir la valia personal y la virtud; y sin embargo se dio cuenta de que casi todo el mundo alababa la picaresca de la habilidad o la destreza. Siempre habia pensado que vale mas el ser que el tener; y sin embargo en las conversaciones que sostenia con sus compañeros de trabajo observaba que nadie alababa a nadie por sus cualidades, sino por el numero de ceros que tenia su cuenta corriente.

Comprobaba diariamente que, en contra de lo que le habian enseñado, habia gente que alababa a los delincuentes de alto standing, esos que salen en los periodicos o en los programas de salsa rosa, y comprendió que no era lo mismo robar diez euros que diez millones de euros, hasta en el robo habia clases y niveles. Comprobó que el que asesinaba a diez personas era un delicuente y el que hacia lo propio con un millon era un heroe. Tambien se dio cuenta de que nadie daba un voto de confianza a nadie. Comenzó a pensar que el ser humano, que ha sido y es capaz de lo mas bello, y de crear las mas maravillosas obras cientificas, espirituales y de arte, y capaz de amar a los demas y de razonar, parecia que habia degenerado mucho.

Pensó muchas cosas durante su trayecto, todas de este mismo cariz; hasta que por fin se dio cuenta de que todos los vehiculos iban en dirección contraria a la suya. ¡El era el loco de la carretera!

¿O eran los demas?

De pronto se detuvo en el arcén y se planteó el dilema: O deberia de darse la vuelta, pues todos los vehiculos iban en dirección contraria, ó bien deberia de seguir su camino.

Saludos
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domingo, 17 de agosto de 2008

"Y no se por qué"

¿No os ha sucedido que habeis encontrado cosas muy interesantes cuando estabais buscando algo completamente distinto? Esta mañana, buscando una información sobre un eposodio histórico me he topado de pronto con la figura de nuestra conocida poeta Gloria Fuertes. Recuerdo que cuando era niño, me gustaba mucho esta mujer poeta, que los niños soliamos ver con frecuencia en televisión, con poesias para niños de nuestra edad. Era una persona dulce, amena, los niños le teniamos mucho cariño. Ya falleció, pero su obra es inmensa, y no solo para niños, sino para todos.
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Admiro a los poetas, a todos, pues la poesia es un don que los Hados y las Musas reparten a quien quieren. He dejado aparcada la historia por un momento, y me he dado un recorrido por el repertorio de poesia de Gloria Fuertes, y me he encontrado con estas dos poesias que me han encantado:
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Pienso mesa y digo silla,
Compro pan y me lo dejo,
Lo que aprendo se me olvida,
Lo que pasa es que te quiero.
La trilla lo dice todo;
Y el mendigo en el alero,
El pez vuela por la sala
El toro sopla en el ruedo.
Entre Santander y Asturias
Pasa un río, pasa un ciervo,
Pasa un rebaño de santas,
Pasa un peso.
Entre mi sangre y el llanto
Hay un puente muy pequeño,
Y por él no pasa nada,
Lo que pasa es que te quiero.
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O esta otra, cuyo titulo da nombre al post de hoy:
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Estoy triste... y no sé por qué;
he bebido amor,
y aún tengo sed.
Estoy sola... y no sé por qué
quisiera saberlo,
mas no lo diré...
Estoy sola y no sé por qué,
quisiera besar,
y no sé a quién.
Estoy enamorada... y no sé de qué.
Quisiera saberlo...
y no puede ser.
Estoy triste y sola...y no sé por qué.
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Finalmente me quedo con otra, que parece que Gloria Fuertes hizo pensado en si misma:
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A esta isla que soy, si alguien llega
que se encuentre con algo es mi deseo:
manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo.
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Dedicado a su memoria.
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Saludos.
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