"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

sábado, 29 de mayo de 2010

Flor de olivo

Ocho de la mañana. Los mios aún estan durmiendo. Me levanto en este sabado tranquilo, con un cielo completamente despejado y profundamente azul, y doy un corto paseo a las afueras de Jódar.

Lo veo: un manto amarillo se ve a lo lejos, cubriendo la superficie verde formada por el mar de olivos. El paisaje es precioso: millones y millones de olivos están en proceso de plena floración, y el polen del olivo, de color amarillo fuerte, flota en la atmósfera.

Esas flores luego se convertirán en aceitunas, y éstas en el oro verde de Andalucia: nuestro aceite. No olvidemos que mi provincia, Jaén, es la primera productora del mundo de aceite de oliva.

Paz, sosiego, relajación: en medio de la inmensidad me he sentido bien. Como un niño en el regazo de su madre.

¡Como me gustaría que vieseis esto...!

Saludos.

viernes, 28 de mayo de 2010

¡Este gobierno se acaba...!

Los jueves, Quijote.

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

En este capitulo 51, El Dr. Pedro Recio sigue haciendo pasar hambre a Sancho, es obvio que los duques-verdugos lo van a hacer sufrir hasta el final. Sancho maldice su gobierno, yo creo que ya está completamente harto de pasar necesidad. Cervantes nos lo dice muy claro: “Con esta sofistería padecía hambre Sancho, y tal, que en su secreto maldecía el gobierno, y aun a quien se le había dado”.

Pero no por ello abandona Sancho su talento natural, el dilema del puente -que le plantean- es solucinado muy satisfactoriamente, porque se acuerda en el mejor momento del consejo que le dio D. Quijote: Que en caso de duda, se atuviera a la misericordia, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo. Es curioso, pero esa frase se me quedó tan grabada que en algun alegato en alguno de mis juicios -sobre todo penales- la he usado, os lo juro, dado que es un claro antecedente de la presunción de inocencia y del principio "in dubio pro reo", y del principio general del derecho segun el cual siempre es preferible absolver a un culpable que condenar a un inocente. Me llamó mucho la atención que en aquella epoca de terrible Inquisición, de quema de herejes y de brujas en las plazas publicas, hubiera quien ya anticipara nuestro magnifico logro constitucional: la presunción de inocencia. Ello demuestra, una vez mas, la inteligencia y el talento de nuestro buen hidalgo manchego y el animo compasivo y misericordioso de nuestro universal escritor.

El cerco contra Sancho se va cercando: vemos que esto se acaba, parece que tenian pensado rematarle del cargo de gobernador aquella misma noche.

Por otro lado, la lactura de las cartas que se cruzan escudero y caballero se me antoja, sencillamente, deliciosa. Ambas son extraordinarias.

En la carta de Sancho a D. Quijote se ve que el gobernador es y será siempre fiel a D. Quijote, se queja de que pasa hambre, dice que apenas tiene tiempo para nada…en fin, una carta que no revela que Sancho sospeche nada. Eso si: por mucha hambre que pase, tenia tantas ganas de gobernar que le pide a D. Quijote que no se enoje con los duques, no sea que tal enojo vaya a redundar en su perjuicio. El interés, al fin y al cabo.

Pero si me dais a elegir, prefiero la carta que D. Quijote envia a Sancho. D. Quijote es muy consciente de que Sancho es su escudero, y es sincero con el, sabe que es hombre de pueblo y no renuncia a seguir adoctrinándolo, es maravilloso el inicio: cuando esperaba oír nuevas de tus descuidos e impertinencias, Sancho amigo, las oí de tus discreciones, de que di por ello gracias particulares al cielo, el cual del estiércol sabe levantar los pobres, y de los tontos hacer discretos…vístete bien, que un palo compuesto no parece palo...”

Pero atención, creo adivinar que la duda sigue rondando el ánimo de Alonso Quijano: es como si D. Quijote no las tuviera todas consigo, o no terminara de creerse del todo el éxito de Sancho como gobernador, pues el lapidario final de la carta me lo da a entender:

“Y a Dios, el cual te guarde de que ninguno te tenga lástima”.

En fin, nada es eterno, y Cervantes, sin misericordia, nos lo relata de modo inexorable:

“Juntándose los burladores de Sancho, dieron orden entre sí cómo despacharle del gobierno”.

Señoras y señores, el gobierno de la insula se acaba.

Saludos

jueves, 27 de mayo de 2010

Aprendiendo

Verás, no me pasa nada, pero parece que me ves algo distinto, como más tranquilo, o mas raro y eso te extraña. Vamos a ver si me se explicar.

Si te digo que nadie escarmenta por cabeza ajena, nada nuevo te estoy diciendo: es algo más que sabido. Yo creo que con los años vas aprendiendo que es muy distinto el saber algo, que el actuar conforme a lo sabido.

Si. Toda la vida buscas las claves para ser feliz, el vivir el dia a dia, el disfrutar de cada pequeño momento… En tu juventud leias a los grandes filosofos de Roma y a los grandes escritores, buscabas la ataraxia de los estoicos; devorabas con fruición libros y mas libros sobre relax y meditación. Pero no comprendías que a veces hay una pequeña-gran distancia entre el saber lo que hay que hacer y el ponerlo efectivamente en práctica. Es como si cada espíritu tuviera que atravesar su propio camino, o lo que es igual, discurrir por su propia experiencia.

Porque saber las cosas o el conocer cuales son las mejores cosas, no te convierte automáticamente en sabio, escarmentado o experimentado, llamalo como quieras. Para llegar a esto último tienes que pasar ese conocimiento por el tamiz de tu propia experiencia personal. Y cada uno tiene su propia experiencia. En mi caso, los años y el ejemplo de los buenos viejos han sido mi mejor escuela. Quizás por eso les tengo cada vez más cariño.

Llega un momento en el que abandonas la creencia en la idea ajena y lo sustituyes por la convicción personal de la idea propia. No porque te hayan dicho que es lo mejor para ti, sino porque tu mismo te has dado cuenta de que es lo mejor. Eso es una de las cosas buenas (yo diria que óptimas) que tiene la mediana edad. Paulatinamente vas aprendiendo a aceptar la realidad de las cosas y, sin renunciar a tu lucha por intentar cambiar el mundo –o almenos mejorarlo en la medida de tus posibilidades-, la aceptación pacifica y tranquila de esa realidad te lleva a aprender a relajarte. Va disminuyendo la adrenalina, como me decia un amigo el otro dia. Te vas haciendo más tolerante, mas abierto a aceptar tus errores y a los planteamientos de los demás. Y comprendes, obvio, la inutilidad de quejarte y el aprender a afrontar las cosas con ánimo positivo. Es como si de joven intentaras cambiar las cosas y, como con el tiempo ves que no es posible, aprendes a cambiar tu actitud ante estas cosas.

Un nuevo panorama se te abre. Y eso es bueno. Pero esto, con ser un pequeño descubrimiento, es un pequeño-gran descubrimiento que cada uno ha de hacer. A unos le llega en un momento, como a mi, ahora; y a otros le llega en otro.

Saludos.

martes, 25 de mayo de 2010

Un delicioso café

Tras mi ratito de footing y la posterior ducha, sobre las cuatro o cuatro y pico marcho al pub “menta/limon” para tomarme mi café solo, antes de abrir el Despacho.

En la megafonia, suena una vieja canción de Nina Simone, My babe just cares for me, de la que hoy os traigo el video.

Este tema, que me ha traido placenteros y agradables recuerdos, fue todo un éxito en la Inglaterra de los 80 (aunque Nina Simone lo grabó mucho antes, concretamente en 1.958), de hecho se usó como banda sonora de un famoso anuncio del perfume Channel num. 5.

Buen ambiente, clima fresquito para combatir el calor que ya está haciendo, y un cafe oloroso y delicioso que me ha sentado de maravilla, de hecho he repetido.

Este es el video de la canción, que deseo compartir con todos vosotros. Segurisimo que lo conocéis. Que lo disfrutéis. Y es que la buena musica...nunca pasa de moda. (Silenciad el ipold de la musica del blog para oir bien el video).




Saludos.

lunes, 24 de mayo de 2010

Lo dijo él.

Estoy emocionado porque ha vuelto a suceder. Buscando en la red datos para otra entrada (sobre un tema completamente ajeno al que os voy a relatar), me he encontrado con esta auténtica joya literaria cuya existencia yo ignoraba. Este descubrimiento me ha proporcionado un inmenso placer. Se me han puesto los ojos como braseros cuando he comprobado la obra y su autor. ¡Que gusto! Este verano sera objeto de un concienzudo analisis por mi parte.

¿Jugamos? Bien, si os parece, leed estos parrafitos que he entresacado, y al final os indico obra, autor y fecha. ¿De acuerdo? Lo unico que os puedo decir es que es muy antiguo. Espero que os guste. Vamos para allá.

"Al despuntar la aurora, hazte estas consideraciones previas: me encontraré con un indiscreto, un ingrato, un insolente, un mentiroso, un envidioso, un insociable. Todo eso les acontece por ignorancia de los bienes y de los males. Pero yo, que he observado que la naturaleza del bien es lo bello, y que la del mal es lo vergonzoso, y que la naturaleza del pecador mismo es pariente de la mía, porque participa, no de la misma sangre o de la misma semilla, sino de la inteligencia y de una porción de la divinidad, no puedo recibir daño de ninguno de ellos, pues ninguno me cubrirá de vergüenza; ni puedo enfadarme con mi pariente ni odiarle. Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza. Y es actuar como adversario el hecho de manifestar indignación y repulsa.

Esto es todo lo que soy: un poco de carne, un breve hálito vital, y el guía interior. ¡Deja los libros! No te dejes distraer más; no te está permitido. Sino que, en la idea de que eres ya un moribundo, desprecia la carne: sangre y polvo, huesecillos, fino tejido de nervios, de diminutas venas y arterias. Mira también en qué consiste el hálito vital: viento, y no siempre el mismo, pues en todo momento se vomita y de nuevo se succiona. En tercer lugar, pues, te queda el guía interior. Reflexiona así: eres viejo; no consientas por más tiempo que éste sea esclavo, ni que siga aún zarandeado como marioneta por instintos egoístas, ni que se enoje todavía con el destino presente o recele del futuro.

Aunque debieras vivir tres mil años y otras tantas veces diez mil, no obstante recuerda que nadie pierde otra vida que la que vive, ni vive otra que la que pierde. En consecuencia, lo más largo y lo más corto confluyen en un mismo punto. El presente, en efecto, es igual para todos, lo que se pierde es también igual, y lo que se separa es, evidentemente, un simple instante. Luego ni el pasado ni el futuro se podría perder, porque lo que no se tiene, ¿cómo nos lo podría arrebatar alguien? Ten siempre presente, por tanto, esas dos cosas: una, que todo, desde siempre, se presenta de forma igual y describe los mismos círculos, y nada importa que se contemple lo mismo durante cien años, doscientos o un tiempo indefinido; la otra, que el que ha vivido más tiempo y el que morirá más prematuramente, sufren idéntica pérdida. Porque sólo se nos puede privar del presente, puesto que éste sólo posees, y lo que uno no posee, no lo puede perder.

Venera la facultad intelectiva. En ella radica todo, para que no se halle jamás en tu guía interior una opinión inconsecuente con la naturaleza y con la disposición del ser racional. Esta, en efecto, garantiza la ausencia de precipitación, la familiaridad con los hombres y la conformidad con los dioses.

Desecha, pues, todo lo demás y conserva sólo unos pocos preceptos. Y además recuerda que cada uno vive exclusivamente el presente, el instante fugaz. Lo restante, o se ha vivido o es incierto; insignificante es, por tanto, la vida de cada uno, e insignificante también el rinconcillo de la tierra donde vive. Pequeña es asimismo la fama póstuma, incluso la más prolongada, y ésta se da a través de una sucesión de hombrecillos que muy pronto morirán, que ni siquiera se conocen a sí mismos, ni tampoco al que murió tiempo ha..."

"Meditaciones"
Marco Aurelio, 26 de abril de 121 – 17 de marzo de 180.
Emperador de Roma.

Saludos.

domingo, 23 de mayo de 2010

Belleza insinuante

Siempre me ha gustado intentar adivinar las cosas, y me ha motivado más la insinuación que lo explícito. Con lo que solo se insinúa puedes imaginar e intentar adivinar que se esconde detrás, para mi es como un juego con un delicioso sabor dulce. Por el contrario, con lo explicito ya lo tienes todo hecho.

La elegancia y lo sexi que se insinua es para mi un dulce misterio que me atrapa, que me fascina, que me envuelve como una suave brisa, me gusta dejarme llevar por esos momentos, y gustar del aroma de la belleza insinuante despacio, recreándome, como si se tratara de una buena copa de licor que hay que beber despacito...

Por el contrario, lo explicito, a veces, rompe el encanto de ese momento.

Y es que la imaginación es un auténtico tesoro que no siempre sabemos valorar.

Saludos.