"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
. . .

sábado, 28 de noviembre de 2009

Singularidad

Los poderosos mueven bien sus hilos. Y este mundo globalizado se ha convertido en una aldea global.

¿Supone ello que nos dirigimos hacia un posible e inevitable fin de la preciosa
singularidad de cada individuo, que pasará a diluirse en la masa común, como un nuevo organismo colectivo?

Caligula ya deseó que los miles de personas que le gritaban tuvieran una sola garganta, para poder cercenarla de un solo tajo.

Siglos después, este sueño ha sido compartido por muchos políticos:
la singularidad de cada individuo les molesta, es un obstáculo para sus planes. Frio me da solo pensarlo.

Y mientras, el inconsciente colectivo -quizás involuntariamente- no se da cuenta de que está siguiendole el juego a esos poderosos viviendo y disfrutando en la mansión del hedonismo (¡pan y circo!) sin meditar demasiado, no sea que le duela la cabeza ó se le estropee el peinado.

Saludos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Rebuznos, titiriteros y monos

Para el grupo de lectura del Quijote en La Acequia.

Es indudable que nuestro D. Quijote es muy curioso, vemos en este capitulo 25 que estaba deseando llegar a la venta para que el hombre de las armas le contara las prometidas maravillas. El hombre le responde con mucha amabilidad y educación (“déjeme vuestra merced, señor bueno, acabar de dar recado a mi bestia “), quizás pensase que D. Quijote era un alto personaje, o acaso no sabia como tratarlo, de modo que vemos a D. Quijote ayudarlo con toda la humildad del mundo. Muy prudente y humilde D. Quijote. ¡Lo que hace la curiosidad por que le cuenten a uno las cosas!

A continuación el hombre cuenta la historia: la graciosa y simpática historia del rebuzno. He investigado si es original de Cervantes o si ya había algún antecedente, pero no he encontrado nada, como no sea la escueta referencia a los rebuznos que leí hace años en “El Coloquio de los perros”. Cervantes allí dice que está bien que rebuznen los picaros o los truhanes, pero “…no lo quiera hacer el hombre principal, a quien ninguna habilidad destas le puede dar crédito ni nombre honroso”.

Opino que D. Miguel quiere hacernos reír, y lo consigue, al menos conmigo. La historia cuenta la aventura de dos regidores (miembros del Ayuntamiento) que buscan en el bosque el asno que uno de ellos ha perdido, y ambos se dedican a rebuznar tratando de llamar la atención del rucio perdido. Me parece que ninguno debía de poseer muchas luces; primero porque se dedican a hacer el idiota en el bosque, no se les ocurre mejor idea que ponerse a rebuznar para llamar la atención de un asno perdido, y en segundo lugar porque, si bien es cierto que inicialmente les da vergüenza rebuznar tan bien (ninguno quiere reconocer su habilidad en esa materia), luego son tan ingenuos o tan incautos, o tienen tan poco seso que cuando llegan al pueblo…¡se dedican a contárselo a todo el mundo!, aventurándose y exponiéndose así a ser objeto de burla y escarnio por todos. Cosa que finalmente sucede. Lo que es la vida.

Salvando las distancias, los escenarios y las épocas, estos dos regidores que saben rebuznar tan bien me recuerdan a la película “Dos tontos muy tontos”. Y encima Cervantes lo describe con tal lujo de detalles y de forma tan graciosa que tendría que ser de piedra quien no se ría (o al menos sonría) leyendo este delicioso pasaje: “…que por el Dios que me crió que podéis dar dos rebuznos de ventaja al mayor y más perito rebuznador del mundo: porque el sonido que tenéis es alto; lo sostenido de la voz, a su tiempo y compás; los dejos, muchos y apresurados; y, en resolución, yo me doy por vencido y os rindo la palma y doy la bandera desta rara habilidad”. Lo dicho: para troncharse, ahora mismo estoy sonriendo mientras escribo, ¡Me los estoy imaginando y todo…! Y por si fuera poco, el otro regidor (el dueño) tiene menos luces aún, pues dice que se tendrá y estimará a si mismo en más de ahí en adelante, tonto de él, solo por la gracia que tiene en rebuznar.

En resumen, parece que Cervantes vuelve a reírse de la habilidad de rebuznar, se mofa de quienes hacen eso y se muestra irónico e hiriente con ellos, consiguiendo magistralmente mover a risa al espectador.

A mi, eso es lo que me dice la historia del rebuzno; pero ahí no acaba esta historia, pronto sabremos más. Por cierto, no olvidemos que el burro, ahora, es una especie que casi no se ve; pero en aquella epoca era una cabalgadura muy normal y abundante.

Y entra en escena Maese Pedro el titiritero, que llega a la venta con el Retablo de la libertad de Melisendra y con su mono adivino. Por la descripción que el ventero hace de Maese Pedro parece que es un hombre simpático o divertido, “bon compagno”, buen compañero de mesa y juegos: “habla mas que seis y bebe mas que doce”. Mejor…¡asi al ventero se le hará buen gasto en vino…! Lo dice el mismo: “buena noche se nos apareja”. Vamos, para pasárselo bien con el, es un titiritero que se lo tiene bien montado y se gana bien la vida con su espectáculo.

Y el ¿Retablo de Melisendra? Cervantes vuelve a situar en escena un tema clásico del romancero español de la Edad Media, un romance carolingio, esto es, romances que versaban sobre los personajes que formaban parte de la Corte del Emperador Carlomagno.

El asunto del mono adivino es otra cosa: el ventero cree que sus dotes adivinatorias proceden de que es el diablo el que le sugiere las respuestas. D. Quijote, cristiano al fin y al cabo, muerde el anzuelo y piensa que si, que algo tiene que ver el maligno en esta historia, que puede ser verdad que hay un pacto entre Maese Pedro y el demonio, y se extraña de que no hayan denunciado el caso ante la Inquisición.

En aquella época España estaba en bancarrota, finales del XVI y principios del XVII, éramos un país empobrecido, y parece que con dicha tesitura la astrología y las adivinaciones daban, ya entonces, para vivir a mucha gente, a mucho pícaro. El propio Maese Pedro es una prueba de ello. Cervantes dice que “que no hay mujercilla, ni paje, ni zapatero de viejo que no presuma de alzar una figura, como si fuera una sota de naipes del suelo echando a perder con sus mentiras e ignorancias la verdad maravillosa de la ciencia”. Bravo: habla de la ciencia y la destaca por encima de las supercherías del vulgo común.

Sancho se muestra tan pragmático como siempre: no tiene mérito que el mono conozca el pasado, porque nadie mejor que el mismo Sancho sabe lo que le ha pasado. Pero para el presente si le gustaría saber que esta haciendo su mujer. Y sabemos algo más de la mujer de Sancho: es celosa, bueno esto ya lo sabíamos de antes (lo dijo en casa de Basilio), pero ahora sabemos además que le gusta vivir bien, vive para si misma, aunque sea a costa de sus herederos.

La reacción de maese Pedro, arrodillándose ante D. Quijote, a quien ha reconocido, nos asombra a todos: qué barbaridad, ¿será verdad que el mono es adivino?

Y sigue el combate a bajo fondo entre D. Quijote y Sancho, con ocasión de lo que sucedió en la Cueva de Montesinos: Sancho empieza, quizás, a ponerse nervioso, a “perder los papeles”, bien al revés que D. Quijote, que guarda bien el tipo y además, lo hace fenomenalmente.

Por cierto, Maese Pedro dice algo muy extraño de D. Quijote: “Y agora, porque se lo debo, y por darle gusto, quiero armar mi retablo…”

¿Qué le debe Maese Pedro a D. Quijote?

Es que acaso…¿Se conocían de antes? Pronto lo veremos.

Saludos.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Un hombre ante el espejo

Soy consciente de su paso, pero es algo que se me escapa entre los dedos a una velocidad vertiginosa. Ahora es y en un instante ya no es. Se lo va llevando todo: amores y odios, palacios y chozas, virtudes y miserias, hambres y hartazgos. Todo sucumbe a su paso y nada queda.

Hay veces en las que me parece que puedo sentir su paso; en esos momentos siento algo parecido a un vértigo indescriptible. Le grito: ¡Detente! Pero no me escucha. Yo quisiera que se detuviera en un instante eterno, pero no es posible.

Pero solo son momentos. Porque cuando compruebo que nada puedo hacer, recobro la calma y me duermo de nuevo a su compás siguiendo tu ritmo. Me dejo llevar hacia el siempre impredecible e inevitable futuro.

Que curioso. Anoche, mientras me lavaba los dientes y me contemplaba brevemente en el espejo me dí cuenta. Si, ví el presente en mi imagen reflejada en el espejo, parecía una sombra fugitiva de lo que fui. Pero también percibí un pasado muy vivo, que se agitaba y se removía dentro de mí. Y lo mejor de todo: esa chispa que aún emerge de ese par de ojos que me miraban desde el otro lado del espejo, y que me hablan de sentimientos guardados, que siguen, afortunadamente, ahi dentro.

Y respiré muy aliviado.

Porque es cierto que el tiempo conseguirá arrugar nuestra piel, y acaso nos quitará la fuerza y la juventud, y no podemos hacer nada por evitarlo; pero no consintamos jamás que haga lo propio con nuestro corazón, que no se lleve el tiempo nuestra capacidad de amar a los demás ni arrugue nuestros sentimientos.

Esa batalla sí se la podemos ganar al tiempo. Al menos…mientras tengamos vida. Y creo que merece la pena.

Saludos.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sobre prisas y educación

Jaén capital está “patas arriba”, con las dichosas y controvertidas obras del Tranvía, que espero sea más funcional y bonito que el de Santa Marta. Ayer tardé ¡casi una hora! en llegar desde la Autovia procedente de Mancha Real hasta el Centro, las obras nos desvian por aquí y por alla: total, una hora perdida.

Esto fue lo sucedido. Dia 24/11/09, Martes. Hora: 9,15 de la mañana. Lugar: Plaza Coca de la Piñera, justo al ladito de la recién reformada Estación de Autobuses, la apreciáis en la imagen. Voy a una comparecencia en determinado Juzgado (no he tenido tiempo de verte, amigo Jesus, otro dia nos tomamos ese café). Vengo del paseo de la Estación, y giro a la izquierda buscando el aparcamiento privado que hay en dicha plaza. Las elementales normas de trafico dicen que el conductor que en un cruce te sale por la izquierda ha de cederte el paso a ti, que le sales por la derecha; y máxime en este caso, en el cual la señal de “Ceda el Paso” está muy bien y ostensiblemente colocada en el sitio correspondiente. En consecuencia, la prioridad de paso la tenia yo.

En esto que un personaje con unos sesenta años de edad me ha dado un enorme susto: conducía un Ford Focus color rojo, a una velocidad completamente inadecuada, se conoce que tenia mucha prisa y me veo obligado a detener mi vehiculo para no impactar contra él. Este educadísimo caballero detiene también su vehiculo, baja la ventanilla y a grandes voces comienza a decirme de todo. Piropos no, precisamente.

Ante mi incredulidad, le contesto que no tiene razón porque la preferencia era mía, y asi lo indica la señal y el sentido de la marcha, y el viejete -todo un experto en el arte de las buenas maneras, con el rostro encendido y signos de congestión- comienza a insultarme. Acto seguido, y sin darme tiempo siquiera a reaccionar, reanudó su marcha, alejándose de allí a la misma endiablada velocidad a la que circulaba antes. He echado mucho de menos la presencia de la Policia Local.

Es increíble. ¿En qué sociedad vivimos?

Finalmente opté por tomarme el asunto con buen humor. Quizás lo que le pasaba a este educadísimo personaje -quizás- es que alguien le dijo que su mujer estaba en la cama con otro, y por eso iba tan rápido...¡quien sabe!

Saludos.

martes, 24 de noviembre de 2009

El dia después

-¿Y después…?

-¿Que quieres decir?

-Muy fácil. Nacemos, crecemos, nos reproducimos, y luego envejecemos y morimos. Bien, después de esto, ¿Qué?

-¿Me estas preguntando si hay vida después de la muerte?

-No, pensaba que ese es el único dato cierto en la vida: que un buen día hemos de fallecer. Desnudos nacimos, y desnudos nos iremos.

-Es cierto; pero seguimos apegados al duro lastre de lo material, a la idea de atesorar, a la de enriquecernos, queremos ser inmensamente ricos. Y pienso que seria bueno recordar de vez en cuando que no somos dueños de nada, sino solo poseedores temporales de bienes materiales.

-¡Exactamente! Lo que has dicho me ha recordado una historia. Dos tribus de indios americanos discutían por una cuestión de lindes. Una alta montaña estaba entre ambas tribus, y cada una pretendía que era suya. Como el caso era difícil acudieron al consejo de ancianos de ambas tribus.

-¿Y que dijeron?

-“Generacion tras generación, nos hemos peleado por la propiedad de esa montaña. Padres, hijos y nietos han ido falleciendo, pero la montaña ha seguido ahí. Entonces ¿Quién es de quien? ¿La montaña es nuestra o nosotros somos de ella? ¿Poseemos nosotros la tierra o es ella la que nos posee a nosotros?

-¿Y que pasó después?

-Fueron inteligentes: no volvieron a pelearse por la montaña.

Saludos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

A contra viento

Vivimos en un mundo en el que mucha gente parece saber muchísimo de todo: encendemos la televisión y podemos apreciar conversaciones de alto nivel en casi todos los ámbitos, de modo que iré contra corriente -como el girasol de la fotografia- y permaneceré en silencio. Aunque me resulta difícil olvidar esta frase de Manuel Azaña: «Si los españoles hablásemos sólo de lo que sabemos, se generaría un inmenso silencio, que podríamos aprovechar para el estudio». O esta otra: «En España la unica manera de guardar un secreto es escribir un libro».

Tambien nos gusta mucho -sálvese quien pueda- juzgar, y ademas, tenemos talento suficiente para hacerlo a una velocidad vertiginosa. Intentaré, en consecuencia, aprender de aquel hombre bueno que dijo esto: «No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados ...¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacarte la mota de tu ojo, cuando no ves la viga que hay en el tuyo?»

Saludos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Una carta para tí.

Comprendo lo que sientes, creo que a todos en mayor o menor medida nos sucede lo mismo alguna vez. Hay días en que no nos sentimos felices; nos parece que nuestra vida no tiene sentido. Pensamos que se nos quedaron muchas ilusiones rotas entre los espinos del camino. Quizás odiamos la cobardía que hace años hizo que nuestra vida fuera lo que es ahora, o tenemos el impulso de pensar que daríamos lo que fuera por no haber dicho aquella frase o cometido aquel error que apartó a esa persona de nuestro lado, o que hizo que tomáramos la vereda que hoy seguimos, que nos parece anodina, insípida y monótona. Parece que andamos como autómatas, imitando comportamientos ajenos sin criterio propio.

A veces nos gustaría reescribir de nuevo lo escrito, ¿verdad? Claro que si.

Solo que eso es imposible, y no merece la pena que estes haciéndote daño continuamente rememorando un pasado que no volverá y que ni tu ni nadie puede borrar. Digiere tu pasado y tus errores, pues no lo puedes cambiar ya. Aprende la lección, sigue caminando e intenta no equivocarte, y si yerras (cosa que puede suceder) no hagas de ello una tragedia. Es decir, procura que tu primera intención sea buena. Recuerda: “No hay hombres perfectos, sino intenciones perfectas”, sabes que me encanta esa frase. Yo creo que está bien ser autoexigente, pero concédete a ti mismo la posibilidad de equivocarte. Al fin y al cabo, recuérdalo, nadie es perfecto, relájate y no quieras ser como los dioses.

Quítate presión de encima y considera que hominem te esse memento, eres falible, como todos, de modo que no te exijas más de lo que puedes. Pero no dejes nunca de luchar: aunque te hayan herido ¡sigue peleando de rodillas! ¿Quién te dijo que este mundo era fácil?

Y no olvides una cosa: creo que parte de tu verdadera grandeza radica en eso: en tu lucha. A pesar de tus errores y miserias, en definitiva, de tus limitaciones humanas, mírate…¡ahí sigues! Luchando, aguantando el tipo contra los elementos, contra las ingratitudes, envidias, zancadillas, infidelidades, traiciones y mil peligros que sin cesar te acosan, lo cual demuestra que eres más valiente y que vales más de lo que tu crees.

No mires tanto tu dolor, cambia la perspectiva: no esperes a que hagan algo por ti, pregúntate que puedes hacer tu por los demás, alégrales la vida con tu sonrisa.

Mira, cada uno de nosotros es un maravilloso ser humano, único e irrepetible. Fíjate: eres capaz de todo y tu libre albedrio te lo permite. Por ejemplo, puedes optar por hacer mucho mal, convirtiéndote en un asesino, o acaso en un criminal de otro tipo. Pero también eres capaz de sentir amor, de ser generoso con los demás; de pasarte la vida haciendo el bien a quien te rodea: ¡Eres capaz de crear las mas maravillosas obras de arte que el ingenio humano pueda concebir! ¡Eres capaz de desvivirte por los demás, de hacerles el bien y no descansar hasta arrancarles una sonrisa! ¡puedes apreciar lo bello...! ¡Al menos, tienes esa capacidad!

¡Puedes amar!

Y tienes un inmenso poder, exclusivo del ser humano: elegir tu propio camino.

¡Podemos hacer muchas cosas extraordinarias, somos capaces…! Hay infinidad de ejemplos de grandes hombres y mujeres que han existido, que nos precedieron en esa senda y no fueron fantasmas soñados, sino hombres y mujeres de carne y hueso.

Por tanto…no me digas que este mundo es una porquería. Se comprensivo, sé tolerante, porque NADIE nace con el certificado de perfección anudado al ombligo. Al fin y al cabo…el mundo está compuesto por personas exactamente igual que tu y que yo.

¡Animo…! Venga, hoy te invito yo a comer. ¿Me acompañas?

Saludos